Inicio Recomendaciones Eco de Espejos – XXVIII

Eco de Espejos – XXVIII

5
0

Visitas: 3

XVIII

Trofeos que dejó la tempestad

4. Habla el mar

 

Yo soy el mar que alza

el monólogo del hombre

y suspendo mi globo de peces y milagros

cuando la rosa avanza y se deshoja

en mis labios de sal. Cincelo el canto.

 

Los astros navegan en mi voz…

Empujo al sol y él abre su camino

sobre la hosca enramada de la sombra.

Traigo y atraigo barcos, y ciudades,

ciertas aves, planetas…

 

Destruyo y formo el mundo.

Doy ángeles y bestias de mar a los poemas.

Inspiro: dicto el fuego.

Hago llover doncellas o palabras esbeltas.

Deshago a manotazos la tempestad y suelto

peces y alondras hacia el agua del día.

Busco a mis hijos desde aquel litoral

que desató mi cabellera de resplandores

sobre la fortaleza amarga del misterio.

 

Muevo mi alfarería de montañas,

de pájaros y bosques.

 

Sublevo los climas, las playas,

las lenguas, las banderas

de aquellos altos, tristes, bellos,

-también desamparados de su nombre-

pueblos resplandecientes.

Un día reducidos a las turbias

alquimias de lo humano salvaje:

 

No pudieron ser dioses.

No supieron ser hombres.

Esos pueblos se agitan

en los furtivos rostros

de mi oleaje,

en las nubes que pasan

y en las praderas

de silencio y prodigios

que en mis abismos

y en tu sueño fulguran.

 

Esos pueblos levantan

mi escritura de olas.

Claman, sueñan, lloran,

suenan, hablan, cuentan

lo que olvidan las piedras

lo que olvidan los hombres

lo que saben las algas

y la luz de la tierra.

 

Recuerda:

Soy el mar

que retorna

de ola en ola.

Y te advierte:

Para Vivir

en mi

revuelta

patria,

hijo mío,

hay que tener

agallas.

 

Me amarás:

Soy tu espejo.

Mira en mis aguas

los rostros

de tu alma.

 

Me amarás: Soy el mar.

Raúl Cáceres Carenzo

Continuará la próxima semana…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.