Yucatán: Ensueño y Esperanza

By on septiembre 3, 2021

Editorial

En semanas anteriores nos hemos referido a la fortaleza del carácter de los habitantes de nuestra península yucateca.

El tema es inagotable, al igual que el firme carácter del yucateco que, a sabiendas de que podría vivir más descansadamente en otras latitudes, ha optado siglo tras siglo por continuar su periplo de vida aquí, en el Mayab, la tierra de pocos, donde el reto cotidiano continúa vivo y persistente.

Habitamos una única península distinta, original. Todas las demás en los otros continentes son territorios con plataformas orientadas al sur. Yucatán ha retado a las fuerzas geológicas y se mantiene retadora, con su territorio orientado hacia las aguas del norte del continente americano.

Firme en sus cimientos, nuestra península nos demanda idéntica firmeza e igualdad, entrega, fe inquebrantable en que siempre, ante cualesquiera que sean las dificultades, venceremos y continuaremos edificando un futuro a la medida de nuestras necesidades y conveniencias.

Los brazos vegetales de nuestras ceibas milenarias se elevan de sus troncos, implorantes de sol y viento cotidiano, ofreciendo cobijo a las aves viajeras que saltan jubilosas en sus ramajes.

La brisa trae una sinfonía de trinos. Una sombra grata al reposo temporal del caminante espera sus pasos cansados para darle merecido cobijo antes de recomenzar el recorrido cotidiano que le espera.

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