Visitas: 2

I
SALIDA FRUSTRADA
Qué difícil, qué inútil,
buscar la palabra precisa
y el preciso momento
para pronunciarla.
Qué estéril angustia,
qué dolor profundo
con ella clavada en la entraña,
en la célula primera,
en la sangre, en los labios,
echando raíces en el pecho,
quebrándose las alas
en la oscura pared de la garganta,
callada,
sin poder pronunciarla.
La siento nacer y morir continuamente
y llegar a la voz
sin fuerzas para hablar,
quemándose en deseo.
La presiento después adormecida
en las ondas remotas de las venas.
Me enamoro de ella
y siento que la pierdo lentamente
sin haberla alcanzado.
Aparece de pronto.
La sorprendo desnuda ante un espejo
de lujuria y de fuego.
Se cubre despacio con mil mantos,
huye,
me muerde la carne su desprecio.
Sigue escondida la palabra
Entre muros de tiempo y cárceles de niebla,
clavándome las uñas en el sueño,
llamándome en la noche, ajena, distante, sin sentido.
Juan Duch Colell
Continuará la próxima semana…





























