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Ricardo Río Herrera
Tu boca es dulce como la tuna,
tu boca es verso de color guinda,
tu boca es tenue como la luna…
Tus ojos grandes son como cumbre
hecha perenne como el amor,
tus ojos grandes son como lumbre
de dos luceros en una flor.
Tus manos lindas como martirios,
como martirios de juventud
son arrogantes y blancos lirios,
dos blancos lirios en mi laúd.
Ojos y manos y tu boquita,
esa boquita como no hay dos,
son las tres glorias, mi princesita,
son las tres glorias que creó Dios.
Púrpura y Oro. Revista Mensual Ilustrada de Literatura y Ciencias. Mérida, año III, núm. 35, 20 de noviembre de 1929, p. 9.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























