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Maestros Distinguidos 1980 – 2014 – XXV

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XXV

EFFY LUZ VÁZQUEZ LÓPEZ

(1937)

Maestra Distinguida 2003

Promotora de la educación y la cultura, escritora, ensayista, dramaturga y licenciada en pedagogía, la distinguida maestra Effy Luz Vázquez López nació en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 15 de enero de 1937, hija de don Aristeo Vázquez Delgado y doña Julia López Montalvo, reconocidos profesores que la formaron en un ambiente educativo. Los primeros recuerdos de su infancia inician en la Escuela Primaria 20 de Noviembre, del municipio de Dzidzantún, donde su padre era el director y su madre era auxiliar, además de ser el lugar donde la familia vivía. El matrimonio Vázquez López organizaba veladas para la comunidad en las que participaba interpretando cantos, personajes de cuentos y pequeñas obras de teatro.

Cuando tenía seis años sus padres se avecindaron en Mérida, donde inició la educación primaria. Los primeros tres grados los cursó en la Escuela Primaria Artemio Alpizar Ruz del Centro Escolar Felipe Carrillo Puerto. Su madre, por cuestiones laborales, fue comisionada a la Dirección Federal de Educación Primaria en el edificio que ocupa actualmente el Centro Recreativo para Jubilados y Pensionados del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Yucatán (ISSTEY), en el barrio de San Juan, razón por la que tuvo que cambiar a su hija a un plantel más cercano: la Escuela Primaria Rita Cetina Gutiérrez, donde cursó los últimos tres grados de primaria. Al concluir sus estudios elementales, la joven Effy fue inscrita en la Escuela Secundaria Eduardo Urzaiz Rodríguez, ubicada en el mencionado Centro Escolar, donde participó en las obras de teatro y los festivales organizados por el plantel.

Desde pequeña tuvo la destreza de participar en múltiples actividades artísticas; fue inscrita a clases de ballet, y cuando estudiaba el quinto grado de primaria fue invitada a cantar en un programa de radio que iniciaba a las 12:30 horas y tenía duración de media hora. Ahí participó durante 10 años con el acompañamiento de la pianista y cantante Judith Pérez Romero, quien le enseñó estilo vocal y otras técnicas.

De su etapa como alumna se describe inquieta, con una sed inagotable por el conocimiento. Nunca se quedó conforme con lo que escuchaba en la escuela, sino que siempre buscó el apoyo de otras fuentes para comprender mejor y tener un concepto más amplio de lo que le habían enseñado.

Fue en aquellos años cuando decidió ser profesora normalista, carrera que seguramente satisfaría sus inquietudes. En 1954, al concluir la secundaria, ingresó a la Escuela Normal Urbana Rodolfo Menéndez de la Peña, también ubicada en el Centro Escolar Felipe Carrillo Puerto, donde obtuvo en 1957 el título de Profesora de Educación Primaria Elemental y Superior. Al graduarse trabajó durante dos años supliendo plazas de maestras con licencia por gravidez o enfermedad. Consciente de la escasa oportunidad de obtener una plaza en el estado se trasladó a la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el Distrito Federal, para solicitar una que le fue asignada en la Escuela Primaria Cayetano Ocampo del municipio de Jonuta, Tabasco.

Ahí adquirió significativas experiencias laborales y personales. En aquel entonces la comunidad era una población aislada a orillas del rio Usumacinta, un lugar pequeño con sólo comunicación fluvial y aérea; sus pobladores eran cariñosos y emprendedores. La hija de la maestra Effy había nacido pocos meses atrás, y su madre doña Julia, ya jubilada, la había acompañado en esta travesía para cuidar de ambas. La maestra recuerda con cariño a los alumnos a quienes por siete años impartió clases. En Jonuta también fue contratada como profesora de secundaria en el turno vespertino, impartiendo durante tres años la asignatura de español. Fue una experiencia gratificante, ya que en el turno matutino impartía sexto de primaria y los alumnos, al pasar a la secundaria, continuaban bajo su tutela.

En los años que trabajó en Tabasco elaboró diversos cantos, poemas y declamaciones para las actividades de la escuela y las fiestas de Jonuta. En una libreta plasmaba sus composiciones y escribía sobre el quehacer de la vida educativa. Al ser transferida a Yucatán, después de siete años, la directora de la primaria donde trabajaba le solicitó el favor de que les dejara su libreta; aceptó con alegría la petición, y los alumnos continuaron recitando con lo aprendido. Con tal actitud pudo despedirse del poblado que tanto le aportó. Durante varios años mantuvo contacto con las profesoras con las que trabajó en la comunidad.

De regreso a Yucatán, en 1966, trabajó incansablemente impartiendo clases y actualizándose en cursos y programas de estudio. En Mérida inició sus labores en la Escuela Primaria Benito Juárez de la colonia Esperanza; luego se le presentó la oportunidad de permutar a la Escuela Primaria Francisco J. Mújica, cercana a su domicilio. Continuó escribiendo y acudió a varios congresos a nombre del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE). Siendo profesora de educación primaria, se vio en la necesidad de organizar con sus alumnos festivales escolares, dándole prioridad a los de tipo regional yucateco, por lo que optó por escribir pequeños «sketches» y piezas regionales.

La maestra Effy participó en la mayoría de los cursos de capacitación y actualización para profesores organizados por la Dirección de Educación Federal. Su amiga la Profra. Teresita Alcocer, quien ahí trabajaba, la propuso para laborar en esa dependencia ante los cambios en la Sección Técnica y la inminente jubilación de profesores. Su trabajo consistió en impartir cursos de español y literatura a los maestros. Tiempo después, fue comisionada de la Sección Técnica.

Asistió a varios cursos de actualización en la ciudad de México, entre ellos a uno de gramática estructural en el Centro de Mejoramiento Profesional del Magisterio, en calidad de comisionada. En él aprendió la manera de enseñar la gramática estructural a los maestros. Al integrarse al área de Mejoramiento, fue invitada a trabajar de tiempo completo (40 horas), pero aceptó sólo algunas horas porque contaba con su plaza de primaria. Por la mañana asistía a la Dirección de Educación Federal, y por la tarde al Centro de Mejoramiento Profesional. Con las novedades educativas de la capital, tenía que dedicar más tiempo para capacitar a los profesores, por lo que decidió dejar la plaza de profesora.

En octubre de 1973 fue creada la Escuela Normal de Educación Preescolar (ENEP), siendo su director el Prof. Carlos Arana Méndez. El Prof. Carlos Carrillo Vega había informado a la maestra la necesidad de fundar una Normal y el Prof. Arana la recomendó para formar parte de la institución. La maestra Effy fue parte activa en la elaboración del plan de estudios y asistió a los cursos de formación en la ciudad de México. En sus inicios, la ENEP funcionó en el exconvento de Monjas y contaba con los turnos matutino y vespertino; asistía por la mañana a Mejoramiento y por las tardes, de 16 a 18 horas, impartía en la Normal clases de pedagogía comparada y aportes de la educación mexicana a la pedagogía. Por cuestiones de organización de horarios fue creado el Taller de literatura infantil a cargo de la maestra Effy, mismo que en la actualidad se sigue impartiendo en la institución. En 2013, al cumplirse los 40 años de la Escuela Normal, elaboró un libro de cantos para niños intitulado Jugar y cantar, todo es empezar, acompañado de un disco con canciones de su autoría.

En 1975 se consolidó la Dirección de la Secretaría de Educación en el Estado, en la cual fungió como jefa del Departamento de Educación para Adultos, Al mismo tiempo impartía, por las tardes, clases de educación artística en las escuelas primarias estatales, actividad que desarrolló durante 23 años.

En 1979 obtuvo su cambio al Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (UCM), puesto en el que continúa hasta el presente. El objetivo principal de este instituto es «mejorar la preparación pedagógica y cultural de los maestros rurales con el doble fin de elevar el nivel de educación del pueblo y hacer justicia a los servidores de la niñez que se habían rezagado en toda la extensión del país»1. La creación del IFCM fue promovida por el secretario de Educación Pública, Dr. Jaime Torres Bodet, decretando su fundación el presidente de México, Gral. Manuel Ávila Camacho, el 26 de diciembre de 1944, y entrando en vigor el 19 de marzo de 1945.

En 1983 inició en la Escuela Normal Superior de Yucatán Antonio Betancourt Pérez (ENSY) la carrera de Profesor de Educación Media en la especialidad de pedagogía, a nivel de licenciatura. Durante cuatro años la maestra Effy fue alumna sobresaliente de varias materias, entre ellas las de psicología, tecnología educativa, ciencia de la educación, español, lógica de la investigación, ciencias naturales, economía de la educación, teoría pedagógica y medición y evaluación educativa. En agosto de 1987 concluyó su periodo de estudiante en esta institución y posteriormente se tituló. También fue alumna de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 31-A Mérida (UPN), donde se graduó como Licenciada en Docencia.

La maestra Effy ha sido ganadora de certámenes de carácter literario y pedagógico a niveles nacional y estatal: primer lugar nacional de la II Bienal Educativa (INEA, 1998); Medalla al “Mérito Docente” (UNESCO/CONALTE, 1996); primer lugar estatal del certamen «Poema al Maestro» (Sección 57 del SNTE); y primer lugar del Concurso de Ensayo Pedagógico (SEGEY, 1999).

De 1980 a 1991 colaboró con textos literarios en el suplemento cultural del desaparecido diario Novedades de Yucatán, y durante más de 10 años colaboró en el Diario del Sureste. Actualmente colabora en el diario Por Esto! y en revistas especializadas en educación de diversas instituciones. Figura en la Antología de lecturas de Yucatán (INEA, 1995) con la leyenda La princesa Lol Há y el guerrero Balam Chac, y es autora de Finados damnificados, libro de monólogos y diálogos regionales, editado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY, 2002). Es heredera de los derechos autorales de sus padres, creadores de la célebre Familia Chulim, obra de corte costumbrista.

Propuesta por el Centro de Maestros, en tres ocasiones consecutivas fue candidata al reconocimiento de Maestra Distinguida, el cual obtuvo en 2003. De igual manera, fue integrante del grupo musical Flores de otoño que tuvo presentaciones en el Centro Cultural Dante y otros foros de la ciudad de Mérida.

En 2012 compiló el libro Himnos patrios y cantos cívicos y el folleto Maestro Carlos Carrillo Vega, una vida al servicio de la educación, y realizó el estudio introductorio de El método ideo-visual, global o natural del autor Aristeo Vázquez Delgado, su padre, editados por la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán.

Actualmente es coordinadora general de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán y colaboradora incansable del periódico El Mensajero Escolar, órgano informativo de esta institución, en donde publica notas relacionadas con la pedagogía. La maestra Effy se caracteriza por ser una maestra trabajadora, alegre, siempre dispuesta a ayudar; su vocación por la educación le ha traído muchas satisfacciones.

Siguiendo los consejos de sus padres salió avante sin importar en qué zona geográfica o departamento se encontraba. Siempre recuerda las palabras de don Aristeo: «Hija, los niños son niños en donde quiera que te encuentres. Si te mandan a trabajar a cualquier rincón del mundo donde haya niños, todos tendrán las mismas características. El niño necesita amor, necesita comprensión, necesita ternura. Todo lo que necesita un niño lo puedes ver en los niños de Tabasco, en los niños de Campeche, en los niños de Yucatán, en donde quiera que te encuentres, y con esa mentalidad entonces te los ganarás…”

Entre sus poemas preferidos escritos por ella dedicados a los maestros se encuentra el de El profesor «Dice aquí», del cual incluimos algunos fragmentos:

En uno de tantos pueblos que en nuestro peregrinar,

por ser hijos de maestros, nos fue preciso habitar,

conocí a este personaje, de corbata y blancas barbas,

que, según propias palabras, era de un alto linaje.

 

[…]

 

Pero lo que más recuerdo que de él me impresionaba

era un libro que portaba con legítimo fervor.

Sus pastas eran grisosas; lo que nunca adiviné

era si estaban mugrosas o su color era aquél.

 

[…]

 

Si se hablaba de algún ritmo o de alguna pieza en boga,

seguro decía el maestro «Dice aquí, que en Saratoga…»

y ahí venía otro cuento.

 

[…]

 

Si acaso era matemáticas el tema del que se hablaba,

nuestro maestro enseguida aquel libro enarbolaba:

«Pues, dice aquí…», aseguraba, «que en la Grecia milenaria…»

y contaba aquí la vida, obra y muerte de Pitágoras.

 

Yo, como niña que fui, el saber tanto anhelaba,

y hasta a leer aprendí, por ver si me lo prestaba.

¡Pero qué me iba a prestar, si de él no se separaba!

¡Yo creo que con él dormía y hasta casi se bañaba!

 

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1 Souza de Fernández, Candelaria. «La educación pública y privada, actualización», en Enciclopedia Yucatanense. Actualización y ampliación, tomo XI, Edición Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán, 1980, p. 459.

Marion Guadalupe Garrido May

Continuará la próxima semana…

1 COMENTARIO

  1. Interesante el contenido de este libro, donde puedo acceder a cada biografia de los maestros galardonados o ¿donde puedo comprar el libro?

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