El canario rubio (IV)

By on noviembre 7, 2019

IV

POEMAS

(1921 – 1933)

 

EL CANARIO RUBIO

Un canario rubio de mi vecinita

todas las mañanas, en el platanar,

deshoja a trinos la azul margarita,

la azul margarita de su canturrear.

Cuando despuntaba la aurora risueña

y sus tiernos rayos prodigaba el sol,

oh cómo llegaban del rubio canario

los trinos alados desde el corredor.

Eran sus ojitos, risueños y bellos,

como los del ama, nevada y feliz,

y era su plumaje como sus cabellos,

polvo de oro encima de una flor de lis.

Una mañanita pálida y nublada

no escuché su canto bajo el platanar;

miré entre las hojas su jaula dorada,

pero con las puertas, ay, de par en par.

Después me dijeron, con penas y llanto,

que el canario rubio de su jaula huyó.

que jamás oyeron sus trinos y canto,

desde cierta tarde, la tarde anterior.

La suerte insondable, con ciego misterio,

quiso que ayer tarde, vagando al azar,

llegasen mis pasos hasta el cementerio,

y un sepulturero me dijo al hablar:

“Aquí en esta tumba, cerca de ese osario

que se alza a la sombra de ese alto ciprés,

viene por las tardes un rubio canario,

y en sus trinos reza yo no sé por quién;

pero ya hace un año que el ave divina

canta desde lo alto, bajo el cielo azul,

y cuando ya el sol en poniente declina,

desciende a estas losas y canta en la cruz.

Yo no sé qué siente, no sé por qué viene,

pero cuando canta rasga el corazón;

y cuando se pierde, volando en oriente,

lloro en esta tumba, de pena, señor.»

Álvaro Peniche Castellanos

Continuará la próxima semana…

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