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Sábado 25 de octubre. A la 1:35 p.m. arribé al Palacio de la Música, en pleno centro de la ciudad de Mérida, Yucatán, cumpliendo mi palabra de llegar al menos una hora antes del inicio del magno evento con que el Colectivo Ceiba Flava festejaría su aniversario número 25 impulsando la cultura Hip Hop en Yucatán.
Mis amigos –Padre Anderson, Cel Señor García y Armando Beats– me habían pedido coordinara esa larga jornada que arrancaría a las 3 de la tarde y se extendería hasta poco después de las 8 de la noche.
En representación del Colectivo Metalmorfosis, mi responsabilidad incluía asegurar la continuidad del elenco artístico ya que, además de los talentos locales, también participarían otros de Campeche, de Cancún, del Estado de México y la capital del país, debiendo estar al pendiente de cada detalle: desde los alimentos asignados a los artistas, los elementos adicionales en cada presentación, determinar el área de cada actividad, verificar el arribo de cada invitado para asegurar que todo estuviera en orden. Como ocurre en ocasiones, lo planificado y determinado en la última reunión de preproducción sufre modificaciones sobre la marcha debido a diversos factores.
El escenario quedó excelente, a un costado del anexo del Palacio de la Música, con una adecuada tarima de 6 x 4 metros en la que se colocó la mesa para los DJs que trabajarían esa tarde-noche. Sobre la mesa se colocó una enorme manta luciendo el logo del evento, en fondo negro con letras e imágenes en rojo, y algunos textos en blanco. Frente a esto se determinó un espacio de dos metros para los breakers, colocando 80 sillas para que los asistentes pudieran disfrutar del show de la manera más cómoda posible, incluso se colocó un toldo en prevención de alguna inoportuna lluvia, que afortunadamente llegó cerca de la medianoche, horas después del evento. Los grafitis en las laterales eran realmente hermosos, por lo que muchos asistentes aprovecharon tomarse fotos delante de ellos.
Los colegas de Ceiba Flava son de los gestores-artistas más profesionales con los que he trabajado, tanto de manera individual como siendo integrante del Colectivo Metalmorfosis. Con mucho tiempo de anticipación me extendieron la invitación para trabajar con ellos, por lo que pudimos reunirnos al menos tres veces en Rock Burger Café, de nuestro amigo Eric Flota Polanco, donde nos cobijó para planificar los dos eventos preliminares, efectuados el 5 y 12 de octubre en el Centro Cultural del Sur, así como el gran festejo del sábado 25. Allá me explicaron todo, pidiéndome coordinara junto con Carlos Vivas Robertos el último, además de apoyarlos en la difusión, acudiendo a su rueda de prensa y otros asuntos relacionados, como la participación de Eduardo Vargas, Carlos García Cossio, Jorge Pérez y Jacko en las grabaciones del programa Metalmorfosis, grabado en Tele Yucatán.

La experiencia ayuda a llegar preparado, propositivo, concentrado en solucionar cualquier eventualidad en beneficio del mejor lucimiento del espectáculo. Sabía que mi misión era quitarle el peso de los conflictos a Anderson, Charly, Beats y los demás colaboradores, así que no tuve problema alguno en manejar con cordialidad las situaciones que pudieron ocasionar algún conflicto.
Se había acordado no llevar ningún instrumento adicional a los ya acordados en la reunión final de planeación, pero el sábado un colega insistió en incluir una batería porque un niño de 8 años los acompañaría en su último tema. Ajusté y expliqué cómo realizar la instalación y desarme de la bataca. Todo salió bien, los dos raperos pudieron presentar ese número que quedó muy lindo, con el pequeño recibiendo el aplauso de los asistentes.
Otro amigo se enojó porque las luces del escenario no iluminaban el área de la final de breaking que coordina, los nervios lo traicionaron y me dijo que así prefería no presentar la final. Pongo mi mano sobre su hombro y le digo: ‘No te preocupes, déjame hablar con los colegas del sonido e iluminación y encontramos solución.’ El ajuste se realiza usando dos lámparas robóticas en dirección a la pista. Esa final fue uno de los puntos fuertes del espectáculo, atrayendo la atención de gran cantidad de gente que aplaudieron a rabiar las proezas de los concursantes y de los maestros que fungieron como jueces. Me acerqué entonces para preguntarle si estaba tranquilo. Sonrió y me abrazó para decirme: “Gracias, Pat”.
Entregaron reconocimientos a personas vinculadas con el desarrollo cultural, uno va dirigido a mi compadre Carlos Vivas Robertos que, como asesor scout nacional, participaba en unos talleres de esa asociación y no pudo acudir, recibiendo en su nombre el diploma enmarcado.
Algunos participantes no llegaron a la hora acordada, por lo que tuvimos que ajustar el orden de aparición, sin afectar la dinámica que se logró de principio a fin, iniciando con el micrófono abierto hasta la explosiva actuación del Padre Anderson, el Sr. García, el DJ Armando Beats, que dieron todo para lograr un magno cierre, apoyados por los invitados en los coros o las habilidades dancísticas de los breakers. ¡Incluso las botargas de los patrocinadores se dejaron llevar por el ritmo!
Esa energía prendió a la audiencia presente, que en su hora pico reunió a unas 370 personas. La gente cantó, bailó, tomó fotos y videos, alabando a sus ídolos. Esto es lo que la cultura produce cuando es llevada de manera íntegra y sincera, como lo hace Ceiba Flava desde hace ya 25 años.

Otros percances sucedieron. Los amigos del sonido y luces me dijeron: ‘Estos cuates quieren un atril y una línea para guitarra, pero no nos lo pidieron en la lista de requerimientos. “Diles que no tienes atril, pero que cuenten con la línea”. Listo. Surgió otro pedido: un músico pidió micrófonos para sus congas. No había, pero la vibra era tan buena que decidió tocar así y, la verdad, no necesitaba ampliación, de lo prendido que tocó.
Un tipo en estado inconveniente fue invitado amablemente a retirarse; otro apareció sentado en el suelo, en la parte lateral del escenario: es un indigente al que ofrecí comerse unos tacos.
Comenzó a oscurecer y, cerca del final, sentí una gran satisfacción porque mis amigos los ceibos presentaron un espectáculo maratónico espectacular, digno de su reputación como auténticos pioneros de la cultura Hip Hop en Yucatán.
Solo resta decir lo que compartí en la rueda de prensa efectuada días antes en el mismo Palacio de la Música: Siempre es un honor colaborar con mis amigos de Ceiba Flava; no es trabajo, es gozo.
Fuerte abrazo con mis más sinceras felicitaciones.
RICARDO D. PAT





























