Visitas: 9

Rectificaciones Históricas de los Legisladores Acerca de los Acontecimientos de febrero de 1913
(Continuación…)
Estaban dispuestos a no aceptar la renuncia
Ante esta opinión, el señor Moheno sugirió al presidente de la Cámara la idea de que, por medio de los ujieres, citase a los diputados suplentes para la sesión de la tarde del mismo día a las cuatro. Por este medio se logró reunir un número considerable de suplentes y, aunque éstos no podían entrar en funciones y con ellos no se completaba el quórum, se abrió no obstante la sesión, anunciándose que pronto se daría cuenta con un asunto importante. Se acordó desde luego nombrar una comisión para que se acercara a los jefes militares que regenteaban la situación y pedirles que retirasen las fuerzas que estaban en los sótanos de la Cámara y en las afueras de ésta; no llegó a lograrse, aunque el general Huerta ofreció hacerlo.
En las primeras horas de la noche del citado día diecinueve, el señor licenciado don Pedro Lascuráin presentó las renuncias que los señores Madero y Pino Suárez hacían de los cargos que respectivamente desempeñaban. La generalidad de los diputados liberales estábamos dispuestos a no aceptar esas renuncias, dada la situación en que se encontraban los dimitentes, pero hubimos de obrar en sentido contrario, primero, porque el señor ministro de Justicia, licenciado Manuel Vázquez Tagle, el señor ministro de Comunicaciones, don Jaime Gurza, el señor gobernador del Distrito, licenciado don Federico González Garza, y el diputado Jesús Aguilar, primo hermano de los familiares de este señor y del señor Pino Suárez, solicitaron que se aceptaran inmediatamente sus renuncias porque iban luego a salir del territorio nacional; y, segundo, porque agentes del general Huerta nos hicieron saber que, si la Cámara desechaba las renuncias mencionadas, los señores Presidente y Vicepresidente serían inmediatamente fusilados, amenaza que era de temerse fuera cumplida cuando esa misma mañana había sido villanamente asesinado el señor diputado don Gustavo Madero. Hay que advertir, rindiendo homenaje a la verdad y a la justicia que, a pesar de las graves consideraciones que quedan asentadas, algunos diputados legalistas (Francisco Escudero, Luis Manuel Rojas, Leopoldo Hurtado y Espinosa, Manuel F. Méndez, Alfonso Alarcón Alfredo Ortega, Luis T. Navarro y Román Morales) dieron su voto negativo a la admisión de las renuncias.
Cómo se efectuó la transmisión del Poder
El señor Lascuráin presentó su renuncia cuando notoriamente ya no había en el salón ni cien diputados, no habiendo por consiguiente el quórum legal para discutirla. Aquí debemos hacer hincapié en el hecho de que el señor Lascuráin dictó su renuncia rodeado del Estado Mayor del general Huerta, en presencia de éste y asesorado por el señor licenciado don Guillermo Obregón Sr. Ante esa escasa minoría protestó algunas horas después el general Huerta en su calidad de ministro de Gobernación nombrado por el señor licenciado Lascuráin.
Debemos consignar, primero, que al aceptar las renuncias de los señores Madero y Pino Suárez no obramos por temor de nuestras vidas; los acontecimientos posteriores demostraron que jamás tuvimos miedo para enfrentarnos a la tiranía del general Huerta, a pesar de que vimos mermadas nuestras filas con los asesinatos de algunos de nuestros compañeros, sin retroceder ante las amenazas que constantemente se nos hacían; y, segundo, que hecha excepción del partido católico, que estuvo desde un principio en estrechas ligas con el Dictador, excluyéndose al señor licenciado don Manuel F. de la Hoz, la generalidad de los liberales estuvimos en contra suya, siendo la prueba de ello que mandó disolver la Cámara, ordenando la prisión de ciento diez diputados, no sin haber antes héchonos saber por conducto del licenciado Manuel Garza Aldape, titulado ministro de Gobernación, que continuaríamos en el ejercicio de nuestras funciones siempre que reconsiderásemos los acuerdos del día nueve de octubre y nos comprometiésemos solemnemente a secundar la política arbitraria del general Huerta.
Protestamos por lo expuesto, ante la faz de la Nación, contra la falsedad de la aseveración hecha por el general Huerta en su renuncia y de la cual hicimos mérito al principio.
México, diecisiete de julio de mil novecientos catorce.
José N. Macías, Gerzayn Ugarte, Marcelino Dávalos, Luis Manuel Rojas, senador Salvador Gómez, Joaquín Ramos Roa, E. Rodiles Maniau, E. Neri, Juan N. Frías, Telésforo Villasana, Mauricio Gómez, P. B. Álvarez, Patricio Leyva, Emilio Cárdenas, José J. Reynoso, J. Silva Herrera, F. de la Peña, Tranquilino Navarro, M. Castelazo, F. R. de la Torre, Antonio P. Carranza, Alfredo Vergara, Félix F. Palavicini, José Mariano Pontón, Manuel Gregorio Zapata, A.M. Ugarte, Rafael Castillo C. Enedino Colín, José I. Novelo, Ignacio Borrego, Faustino Estrada, Manuel F. Méndez. Ignacio Noris, Julián Ramírez Martínez, Tomás Rosales, Alfredo Ortega, Luciano Villaseñor, Pedro Galicia Rodríguez, Guillermo Ordorica, Jesús Urueta, Miguel Alardín, Valentín del Llano, Rafael Curiel, Manuel Origel, Flavio González, Carlos Aldeco, Luis G. Guzmán, Enrique Bordes Mangel, Demetrio López, Abraham Castellanos, A. Solórzano S., José Maria Acevedo. – Rúbricas.
Arturo Menéndez Paz
FIN.
Le invitamos a continuar la lectura de esta serie histórica con nuestro siguiente título a partir de la próxima semana:






























