Maestros Distinguidos 1980 – 2014 – XI

By on febrero 18, 2021

XI

SILVIA NELLY CUEVAS AGUILAR

(1914 – 2005)

Maestro Distinguido 1989

Trabajadora, infatigable, independiente, hija de una de las más reconocidas profesoras de educación preescolar, desde muy joven estuvo envuelta en una herencia educativa en pos del mejoramiento de la sociedad yucateca. Normalista de formación, siempre tuvo el compromiso de estudiar y especializarse en el área de las matemáticas. Como profesora de tiempo completo de la Escuela Normal Mixta “Rodolfo Menéndez de la Peña”, trabajó con ahínco para mejorar los planes de estudio y editar libros. Fue, asimismo, una madre preocupada por la educación de sus hijos, a quienes inculcó el amor por el estudio para convertirlos en personas de bien.

La Maestra Distinguida Silvia Nelly Cuevas Aguilar nació el 4 de junio de 1914 en la ciudad de Motul, Yucatán, hija de don Filiberto Cuevas y doña Andrea Aguilar Argüelles. Su padre incursionó en la industria refresquera, en la embotelladora Pino; posteriormente instaló su propia embotelladora, Sidra Cuevas, y trabajó en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Estado de Yucatán. Su madre, destacada maestra de educación preescolar, obtuvo en 1905 el título de Profesora de Educación Primaria Elemental y Superior en la Escuela Normal de Profesores y continuó sus estudios en la ciudad de México, especializándose en técnicas de educación para párvulos mediante cursos de verano impartidos por la reconocida profesora Rosaura Zapata.

De este matrimonio nacieron cuatro niñas: Elda María, Silvia Nelly, Elizabeth y Josefa. La familia se trasladó a la ciudad de Mérida en busca de un buen trabajo y una mejor educación para sus hijas, avecindándose en la colonia Chuminópolis, cerca del mercado del Chenbech. Don Filiberto adquirió un terreno muy amplio que tenía una casa de madera. Ahí, con muchos ánimos, él y su esposa crecieron a sus hijas, procurándoles bienestar y felicidad.

A principios de la década de 1920, inició sus estudios primarios junto con su hermanita Elizabeth, a quien le llevaba pocos años y que era muy inquieta y traviesa: se escapaba del plantel para recorrer el rumbo, por lo que tenía que salir a buscarla cada vez que estaba bajo su responsabilidad. En la primaria y la secundaria Silvia Nelly fue una alumna ejemplar, aplicada y responsable, gracias al ejemplo familiar: su madre continuaba estudiando y su padre trabajaba con responsabilidad.

Al iniciar el gobierno del Prof. Bartolomé García Correa en 1930, e instaurarse la coeducación por iniciativa del jefe del Departamento de Educación Pública del Estado, Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez, la Escuela Normal Mixta de Profesores Rodolfo Menéndez de la Peña inició una nueva etapa de organización: los varones de la Escuela Granja de Chuminópolis fueron trasladados al predio de la ex Escuela Normal para Señoritas, ubicada en el exconvento de Monjas. Fue ahí, a la edad de 16 años, donde la joven Silvia Nelly inició sus estudios de profesorado. La Normal albergó en esa generación a 159 alumnos, en su mayoría mujeres.

La Normal era dirigida por el Dr. José Montes de Oca Coello, prominente maestro de la época dedicado a mejorar las condiciones educativas de los jóvenes, cuya gestión inició en 1926 y concluyó en 1935, año de su jubilación. Las primeras siete generaciones de egresados de la Escuela Normal Mixta Rodolfo Menéndez de la Peña (1931 – 1937) fueron nombradas Cursos José Montes de Oca. En varias ocasiones la joven Silvia Nelly formó parte del comité organizador de las fiestas de aniversario de dichos cursos. Entre los estudios, los aniversarios y demás celebraciones, conoció a Óscar Manuel González González, alumno que había iniciado sus estudios un año antes que ella, con quien se casó al concluir la carrera.

La joven familia González Cuevas residió en la ciudad de Mérida y tuvo tres hijos: Soledad, Óscar Manuel y Guillermo, pero la primogénita falleció siendo apenas un bebé. El segundo hijo nació en 1936 y, 11 años después, nació el tercero. El Prof. González comenzó a impartir clases en escuelas rurales, y posteriormente trabajó en la Escuela Normal Justo Sierra Méndez de Hecelchakán, Campeche. De igual manera, desempeñó varios cargos en el Departamento de Educación como director general de Educación Primaria, cuando era Secretario de Educación el Dr. Jaime Torres Bodet.

La maestra Silvia Nelly inició sus labores en escuelas de la ciudad de Mérida. Sin dejar de estar frente a grupo, se inscribió a unos cursos de especialización de matemáticas en el Colegio Americano (1), el cual implementó en septiembre de 1932 los cursos de perfeccionamiento para maestros en los que se impartían las cátedras de inglés, geografía y matemáticas. Se especializó en la enseñanza de las ciencias exactas, lo que le ayudaría más adelante a ejercer como profesora de secundaria.

En la década de 1940 fue maestra de secundaria en el puerto de Progreso. Su padre heredó a las hijas parte del terreno que había comprado cuando llegaron de Motul, cediendo una parte a cada quien para que construyera sus casas. Al vivir cerca de la estación de ferrocarriles, la maestra Silvia salía todos los días en el primer viaje rumbo al puerto para realizar sus labores.

La Profra. Silvia Nelly y el Prof. Óscar González se suscribieron a una organización llamada Club del Libro porque les gustaba leer obras educativas, de psicología y de literatura en general. Cada mes les llegaban libros de autores reconocidos internacionalmente. Durante varios años fueron miembros del club, por lo que adquirieron dos grandes libreros para acomodar todas esas obras.

El ambiente familiar era acogedor. La maestra dedicaba tiempo a sus padres, hermanas y sobrinos. Su hijo Óscar creció con tres primos de su edad y fue cuidado por los abuelos, sobre todo por doña Andrea, quien le enseñó a leer y escribir antes de que cursara la primaria. Otro pasatiempo de la maestra era llevar a su hijo y sobrinos al cine y al teatro. Al crecer éstos, continuó con esa costumbre acompañada de sus grandes amigas de la infancia, las profesoras Fidelia “Tata” Sánchez y Luisa “Lichi” Losa. Cuando llegaban las vacaciones de verano, pasaba la temporada con sus hermanas y sobrinos en los puertos de Progreso, Telchac o Chabihau.

En 1945, después de varios años de laborar en la Escuela Secundaria de Progreso, le fue otorgada una plaza para ejercer en la Escuela Secundaria núm. 2 Adolfo Cisneros Cámara, en Mérida. Esta fue la primera establecida en la entidad, iniciando labores el 21 de abril de 1930 en el exconvento de Monjas bajo la dirección del Dr. José C. Manzano Cervera, designado por el gobierno estatal. La maestra Cuevas comenzó a laborar en el plantel cuando era director el Prof. Marcial Novelo Briceño.

En esta secundaria impartió asignaturas relacionadas con las matemáticas, tales como álgebra, geometría y trigonometría. Poco después obtuvo la designación de segunda prefecta junto con el Prof. Juan José Coello Ramírez, quien también desempeñó dicho cargo. Su trabajo consistía en vigilar el comportamiento de los alumnos, organizar las actividades académicas y supervisar que se desarrollaran con normalidad, asignar las cargas de asignaturas a los profesores, otorgar los salones de cada clase a cada grado y monitorear el cumplimiento de los programas de estudios. La secundaria tenía un elevado número de estudiantes, por lo que realizaba su trabajo en la planta baja mientras que el Prof. Coello lo hacía en la planta alta.

En la Secundaria Cisneros Cámara fue sinodal de los exámenes a título de suficiencia que eran aplicados en el Salón de Actos del plantel. En compañía de profesores como Olga Manzano Moreno, Juan José Coello Ramírez, Raquel Dzib Cicero, Narciso Carrillo Castillo y Ramón González Jiménez aplicaba exámenes de Matemáticas, Historia Universal, Historia de México y de Yucatán, Taller de labores, Música, Física, Civismo, Anatomía, Fisiología e Higiene (2). Siendo de carácter fuerte y disciplinado como su trabajo ameritaba, no dejó de tener grandes amistades a lo largo de su vida. En el ambiente laboral fue amiga de profesores como Raquel Dzib Cicero, Olga Manzano, Juan José Coello y Aída Castellanos.

En su casa organizaba reuniones y tertulias a las que asistían profesores que habían estudiado en los Cursos Montes de Oca y con quienes ella y su marido habían entablado una amistad duradera, entre ellos Ademar Méndez y esposa de apellido Díaz, Hernán Morales, Juan de Dios Rodríguez, Claudio “El Negro” Cortés, Luis Espinosa, Pastor Novelo y esposa, y Joaquín Barrera, principalmente.

Activa y trabajadora, laboró en la Secundaria Cisneros Cámara en horario de siete a 12 del día y obtuvo cátedras adicionales de Cosmografía y Matemáticas que impartió por las tardes en la Escuela Normal Mixta Rodolfo Menéndez de la Peña, comprometida con la formación de futuros profesores.

Siendo gobernador del Estado de Yucatán el Prof. José González Beytia, en febrero de 1946 ratificó al Prof. Marcial Novelo Briceño como jefe del departamento de Educación; en su gestión, el gobernador realizó en compañía de destacados profesores del Estado una reforma educativa.

Se inició con un análisis de la realidad en que se encontraba la educación primaria en Yucatán; luego se establecieron métodos para actualizar a los estudiantes tomando como base la Escuela Activa de John Dewey. Desde el inicio de la reforma fue creada la Comisión Técnica de Educación que tuvo como objeto el estudio y la definición de las cuestiones técnicas y pedagógicas. La profesora Silvia Nelly Cuevas Aguilar laboró en este órgano en la revisión y el ajuste del contenido de los programas, la selección de libros de texto y de maestros para la aplicación de los nuevos métodos y procedimientos de trabajo (3).

De marzo de 1958 a septiembre de 1960 fue directora de la Escuela Normal, por lo que se separó completamente de la secundaria para dedicarse por completo a esta encomienda. Ahí continuó impartiendo cursos de Cosmografía y Matemáticas, y trabajó con empeño en la reestructuración de los planes de estudios, dándose el tiempo necesario para escribir apuntes, notas y temas con los que elaboró un libro de Cosmografía y Matemáticas que fue implementado en la Normal y en la Preparatoria. En su casa, sus hijos le ayudaban a imprimir los apuntes con mimeógrafo. En estos años de su gestión como directora colaboró en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), en cuya revista publicó artículos de temas educativos y conoció a futuras profesoras y colegas.

Al decretarse la fundación del Instituto el 26 de diciembre de 1944 por el presidente de la República, Gral. Manuel Ávila Camacho, y promovida por el Dr. Jaime Torres Bodet, en Yucatán fue instalado el Centro Oral núm. 30 en el cual los directores capitalinos eran los responsables directos de los cursos por correspondencia llevados a cabo de septiembre a junio. Estos profesores permanecían en Mérida durante julio y agosto, acabando así con la modalidad de los cursos orales complementarios. La profesora se desempeñó como secretaria coordinadora en la entidad para la aplicación de disposiciones por parte de IFCM (4).

Varias fueron las circunstancias que la animaron entonces a cambiar de trabajo y residencia a la ciudad de México; por una parte, su hijo Óscar vivía ahí con su esposa e hija; asimismo, el director del IFCM, Prof. Víctor Gallo, la invitó a trabajar en las oficinas centrales; y el Prof. Hernán Morales le aconsejó que se desarrollara profesionalmente en la capital del país. La maestra aceptó la invitación del Prof. Gallo, obtuvo la jubilación de su plaza estatal, cambió su residencia al Distrito Federal y se incorporó por completo al Instituto. A principios de la década de 1960, acompañada de su hijo Guillermo, vivió durante un año con su hijo Óscar en la colonia Roma Sur; luego adquirió una casa muy cerca de ahí, por lo que podía compartir el tiempo libre con su nieta, nuera e hijos.

Convencida de la necesidad de continuar con sus estudios, mientras trabajaba en el IFCM cursó la especialidad de Matemáticas en la Escuela Normal Superior de México con la finalidad de ejercer sus labores de manera óptima. Durante esos años en la capital sus hijos siempre estuvieron cerca, pues vivían en la misma colonia. Era visitada por su hijo Óscar todos los domingos por la noche para platicar sobre los aconteceres de la semana, pasando así un rato agradable.

Otro de sus grandes pasatiempos era viajar con sus hijos y amigas, con quienes conoció Europa. A su regreso organizaba alegres reuniones familiares para mostrar las fotografías de los países visitados. El último viaje en el que fue acompañada por su hijo Óscar y su esposa fue el que realizó con motivo de sus 85 años a las capitales de Francia, Inglaterra, Austria, Italia, Bélgica, España y Rusia. En este viaje demostró vitalidad y lucidez dignas de admiración.

Su gusto por el teatro la llevó a asistir a la mayoría de las obras que se estrenaban en la ciudad, por lo general acompañada de sus amigas las doctoras Holda y Totó Sansores, hermanas del esposo de su hermana Josefa. Asistían a las funciones del Teatro Arlequín, a las presentaciones de la actriz Nadia Haro Oliva y a las puestas en escena de Manolo Fábregas.

Cada año la familia de la maestra Silvia Nelly pasaba las vacaciones de invierno en casa de los abuelos Filiberto y Andrea, en Mérida, donde se reunía toda la familia para las cenas de Navidad y Año Nuevo. Hijos, nietos y bisnietos se congregaban para continuar con esta tradición, hasta que falleció don Filiberto a los 94 años. Luego fue continuada por la maestra en la ciudad de México con las familias de sus hermanas.

A principios de 1962, en el IFCM, la maestra viajó a diversos lugares del país con el objetivo de impartir cursos de actualización para que los profesores se titularan. Continuó escribiendo libros y apuntes y participó en los cursos a distancia para el personal de zonas apartadas, conociendo así a un buen número de profesores. El ambiente de trabajo era ameno. Ella consideraba al Prof. Víctor Gallo como un buen líder que motivaba a los profesores para comprometerse a mejorar la educación en México.

En el marco de la celebración del Día del Maestro, el 15 de mayo de 1989 le fue concebido el reconocimiento de Maestra Distinguida, mismo que recibió de manos del gobernador Víctor Manzanilla Schaffer en un acto realizado en la Plaza del Maestro, donde fue develada una placa conmemorativa. Al recibir su diploma, la maestra Silvia Nelly Cuevas Aguilar manifestó que “el currículum es el trabajo de toda persona en donde queda inscrita la labor hecha por un México mejor […] La palabra ex no está en el lenguaje magisterial, ya que no hay exmaestros ni exalumnos, sino que siempre se es maestro y siempre alumno (5)”.

De vasta experiencia educativa, trabajó 30 años en Yucatán y 30 en la ciudad de México. En 1990, a la edad de 76 años, obtuvo su jubilación por parte del IFCM. Jubilada y con la energía necesaria para continuar laborando, fue presidenta de una asociación de profesores jubilados en el Distrito Federal en la que organizaba reuniones, escribía notas sobre la agrupación y realizaba las gestiones correspondientes ante la Secretaría de Educación Pública (SEP). A principios de 1980 recibió de manos del presidente José López Portillo la Medalla “Ignacio Manuel Altamirano” por sus 50 años de servicio en el magisterio. Asimismo, en merecido homenaje, la SEP le impuso su nombre a la Escuela Secundaria General núm. 4, turno vespertino, plantel ubicado en Cinco Colonias, al sur de Mérida.

Rodeada de sus seres queridos, se mantuvo físicamente activa e independiente en sus últimos años hasta que una grave enfermedad le impidió continuar con su estilo de vida. Con el amor que le profesaban sus hijos, nueras, nietos y bisnietos fue cuidada hasta el último momento mientras vivía con su hijo Guillermo. Finalmente, falleció el 12 de junio de 2005, a los 91 años de edad.

Mujer ejemplar para su familia, las personas que la conocieron y la sociedad yucateca, supo transmitir su legado profesional y la capacidad de siempre estudiar y trabajar. Tuvo la fortuna de ver crecer a sus hijos, nietos y bisnietos, quienes han honrado su memoria al ser personas dedicadas y trabajadoras. Actualmente, el Dr. Óscar González Cuevas continúa con la tradición de recibir a la familia en la casa de la colonia Roma Sur para festejar la Navidad y el Año Nuevo, tal como antes lo hacía la maestra.

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(1) El colegio, fundado por misioneros presbiterianos, estaba enfocado a la educación de señoritas y tenía de nombre los apellidos de sus fundadoras: Turner-Hodge. De 1917 a 1921 funcionó en el barrio de Itzimná. Este último año fue trasladado a su actual predio del barrio de Santiago. Durante la década de 1920 la directora Eunice Blackburn implementó la educación mixta en el plantel. Fue uno de los primeros colegios que impartió el nivel secundario en la entidad.

(2) Archivo de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán (ACHEY), libro 10, “Para levantar las actas de exámenes de estatuto de esta Escuela Secundaria Adolfo Cisneros Cámara”; 17 de junio de 1942 a 17de septiembre de 1946.

(3) Souza de Fernández, Candelaria. “La educación pública y privada, actualización”. En Enciclopedia Yucatanense, Actualización y ampliación, tomo XI, Edición del Gobierno de Yucatán, 1980, p. 435.

(4) Ibid., p. 459.

(5) “La modernización educativa, respuesta de CSF para garantizar avance del pueblo: MRM”, en Diario del Sureste, 16 de mayo de 1989.

 

MARION GUADALUPE GARRIDO MAY

Continuará la próxima semana…

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