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XXVI
Trofeos que dejó la tempestad
- Relato de Poseidón
Y el hombre floreció.
Y la voz tuvo un cuerpo.
Acudieron los átomos,
las células cordiales…
y fue el dolor. Y fue el canto.
Y fue la forma.
Cuando la fiera humana salió de sus cavernas
dio el primer paso y cayó, se alzó de nuevo
y mordiscos de rocas, quemaduras de lava
torturaron su inmensa, su azorada inocencia.
Las aturdidas aves de sus brazos
giraban ante el sol.
Y navajas de fuego moldearon el cerebro
Y él ya fue aullido que estremeció milenios
Y oyó tronar los ecos más duros que su grito
Y vio que eran los pájaros, las bestias…
Y se sintió desnudo. Y tuvo sed y hambre,
Y se echó a caminar.
Raúl Cáceres Carenzo
Continuará la próxima semana…





























