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LXXVI
EL SILENCIO
Niño:
Un hablar moderado,
un oportuno silencio
en un apólogo célebre
aconseja Samaniego.
Oye mucho y habla poco:
es un patrimonio del necio
la hueca charla infinita,
el constante clamoreo.
No son las muchas palabras
distintivo del talento:
“quien mucho habla mucho yerra”
dice acertado un proverbio.
El charlatán nada ilustra
y es para todos molesto;
una prudente reserva,
un proceder circunspecto,
de un niño bien educado
son el adorno más bello;
y no hay virtud más preciosa
que la virtud del silencio.
Rodolfo Menéndez
Continuará la próxima semana…





























