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Incongruencia
La Cruz Roja Mexicana, una de las instituciones más queridas en nuestro país que tiene todo el respeto del pueblo por su gran labor altruista e humanitaria, comienza su colecta anual para comprar refacciones y alguna ambulancia nueva y, desde luego, para pagar a diferentes colaboradores, y comprar medicamentos y todo lo que requiere esta noble Institución.
Ahora bien, cada año le pasan la charola a los gobernantes, cuando debería ser por ley, y no con dádivas, para poder cumplir su cometido que es salvar vidas.
Los políticos gastan millones en cosas que no valen la pena, ni son de importancia como la Cruz Roja. Ejemplos: varios partidos políticos que nadie conoce gozan de un presupuesto millonario; la manutención de 100 plurinominales que no conocen al pueblo; políticos que reciben carros de las más caros con todo y chofer y, desde luego, manutención; instituciones policiacas que reciben flamantes camionetas y tienen presupuestos millonarios.
Por eso, existe una enorme incongruencia entre la verdad y la aparente ficción aterradora de cómo se gasta un presupuesto sin beneficio, como el pago millonario a estaciones televisivas, propaganda política masiva, prensa comprada, y varios casos de desvío de recursos.
En el caso de la Cruz Roja, ya debería de existir un plan para evitar estar pasando el botecito, lo que habla muy mal de nuestro país.
Recordarán que hace años la Lotería Nacional era para la asistencia pública. Hoy aparece en rotativos del país que varias bolsas de Melate, con premios acumulados por más de 500 millones, fueron robados por los gerentes y no aparece ningún preso.
Si eso fuera para la Cruz Roja, sobraría para comprar ambulancias, pero no es así. Los “redondeos” de todos los autoservicios deberían ser para la Benemérita.
El caso es que el gobierno debe de eliminar gastos que no son importantes y sostener a la Cruz Roja Mexicana, que esa sí sirve para lo más preciado: ¡Salvar vidas!
Fernando Rivas Castillo
Mérida, Yuc., Méx. Marzo de 2017





























