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Trofeos que dejó la tempestad
- El poeta declara
Canta la vida, muerte, en tu cintura
y con su espuma suenan los cristales
del tiempo y la agonía: ventanales
que se abren a la sombra, a la hermosura
de la noche apacible y fuerte y pura.
Soy la lumbre en el agua: ¿Qué sería
del mundo y de la estrella, muerte mía,
si tú no estremecieras nuestra boca?
Fondo del mar y el ser sólo se toca
cuando arrancas la piel que nos mentía.
Sueño marino, aquí, teje mi vida;
sobre el viento y la noche lo despliego.
Los años sucedieron como un juego
de niños sin pudor: marea vencida.
En mar de piedras la ilusión caída
respira a penas hoy; busca mi verso
otros signos y miedos / pero inmerso
en este puño airado va mi canto.
Y les entrego así, limpio de llanto,
mi corazón abierto al universo.
Raúl Cáceres Carenzo
Continuará la próxima semana…





























