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Editorial

Las costumbres populares, arraigadas desde hace muchos ayeres, serán puestas a prueba este mes de julio que iniciamos.
Vivimos una situación atípica debido a la presencia, indeseable sí, de un virus que, sin descanso, invade domicilios, espacios públicos, vehículos y cuanto sitio los yucatecos acostumbramos frecuentar por nuestro modo de vida.
Por largos meses, dolorosos por la pérdida de vidas y la afectación a todos los renglones de nuestra actual convivencia humana, la pandemia del COVID-19 se ha hecho presente, afectando la vida colectiva.
Hemos vivido un período inédito de autocuidados al extremo. Variamos nuestros usos y costumbres. El temor es un ingrediente indeseable, pero de obligada aceptación pública.
Restringimos, modificamos, adaptamos nuestros hábitos a las exigencias de cuidado extremo no sólo en lo individual, sino también en cuanto a nuestros sitios familiares, laborales, de circulación, convivencia y relaciones sociales.
Nos privamos de espectáculos, reuniones, diversiones, costumbres religiosas, ante la responsabilidad aceptada de que, si cada uno se protege, nuestra sociedad y familiares se beneficiarán de esa conducta y estarán indemnes.
Todo ello, a quererlo o no, viene afectando toda la vida y aspectos de nuestra convivencia: lo económico, empresarial, movimiento de transporte y traslado, asistencia a los mercados públicos, etc.
¿Qué tan arraigadas o flexibles deberían ser nuestras costumbres en el período vacacional escolar? Esa es la pregunta que se encuentra en el aire y en la que no cabe asumir alguna decisión de tipo oficial, sino familiar y hasta individual.
Hemos aceptado el uso de los cubrebocas, el manejo de sanas distancias, el lavado constante de manos y otras medidas como la aplicación de gel antibacterial, que pueden ser efectivas si se continúan.
Esa es la reflexión ahora.
Dejar al libre albedrío o asumir en lo social la elasticidad o el relajamiento de los avances obtenidos, eso nos toca resolver.
Por el bien de todos, esperemos acertar en la respuesta social que se espera de nosotros.





























