“México, la CEM y el Papa Francisco”, Conferencia impartida por el Dr. Iván Franco el día 22 de febrero en la ALY, AC.

By on febrero 27, 2015

IMG-20150225-WA0001

El pasado domingo 22 de febrero, en el marco del Foro Permanente Estado, Impunidad y Crimen Político en México, convocado por la Academia Liberal de Yucatán, A.C., el Dr. Iván Franco presentó la conferencia “México, la CEM y el Papa Francisco”. La presentación dio inicio a las 9 a.m., teniendo como sede el Hotel Plaza Mirador.

En su presentación, el Dr. Franco trazó las líneas generales que caracterizan la relación de las jerarquías católicas con el poder político mexicano desde el año 2001 y hasta la fecha, desglosando el impacto que en la relación ha causado el ascenso del Papa Francisco al trono papal en marzo de 2013. El expositor planteó cómo, a partir de que las relaciones Estado/Iglesias  entraron  al  ámbito  de la  normalización con  las  reformas  salinistas  de 1992, el protagonismo de la jerarquía católica se acentuó “al grado de incidir mediante alianzas con clase política del PRI, PAN y hasta del PRD” en “la legislación de temas como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo”, y demás.

Franco Cáceres, quien es investigador del CINAH-Yucatán, resaltó que las distintas dirigencias  nacionales  de la  Conferencia  del  Episcopado Mexicano (CEM),  en particular  la  que recayó en el obispo Carlos Aguiar Retes (2004-2012), representa un punto de toque del pacto entre el Estado y la Iglesia Católica en las últimas décadas. El líder religioso llegó a declarar que “la alianza entre Estado e Iglesia Católica es irreversible”, así como reconocer en 2008 “la presencia del narcotráfico dentro de la Iglesia Católica”, hecho que ya se había denunciado pero que nunca se reconocía en ese cuerpo.

“Era notoria hacia el 2011”, expresó Franco Cáceres, “la excesiva intimidad entre jerarquía y sectores del PRI”, hecho que luego se expresó con el ascenso de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la República, es decir, un político emergido de una universidad confesional del Opus Dei.

Para Franco, el ascenso a la presidencia de la CEM del arzobispo Francisco Robles Ortega representó en un primer momento la preservación del apoyo de la jerarquía a las políticas neoliberales del Estado mexicano. Sin embargo, cierta distancia empezó a marcarse desde el 2010 cuando, a través de diversos documentos, sectores de la misma jerarquía católica reconocieron la gravedad de la situación económica y de violencia en el país.

El avance que de todas formas representó para el “diálogo” entre Estado e Iglesia Católica la reforma del artículo 24 constitucional, preparó el terreno para que reformas retrasadas (energética, fiscal, comunicaciones y demás), no encontraran oposición inicial en la cúpula de la jerarquía católica con el llamado “voto cupular”. Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, sustituyó como presidente de la CEM en 2012 a Aguiar Retes. Se le ubicó, no obstante, como aliado estratégico de EPN y no tan vinculado a mafias como los legionarios de Cristo, con quienes sí mantiene estrechos vínculos el grupo del arzobispo primado Norberto Rivera Carrera, “el mayor defensor de pederastas en el país a la vez que el más protegido por el poder político y sus amigos empresarios como Carlos Slim, entre otros”.

Una de las tesis centrales de la exposición del Dr. Franco refiere la recreación de un neo-regalismo en las relaciones Estado-Iglesia Católica a partir también del salinismo. Es decir, la influencia que marcan los intereses políticos del Estado sobre los religiosos al momento de nombrar a las jerarquías católicas del país. “Esto, sin embargo”, apuntó el académico, “no significa que ese sector hegemónico del catolicismo no logre beneficios a favor de la Iglesia Católica”. Como nunca “juegan un papel determinante en controlar carreras políticas, inciden en aspectos normativos de la vida social y política” y, al parecer ya no tanto con la llegada de Francisco, lo cierto es que “tomaban como punto de incidencia de sus carreras sus relaciones y apoyos a la clase política mexicana”, cada vez más desligada de sectores y líderes liberales.

Franco Cáceres documentó de forma amplia, con fotografías reveladoras, la dimensión de las relaciones de la clase política con sus respectivos jerarcas católicos locales, incluidos aquellos gobernadores quienes acumulan asesinatos de periodistas, luchadores sociales y demás, en sus respetivas entidades.

El Papa Francisco vino a cambiar las reglas del juego. Obligó a la jerarquía mexicana a reconocer la situación caótica que se vive en México y, en una situación que sugiere el fracaso del propio modelo de evangelización, los jerarcas de la CEM tuvieron que reconocer por voz de Robles Ortega Robles Ortega la situación de “Abandono e indiferencia de numerosos bautizados católicos, la acentuada ignorancia religiosa, la ausencia del compromiso de muchos laicos en las realidades temporales y el desconocimiento y falta de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en México”. Franco Cáceres resaltó, en ese sentido, la postura abiertamente crítica de Robles Ortega al sistema educativo del país pues, refirió, en varias declaraciones como titular de la CEM ha establecido que “todo se debe al fracaso del sistema educativo público del país”, punto que sugiere que la Iglesia católica mexicana no pierde de vista su proyecto de influir en la educación pública nacional.

Franco estableció que esa pretensión de establecer un Estado nación católico se encuentra claramente expuesta en la Carta Pastoral del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos (2000), postura refrendada diez años después en documentos como “Conmemorar nuestra Historia desde la Fe” y en la “Carta Pastoral Que en Cristo Nuestra Paz México tenga vida digna”. Pero la jerarquía católica de la CEM no esperaba que con el ascenso de un Papa como Francisco, sus juegos y alianzas con el Estado mexicano se vieran de pronto cuestionados; y que sus esfuerzos por que el máximo jerarca del catolicismo realizara una visita a México se frustren, por el momento, ante los notorios vínculos que clase política y clase religiosa mexicanos tienen con mafias y grupos de poder muy distanciados de “las periferias existenciales” que llama a atender el discurso del Papa argentino. El principal, los legionarios de Cristo quienes aún inciden de forma amplia en la vida política, económica y mediática de México.

La postura de la CEM ante Francisco parece por ello coyuntural, marcada por los intereses del Estado y “no por el compromiso que Francisco ha exigido a sus jerarquías de distanciarse de poderes para oler a ovejas”, destacó el investigador. El reto es mayor ya que Francisco, para el caso de México, tampoco ha obrado con determinación contra jerarcas protectores de curas delincuentes y/o pederastas como sí lo ha hecho con otros países (España, Polonia, República Dominica y demás). “¿Se debe a la protección que tienen del Estado y de la clase política mexicana?”, preguntó el académico. Y si bien el Papa Francisco parece que entendió que, pese a la sana distancia que la CEM empezó a exponer del Estado desde 2010, la estructura y redes del campo político-religioso mexicano están muy atravesadas por grupos ligados a quienes en Roma no querían su ascenso.

“El Papa”, apuntó Franco Cáceres, “¿tomó distancia escuchando posturas expresadas desde dentro de la Iglesia Católica mexicana, muy críticas de la CEM y de sus miembros como del Estado criminal tales como el Manifiesto de Religiosos de abril de 2013, el activismo del cura Solalinde, la convocatoria a un Nuevo Constituyente del obispo Raúl Vera, entre otros?”. Tan solo entre 1990 y 2015, expresó el Dr. Franco, casi 50 actores católicos de diverso nivel han sido víctimas del clima de violencia que mantiene en niveles críticos de credibilidad y legitimidad al actual gobierno federal.

Para concluir, el Dr. Franco destacó que con estos elementos parece claro que “el Papa marcó de forma profunda la línea del grupo de cardenales y jerarcas cercanos al poder político desde 1992 quienes, pese a todo, mantienen en la práctica su vida y relaciones pastorales en terrenos del confort que les creó el salinismo”. Acaso por ello prefirió nombrar como Cardenal a un Obispo que sí expresó su malestar contra el clima de violencia, como es el caso de Alberto Suárez Inda. Añadiendo, por lo anterior, que un ejemplo puntual de cercanía al poder es el propio arzobispo de Yucatán, Emilio Carlos Berlié Belaunzarán, quien en cualquier momento se enterará de quién es su sustituto en la arquidiócesis local.

 

Luis Alvarado Alonzo

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.