El canario rubio (VII)

By on noviembre 28, 2019

VII

NOCTURNO

Para Aída

con el ansia de mis sueños,

con las fiebres de mi alma

y con mi juventud enloquecida…

Ven. En la noche, cálida y serena,

no hay rumor de follaje ni hay caricias de brisa

en el jardín… Fulgor de luna llena,

que se aleja, tras los montes, a prisa,

bruñendo el cocotal…

Bajo el cielo hay ambiente de fragua

y en la fontana el agua

desenvuelve su cántiga ritual…

Bajo el celoso tul, a mi contacto,

presiento en ti plasmarte la porfía

de un torso en el que mórbido y compacto,

turbando mis sentidos y mis nervios,

perfilan su plural tiranería

dos sonrosados vértices soberbios.

Desgranar quiero en ese torso blando,

fragante y casto como un dulce lirio

todo un raudal de besos incendiando

la gracia de tus formas en delirio.

Férvido impulso de estrecharte a solas,

Ímpetus locos de oprimir tus labios.

mis ansias y tu anhelo entre dos olas

que se enlazan y estrechan sus agravios.

Quiero que a tiempo que tu voz me arrulle,

fuego a raudales de tus labios fluya.

¿Qué sangre ardiente en tus arterias bulle?

Quiero fundir mi vida con la tuya

y que al sentir la mía entre tus poros,

bendiciendo miríficos tesoros,

¡la gloria estremecida se diluya!

Álvaro Peniche Castellanos

Continuará la próxima semana…

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