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III
LA NIEBLA
COMO un ópalo inmenso desleído,
lo envuelve todo la sutil neblina;
a través de su gasa se adivina
el sol, en el oriente suspendido.
Color y forma, resplandor y ruido,
naufragan en la cofia blanquecina:
ya es un bloque, un peñón, una colina,
a lo lejos, ¡el árbol aterido!
En medio del brumoso panorama
un alegro los dulces ruiseñores
entonan, escondidos en la rama;
y, mientras riman plácidos amores,
el sol, triunfante al fin, surge y derrama
su luz, en explosión de resplandores.
José Inés Novelo
Continuará la próxima semana…





























