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VI
Desandando
Desandando el camino, siguiendo para arriba
con la dificultad de una pesada carga…
subiendo por la espalda de la montaña altiva
con un dolor a cuestas, y una tristeza larga…
Resbalando en las piedras sin que ayuda reciba,
sin puñal y sin lanza, sin escudo ni adarga
pasar por lugares donde la luz esquiva
se oculta en los ramajes de una belleza amarga.
Y volver a la casa, aquella en que pudimos
disfrutar el almíbar de la voz maternal,
llorar por los pecados que entonces cometimos
indiferentemente jugando con el mal.
Desandando el camino, hoy ser niños quisimos
y repintar nuestra alma con un poco de cal.
Luis Ortiz Martínez
Continuará la próxima semana…





























