El Hotel Nacional y la Cueva del Taganana

By on octubre 7, 2021

Atisbando Cuba

El Hotel Nacional en La Habana. Fuente: Henryk Kotowski / Wikimedia

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

En el nuevo libro que estoy escribiendo, titulado “Caminando Cuba”, compartiré mis recuerdos de infinitos viajes a la Isla Mayor de Las Antillas, del Caribe. Entre ellos, podría decir que es obligatorio conocer el Hotel Nacional, su excelente bar y comedor, sus jardines y albercas y, por la noche, asistir al “Parisién” a degustar de una de las mejores variedades de La Habana nocturna en el Malecón y la calle 23, conocida como “La Rampa” en el corazón de El Vedado.

Majestuoso y elegante el Hotel Nacional, es uno de los más refinados de La Habana, deslumbra a sus visitantes con su impecable arquitectura de inspiración española, junto a su decoración ecléctica, mezcla de art decó y neoclásica y su semejanza a un monasterio. Pero este hotel esconde bajo su estructura un laberinto subterráneo, conocido como la Cueva del Taganana. Los guías turísticos cuentan que el famoso escritor cubano, Alejo Carpentier, llamaba a este hotel el “castillo encantado”. Esto nos lleva a preguntarnos: donde hoy se yergue esa maravilla de la hotelería internacional ¿qué hubo antes allí?

Esta imponente estructura se construyó en lo alto de una colina que tiene una espectacular vista hacia el mar. Pero bajo esa loma está una cueva muy relevante para la historia de la isla.

La Cueva del Taganana, se encuentra bajo el Hotel Nacional, y se le conoce como la Loma del Taganana y está ubicada en el saliente costero de Punta Brava, al otro lado de la caleta de San Lázaro. Durante la Colonia era un lugar donde los piratas acostumbraban desembarcar. Este sitio tomó su nombre de una aldea de la Isla Canaria de Tenerife. En la Taganana Canaria se recuerda la historia de la niña Guanche Cathaysa, quien fue capturada y vendida como esclava a los castellanos, por allá por el año 1494.

En el lugar donde está construido el Hotel Nacional de Cuba existieron varias cavernas, entre ellas esta cueva del Taganana. Otra leyenda cuenta que es llamada de esta forma porque, durante el siglo XVI, sirvió de refugio a un indio fugitivo que llevaba el mismo nombre. Este relato inspiró una narración del escritor santiaguero Cirilo Villaverde, el novelista cubano más importante de la época colonial.

Sea cual fuere el origen del nombre, esta gruta aún existe bajo los jardines del Hotel Nacional. Pero fue transformada en túneles, que durante una época fueron usados para la defensa de La Habana, la capital cubana. Se construyeron durante los días de la famosa Crisis de los Misiles, en el mes de octubre de 1962. Hoy en día, estas instalaciones subterráneas son uno de los atractivos del Hotel Nacional.

Ahora la Cueva del Taganana es un museo. Fuente: Collage TodoCuba.

En esta loma se instaló estratégicamente, a mediados del siglo XIX, la así llamada batería de cañones de Santa Clara. El cañón “Ordóñez”, uno de los más grandes y emblemáticos de la época, todavía se encuentra en su base y es visitado por los curiosos que se pasean por los jardines del hotel.

Durante la Crisis de los Misiles las tropas cubanas se atrincheraron en la cueva del Taganana, a la espera del desarrollo de los acontecimientos que mantuvieron al mundo en vilo durante trece días.

Hoy en día, esta cueva está convertida en un museo, donde se da a conocer al visitante la historia del conflicto de alta tensión que se vivió en aquellos tiempos. Un guía es el encargado de mostrar las trincheras y túneles, así como las fotografías, objetos y documentos que allí se conservan.

En mis recorridos por “La Rampa”, para comprar artesanías para regalos en Mérida, no faltaban esculturas en madera y muñecas de trapo, entre ellas las negritas; o algún libro viejo –ahí encontré “El Diccionario de la Música Cubana” de mi amigo Elio Orovio (+) uno de los mejores musicólogos cubanos de siempre.

Visité Monsegnieur para escuchar el sonido del piano de “Bola de Nieve”, bajo el cuidado y conservación del concertista Nelson Camacho, y el buen yantar, un rincón de París en la isla Mayor Antillana. En los años noventa visité a Frank Domínguez (+) y al Dr. Emigdio León cuando era Ministro de Salud; a Rafael Balenciaga (+), Capitán de Meseros del Hotel “Vedado” y hermano de Logia.

Tomé café en casa de Nelson Camacho y visité a la Dra. Mónica Díaz, que preside los Premios Chez Monique y me otorgó un Premio Mariposa por mi trabajo literario y de Promoción Cultural en Cuba, siendo el primer recipiendario extranjero en recibirlo en 1991; el segundo lo recibió hace unos siete años otro escritor yucateco Mario Renato Menéndez.

Podría llenar otras cuartillas de amigos musicólogos que me han brindado su apoyo en mis viajes culturales y comerciales desde 1951, cuando siendo estudiante de secundaria realicé mi primer viaje a la Cuba, lugar que me describió mi madre desde niño por mi padre y la consanguinidad de mi abuelo Bernabé García Valle, matancero que formó familia en Mérida hasta su deceso.

Seguiré caminando Cuba con los recuerdos de mi mente, ya que por ahora es preferible quedarse en casa. Concluyo diciendo que solo me hospedado una sola vez en el Hotel Nacional, otras en el Capri, durante los Festivales “Boleros de orto”, que preside el Dr. José E. Loyola Fernández, organizado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.  Abur.

Fuentes

La cueva del Taganana, el misterio oculto bajo el Hotel Nacional – Todo Cuba

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