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Manuel Larrañaga y Portugal
A Salvador Dávalos
Del tibio lecho entre las blancas ondas
que como espuma hierven ondulantes,
ente los níveos lienzos que brillantes
rizan los copos de lascivas blondas;
el perfume exhalando de las frondas
en que cruzan aromas enervantes,
tiendes tu cuerpo en curvas incitantes
despertando en mi ser ansias muy ondas.
Tu cuerpo que en la forma es un tesoro
tiene la clara palidez del astro,
la sensual expresión que tanto adoro,
y en tu espalda, al caer en blando rastro
tus cabellos, parecen ondas de oro
muriendo en una playa de alabastro.
1894.
Diario del Sureste. Mérida. Suplemento cultural núm. 696, año XIV, 14 de mayo de 1967, p. 1.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























