Nostalgia Universitaria

By on julio 22, 2021

Editorial

De nuestro inolvidable libro de Preceptiva Literaria, texto obligado y objeto de la discriminación de mis compañeros preparatorianos, guardo enseñanzas bien aprendidas y memoria viva de textos que, pese a los decenios transcurridos, continúan frescos como desde su primera lectura:

“Se quema el tiempo sin cesar,

las horas caen hechas ceniza,

y ruedan al abismo de la nada

las dichas y las penas confundidas…”

Más de medio siglo después, el contenido de esos versos libres viaja conmigo y los disfruto como la primera vez que los leí. La imagen mental perdura, junto con aquella mi generación universitaria que me acompaña con su carga de recuerdos y nostalgia.

Ahora observamos la quema de otro tiempo cuyas cenizas se acumulan a las resultantes de las generaciones universitarias disminuidas por la guadaña del segador de vidas.

Las horas devienen en cenizas, pero Luis Alberto Sánchez, autor de esa “Preceptiva Literaria”, ha ganado un sitio perpetuo en nuestra mente y formación universitaria profesional con el texto que nos sirvió de base educativa otrora.

“Lo que bien se aprende nunca se olvida…” decían nuestros ancestros, en una verdad de gran peso histórico.

Quede registro, pues, de nuestra eterna gratitud a los maestros universitarios formadores de tantas generaciones útiles a nuestros congéneres y a este generoso país que nos cobija.

Un mensaje de gratitud generacional a nuestra Alma Mater, histórico bastión de la profesionalización de muchas generaciones de yucatecos en el área de altos estudios, desde su fundación por decreto estatal un 25 de febrero de 1922, cuando dio inicio su actual etapa de evolución nuestra gloriosa Universidad de Yucatán.

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