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XXIV

RUSELL RAMÓN VALLEJO SÁNCHEZ
(1941)
Maestro Distinguido 2002
«Todos los maestros que laboran en las áreas rurales están obligados, sin pretexto alguno que valga, a velar por los intereses de la niñez yucateca, así como por el progreso de nuestras comunidades de trabajo, no con el único deseo de abonar los méritos logrados, sino por la satisfacción de haber contribuido a una verdadera labor social y profesional.»1 El maestro Russell Ramón Vallejo Sánchez nació en la ciudad de Mérida el 3 de febrero de 1941, hijo de doña Encarnación Sánchez Díaz y el Prof. José Jesús Vallejo Camargo, destacado maestro que había enseñado a sus tres hijos a leer y escribir antes de iniciar la educación primaria y a quienes en los meses de julio y agosto les impartía clases con su método ideo-visual. Aunque viajaba mucho debido a los cargos que desempeñó, nunca desatendió la educación de sus hijos. El niño Russell tuvo una infancia feliz, jugando a las canicas, el trompo, el balero, y aprendió de su progenitor a jugar béisbol. Todos estos conocimientos y experiencias le ayudaron en sus tiempos de profesor a sacar adelante a los jóvenes de varias comunidades. Inició sus estudios en la Escuela Primaria Serapio Baqueiro de la colonia Delio Moreno Cantón, en la ciudad de Mérida, donde cursó hasta el cuarto grado; sus padres lo inscribieron para estudiar quinto y sexto grados en la otrora Escuela Primaria Libertad Menéndez que se encontraba en la calle 60 por 71. Al concluir sus estudios su padre lo inscribió en el Internado Federal Mixto núm. 5 de Enseñanza Secundaria para hijos de trabajadores, donde fue alumno interno de septiembre de 1954 a marzo de 1956.
En 1937, durante una ceremonia oficial, el presidente Lázaro Cárdenas ofreció fundar escuelas federales para hijos de trabajadores. Se habían establecido cuatro escuelas en Tepic, Nayarit; Morelia, Michoacán; Jalapa, Veracruz; y el Distrito Federal. La Delegación Yucatán del Partido Comunista Mexicano envió a la ciudad de México a los profesores José Dolores Escalante Febles, Carlos H. Ruz Cervera y José Jesús Vallejo Camargo para realizar los trámites correspondientes. Posteriormente fueron nombrados los primeros funcionarios: director, Lic. Octavio Novaro Fiora; secretario, Octavio Paz Lozano; maestro de español, Ricardo Cortés Tamayo; y maestro de matemáticas, José Emilio Vallado Galaz.2
Para el maestro Russell «los internados federales proveían a los escolares de una preparación general, cultural y utilitaria, que sirviera como puente y como pilar de apoyo entre la escuela primaria que sirve de cimiento y las posteriores actividades de la vida en sus múltiples aspectos; en el campo, en las fábricas, en el comercio, en la oficina o en las instituciones de las ciencias, de las artes o de las técnicas organizadas, todas ellas de la educación superior.» 3
El recinto del internado se encontraba en la calle 60 por 53 de la ciudad de Mérida. Los servicios que prestaba a los internos eran alojamiento, alimentación, uniformes, zapatos, peluquería, atención médica, medicinas, libros y demás materiales escolares junto con una modesta pensión mensual conocida como «pre». 4 Fue mixto hasta 1943 y a partir de entonces y hasta 1958 fue sólo para varones. Ese mismo año desapareció como internado y se convirtió en la Escuela Secundaria Federal núm. 1 que después llevó el nombre de Santiago Burgos Brito.
En 1947 la escuela fue reubicada en un predio de la calle 62, en el edificio que funcionó como Sanatorio de Henequeneros. En este plantel el joven Russell estudió dos años de secundaria. De acuerdo con las memorias redactadas por él mismo, al inicio del curso 1954-1955 se desempeñaba como director el Profr. José Emilio Vallado Galaz y como subdirector el Lic. Óscar Erosa Peniche. El personal docente estaba integrado por el Lic. Santiago Burgos Brito, en español; Lorenzo Salas «El Chief», en matemáticas; la Dra. María Lire Recio, en biología; doña Angelina Cintra, en inglés; el Lic. Jorge Ongay Machain, en civismo; el Br. Federico Stein Sosa, en geografía; y Enrique Gottdiener Soto, en historia.5
Como lo expresa el maestro Russell en sus memorias, el profesor de historia, don Enrique, tenía una amistad cordial con su padre y por esa razón siempre era el primero en «dar la lección»: al término del pase de lista el profesor iniciaba la clase con «a ver, Vallejo, la lección».
Los alumnos de segundo y tercer grados hacían las tradicionales novatadas a los de primero; como parte de estas, eran obligados a bañarse en las regaderas del internado en la época de frío; asimismo, cuando era temporada de chinas (naranjas dulces) se hacía una valla para recibir a los novatos a «chinazos»; de igual manera, cortaban los brazos de las hamacas a los dormilones. Los alumnos mayores les pedían dinero, cigarros y ropa limpia para sus compromisos personales, y si los novatos no llegaban a cumplir, los golpeaban. Al recordar lo anterior el maestro Russell describe: «Una noche de diciembre de 1954, cansados de los malos tratos de los veteranos, les recogimos sus pantuflas de noche y las pusimos en una caja de cartón. Las arrojamos al patio de al lado y uno de nosotros escaló el muro y les prendió fuego. A la mañana siguiente todo era gritos e improperios, pero nadie habló y allí quedó nuestra peculiar venganza»6. En la actualidad, al pasar por el desaparecido internado, el maestro recuerda todo lo que vivió en ese recinto, sus estudios, los profesores, las travesuras; es una nostalgia que lo envuelve.
En 1956 su padre, siendo inspector del estado de Quintana Roo, lo llevó con él y lo inscribió en la Secundaria Federal de Cozumel donde comenzó a cursar el tercer grado de secundaria, pero los estudios no significaban un aliciente para el joven Russell: teniendo 15 años le comunicó a su padre la decisión de ser guía de turistas, toda vez que estaba aprendiendo inglés de manera autodidacta. El Prof. José Jesús Vallejo tenía la ilusión de que su joven hijo fuera normalista y desistiera de su sueño, pero no podía obligarlo, así que lo llevó a trabajar a la desaparecida agencia de viajes Yucatán Travels, de la ciudad de Mérida. El dueño de la agencia era don Felipe Escalante Marín, quien lo colocó como mandadero. El joven Russell sostenía conversaciones sencillas con los norteamericanos, y al observar que mejoraba su inglés, don Felipe le encomendó otro trabajo que consistía en llevar a los turistas a los mercados, a cenar en el restaurante Los Tulipanes y a conocer el club Cocoteros en el puerto de Progreso. También era enviado al aeropuerto a dar bienvenidas a nombre de la agencia.
El Prof. José Jesús Vallejo y su esposa siempre pusieron su mejor empeño en tratar de conducir por el camino recto a su hijo, sin desistir en el deseo de que fuera profesor. Un día de 1958, siendo inspector escolar federal de Sotuta, le consiguió trabajo como maestro con la condición de que estudiara en la Normal. El joven, todavía con el pensamiento de ser guía de turistas, aceptó no muy decidido el nuevo trabajo. En marzo de 1959 recibió una plaza de carácter meritorio en una de las escuelas primarias de la villa de Sotuta, hasta que en abril le fue confirmada su plaza oficial de maestro «B» de primaria rural. Así inició la carrera que con el tiempo se convirtió en su máxima aspiración.
Durante el primer año laboró con inusitado ahínco, como lo describe en su libro Apuntaciones de la docencia rural, y en poco tiempo se ganó la confianza y el respeto de sus amigos y de los padres de familia de la comunidad. Su servicio en el magisterio inició cuando fue designado maestro auxiliar de primer grado en la Escuela Semiurbana Federal núm. 10 Espartaco, en el barrio de Chensodz de la villa de Sotuta. En ese entonces el plantel se encontraba bastante abandonado tanto en lo material como en lo docente, por lo cual resultaba inadecuado impartir clases a un número elevado de estudiantes. Los profesores alquilaban por su cuenta dos casas de paja con lo más elemental. El ambiente cultural de la villa se reducía al trabajo desarrollado por los maestros del sistema estatal y federal; no se contaba con sociedades culturales o de interés cultural que pudieran despertar entre los pobladores el deseo de cultivar el estudio y el aprendizaje.7
Debido al interés por mejorar las condiciones de la villa, y con la solicitud de su padre y los maestros, se obtuvo del Comité Administrativo del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE) un presupuesto de 52 mil pesos con los que fueron construidos dos salones, se remodelaron las aulas antiguas, se construyeron baños con sistema de agua de veleta y se adquirió mobiliario.8 Por su parte, la escuela debía proporcionar piedras y cal. En una asamblea un señor de apellido Fraga le vendió a la escuela la cal con el 50% de descuento; se contaba con un camión de carga para ir por ella, pero no había quien lo manejara. El profesor Russell aceptó la encomienda de ir a buscar la cal y las piedras para la construcción. Todos los domingos condujo el camión hasta la salida de Huhí, donde los padres de familia le ayudaban a subir las piedras. Durante la construcción trabajó con mucho entusiasmo. Fue en este momento de dedicación cuando le nació el deseo de continuar con los estudios normalistas.
El 16 de octubre de 1962 fue transferido al pueblo de Xocchel para impartir clases en la recién fundada Escuela Federal Celso Flores Zamora, ya que la escuela estatal resultaba insuficiente para el elevado número de alumnos. Las instalaciones consistían en unas modestas casas de paja que al paso de los meses resultaron antihigiénicas. Así fue que, al enterarse de la visita presidencial de don Adolfo López Mateos a la ciudad de Valladolid los profesores, padres de familia y alumnos se organizaron para entregarle personalmente una carta solicitándole mejoras para la escuela, gracias a lo cual en menos de un año se logró dicho objetivo: albañiles y carpinteros transformaron la escuela con techos y mesabancos nuevos.
El maestro Russell relata esta experiencia que demuestra su preocupación por atender al mayor número de niños de comunidad:
Había un niño muy enfermizo, Antonio Martín, apodado Fallo. Un día el director nos mandó de casa en casa hacer una especie de censo de los niños que no iban a la escuela. Lo vi flaquito y le pregunté a la madre por qué no iba la escuela; porque le daba pena por enfermizo. Yo tenía una bicicleta. Le dije a la madre mañana lo prepara, paso a buscarlo, lo llevo a la escuela y se lo traigo. El horario era de siete de la mañana a 10, y de tres de la tarde a cinco. Religiosamente pasaba a buscar a Fallo; lo hice pitcher de béisbol. Yo jugaba béisbol con el primer cuadro de Sotuta. Le enseñé a declamar y lo transformé radicalmente de un niño enfermizo a un niño normal; fue un gran pitcher. Estas situaciones son difíciles de explicar porque las llevas en tu corazón, en tu alma, y cuando ves que aquel fruto realmente ha rendido muy bien te sientes muy contento.9
En 1963 ingresó al Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), donde concluyó el tercer grado de secundaria e inició los estudios normalistas. En agosto de 1966 se tituló como Profesor de Educación Primaria. En 1967 ingresó a la Escuela Normal Superior de México, en el Distrito Federal, donde se graduó en 1972 como Licenciado en Lengua Inglesa.
En los veranos de 1973 a 1975 tuvo la oportunidad de impartir cátedras de la especialidad de inglés a profesores de la Escuela Normal Superior de Yucatán (ENSY), comprometido con la mejoría de las condiciones académicas de dicha institución. Entre los profesores se presentaron varios proyectos para formar los planes de estudio y enriquecer el contenido programático de las asignaturas de cada especialidad ofrecida por la Normal.10 En compañía de tres representantes de profesores de la ENSY, en el verano de 1974 presentó una solicitud de mejoría de los planes de estudio.
Realizó estudios de posgrado de Enseñanza del inglés como lengua extranjera en la Universidad de Texas, E.U.A. (1970-1971); de Administración escolar en la Universidad de Reading, Gran Bretaña (1972-1973); y de Planificación de la educación en la Universidad de Paris, Francia (1974-1975). También cursó la Licenciatura en educación media con especialidad en inglés en la Escuela Normal Superior de México, (1979).
El 29 de agosto de 1978 fue establecida en la capital del país la primera sede de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) con un sistema escolarizado que ofrece a maestros normalistas y bachilleres opciones profesionales de licenciaturas en administración educativa, educación básica, psicología educativa, pedagogía y sociología de la educación11. Meses antes, en abril, estuvo en Mérida el secretario general del Comité del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), José Luis Andrade Ibarra, quien ofreció a los maestros yucatecos que ese año sería creada la institución.
En agosto de 1979 estuvo en Mérida el primer coordinador general del Sistema de Educación a Distancia (SEAD), Antonio Zazueta Armenta, para establecer la Unidad 311 en Mérida, inaugurada en octubre de 1979, siendo su primer director el maestro Russell¹2 a partir del día primero de ese mes, cargo que desempeñó hasta el 15 de marzo de 1985. Esta responsabilidad lo ayudó a conocer a fondo la problemática de la educación primaria y preescolar en el estado. Con el apoyo de la mayoría de su personal académico y administrativo, los índices de aprovechamiento y de eficiencia se mantuvieron por encima del promedio nacional.13
Impartió clases en primaria rural, primaria urbana, secundaria y en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). En la ENSY impartió la asignatura de inglés durante 30 años. Los alumnos egresaban como licenciados en educación media con la especialidad de inglés.
Entre sus publicaciones se encuentran ensayos históricos, cuentos, cientos de artículos pedagógicos en diversos periódicos revistas locales y nacionales como Magisterio y Jalisco y sus municipios. Editó Juárez y su proyección en el desarrollo educativo de México, ganador del primer lugar en el certamen organizado por el Gobierno del Estado de Yucatán con motivo del «Año de Juárez», el 15 de mayo de 1972; Apuntaciones de la docencia rural, escrito autobiográfico, en 1977; Cuestiones pedagógicas, primer volumen, unos 70 artículos periodísticos escritos entre 1968 y 1973, y segundo volumen (1991), con artículos escritos entre 1974 y 1979 (muchos de estos artículos fueron publicados en el Diario del Sureste a partir de enero de 1978). En ambos volúmenes los artículos se relacionan en la mayoría de los casos con asuntos educativos.14 De igual manera, el maestro Russell editó varios libros escritos por su padre, el Prof. Vallejo Camargo.
Haber trabajado frente a grupos de primaria y secundaria le ofreció la ventaja de referirse con suficiencia de argumentos y consideraciones a los problemas cotidianos de la educación mexicana. Sus años de docencia transcurrieron como comenta, plácida y rápidamente, con muchas satisfacciones laborales recibidas de sus compañeros, alumnos y padres de familia. En febrero de 1985, en la ciudad de Mérida, le fue conferida la distinción del Consejo Nacional Consultivo de Educación Normal. En mayo de 1985 fue nombrado director de la Unidad 305 del SEAD en Coatzacoalcos, Veracruz, donde mantuvo elevados niveles de rendimiento y eficacia.
En septiembre de 1986, en compañía de su esposa, la maestra Lucelly, inició una nueva etapa de su vida como jubilado, dedicándose de tiempo completo a una de sus pasiones vitales: escribir sobre educación, sociedad y ordenar su biblioteca particular que para entonces contaba con unos cuatro mil volúmenes de lectura y consulta.16
Al fallecer su padre, en 1992, heredó un gran acervo bibliotecario, alrededor de tres mil libros que ha cuidado al paso del tiempo. Como una forma de reconocimiento a su padre, por más de cinco años lo propuso como candidato a recipiendario del reconocimiento de Maestro Distinguido. A nombre de la familia reunió la documentación necesaria y en 1997 el Prof. José Jesús Vallejo Camargo recibió la distinción.
Cinco años después obtuvo al igual que su padre dicho reconocimiento otorgado por las autoridades educativas. El 15 de mayo de 2002, en la Plaza del Maestro de la Unidad Habitacional Cordemex, el maestro Russell Vallejo Sánchez develó la placa alusiva y comentó que «la educación nos da las mejores oportunidades para convertirnos en ciudadanos de derecho.»
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1 Vallejo Sánchez, Russell Ramón. Apuntaciones de la docencia rural. Un registro autobiográfico, Mérida, Yucatán, invierno de 1977, p. 14.
2 Vallejo Sánchez, Russell Ramón. Memorias del Internado Federal Mixto núm. 5 de Enseñanza Secundaria para hijos de trabajadores, Mérida, Yucatán, 2006, p. 7.
3 Ibid., pp. 8-9.
4 Ibid., p. 9.
5 Ibid., p. 12.
6 Ibid., pp. 15-16
7 Vallejo Sánchez, Russell Ramón. Op. cit., p. 8.
8 Ibid., introducción.
9 «Entrevista realizada al maestro Russell Ramón Vallejo Sánchez el 13 de marzo de 2013.
10 Vallejo Sánchez, Russell Ramón. Cuestiones pedagógicas, Mérida, Yucatán, 1991, p. 67.
11 Ibid., p. 127.
12 Ibid., p. 128.
13 Ibid., p. 9.
14 Peniche Barrera, Roldán. «Preámbulo». Ibid., p. 5.
15 Ibid., p. 8.
16 Ibid., p. 9.
Marion Guadalupe May Garrido
Continuará la próxima semana…





























