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Los Niños de San Sebastián
IV
LOS ZOPILOTES BLANCOS
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, y domingo.
Domingo se casa Benito con un conejito…
Domingo: un quinto, un granizado de tamarindo, Popeye, El Gato Félix, el parque: correr, gritar, ver, oír; tristeza, la noche, marcharse, dormir.
Caminar, caminar bajo el sol que quema hasta morirse de sed. Caminar, seguir caminando en busca del domingo… “¿Y esto es el domingo? Oye, domingo, te detesto, no sirves para nada.”
“Aquí está Augustos, Agustín, Augustitooo…”
“Que vayan como la gente. Por la sombra, criatura. En cada esquina, al cruzar, ver para acá y ver para allá. Mucho juicio, muchachitos”.
Tarzán, Chaplin, al Cine San Juan, San Pan, San Tan, Sataán, tan-tan, tan tan.
¡Un sorbete de coco! ¡Qué buen gusto, Augusto, Augustito, Cuco, Quico…!
¡No, Chaplin, te va a pegar, es más grande que tú! Eso sí, que bailen los panes. ¡Qué bonito! Si supieras enseñar a los míos, me dan dos también. ¡No! Mejor no, luego me dará pena comérmelos.
¡Tarzán, defiéndeme!, ¡es éste! ¡Burro, pégale a uno de tu tamaño! Tarzán, Tarzán, volar, volar sin los bejucos; llévame, que no me da miedo.
Ni los elefantes. Este sí, es un burro, me pega, me escupe, ¡Que escupa a su madre! ¿Verdad?
¡No! ¡No quiero ir al cine! ¡No me da la gana! ¡No me importa! ¡Que se vaya Augustito! Yo espero a mi mamá.
Domingo, domingo, ¡no te quiero!; nunca traes a mamá. Ella dice “el domingo, el domingo”. Pero tú no haces nada. Tráemela hoy y no te volveré a decir cosas.
Si mamá viniera la besaría mucho y le diría: “¡hoy no te vas! ¡Hoy no te vas!”.
Tú eres bueno, domingo.
Además tendría los 10 centavos que me urgen para mi trompo, ella me los completaría. ¡Con 5 no se hace nada! Y si por pedirle llegara a molestarse, ya no volvería. ¡No! ¡Quiero a mi mamá contenta, y que se quede! ¿Me darán 10 centavos por mis calcomanías que guardo? Son varias y son bonitas.
¡Como odio a ese infeliz ratón que se llevó la peloncita de 10!
Además, ¡a mí no me importa ningún trompo!
– “El jugo de cajera es muy bueno para el hígado, no olvides darle a ese muchacho en ayunas. Que la cajera ayuda al buen carácter.”
¡Yo no estoy molesto, a mí me duele la barriga!
¿Quién será esa? Estas ramas no me dejan ver bien. Debe ser la vecina de las palizas. ¡Qué gritona es, parece chiquita! Ese es el hombre que le pega, ¿será su papi? ¿Y por qué le agarra allí…? ¡Cállate, Yuri, si sigues ladrando no bajo! ¿Ves qué alto estoy? Pues puedo ver la calle desde aquí y a los perros vagabundos. Cuando yo sea grande no tendré que subir a ningún lado para espiar a los vecinos. Como seré muy alto, mi cabeza pasará sobre la cerca.
¡Ay, Dios…mis caracoles! ¡Oiga, dónde están mis caracoles! ¡Usted lo sabe! Ya no están en el tronco; en el hueco los puse, Yuri los vio. ¡Usted no sabe nada…! ¡Mi mamá sí que sabe! ¡Vente, Yuri, vamos…! ¡Hoy no voy a dejar que duermas fuera! ¿Verdad que a ti te cae mal esa mujer como a mí? Es una bruja sin calzón… Bruja… bruja… bruja… bruja… bruja…
¿Subes al techo conmigo, Yuri? Es de dos aguas, ¿no le hace? ¡Mejor vamos a la calle a esperar a mamá!
Mañana le escribiré a mi papá. ¿Cómo será? Debe ser grande y velludo, como todos los señores. Él sí podrá ver a las vecinas como si nada. Si yo supiera dónde vive lo iría a ver, y le diría que mi madre trabaja y que tiraron mis caracoles, y como él es rico me dará un peso de gastada.
– “Grasa, joven… ¡Bien limpios…! ¿Le limpio los zapatos?”
– “A que no revientas el paño como yo. ¡Tú no sabes, mira…!”
Pac… pac… pac… pac…
Grasa, joven. Solo un quinto con reventada y todo… Pac… pac…
“Tienes que traer un tostón todos los días. Algo para tu comida, ¿no crees? No olvides que yo no tengo ninguna obligación: tú no. Además, es por tu bien, muchacho, es feo pedir. Después te acordarás, vas a ver. Me lo vas a agradecer.”
– “¿Juegas?”
– “¡Claro…!”
– “Entonces tú pescas…”
– “A la una… a las dos… y a las…”
– “¡No seas nena…!”
¡Qué! ¿Te quieres dar? ¡Bah, tú, chiquito!
– “¿Cuánto hiciste? Yo, ningún quinto, ¿y tú?”
– “Yo, tampoco. ¡Hoy me dan en la madre otra vez!”
“Nadie sabe a punto fijo quiénes fueron los primeros pobladores de Roca Lisa: unos dicen que fueron unos gigantes que vinieron del norte; otros, que fueron unos enanos que vinieron del sur…”
Mañana no me dirá nada la maestra, me sé la lección de historia; además me sé la tabla del 6; y si me preguntan la del 5 la diré sin parar, gracias a Pedro que me enseñó el truco.
¿Será el director el marido de la maestra? Debe ser por lo que dice Chivi que vio. Al baño de niñas sólo van las niñas. ¿Qué habría ido a hacer ahí Baldo? Él está en quinto, creo que los de quinto tienen derecho. A mí no me gusta Baldo: tiene granos en la cara y siempre se le ve cansado. ¡Ojalá no me salgan granos!
El día que me hagan lo que a Tico me salgo de la escuela. A mí nadie me agarra el pollo; además la Señorita no es Doctor. A mí el Doctor me dijo: “¿te duele orinar?” Y no sé qué cosas habló de la circunvalación.
– “Oye, ¿no vas a la iglesia? Que en la doctrina dan puntos… Padre nuestro que estás… Ave María Purísima… Creo en… Creo que por 100 boletos te dan un libro de misa o una mascota de quécher…”
– “¡Sobres…! ¿Jugamos?”
– “Yo doy la pelota, pero picheo… si quieren.”
Si leo de corrido mañana y no me falla la ñ me pasarán al primer lugar. Voy a ver si es cierto que tiene rosadas las piernas la señorita Ana, y si el de hoy también es azul. La hermana de Ismael cuando se sienta no abre las piernas por mucho calor que haya, y cuando lee su libro no se restriega en la silla, ni se pone colorada.
¡Ay…! La recitación, ¿cómo va la recitación?
A un panal de rica miel…
¿Espérate, Yuri! ¡Es una abeja, te va a picar! ¿Cuál sería el pistilo?
Mira, Yuri, ¿sabes oler? ¿Por qué haces tanto ruido? La voy a guardar. Cuando venga mamá le diré: “Mamá… una rosa para ti, ¡tómala! Pero no te vuelvas a ir…”
Ya viene el jardinero. ¡Yuri, el jardinero! ¿No me deshojará?
Voy a ver si puedo rodear el parque tan rápidamente como Toño.
A la una… a las dos… a las tres… Corre… corre… rápido… más rápido… más… sigue, ya mero llegas… sigue… ¡Ya!… ¡Uf! ¡Cómo cansa! No voy a servir para corredor; ni para policía siquiera, se me escaparían los ladrones que saltan las bardas. Tú sí servirías para policía, Yuri, corres ligero. ¡Déjame recostarme un rato sobre el césped! ¡Oye… qué azul! A que los pájaros sí llegan al cielo. Total, lo azul está como a 5 esquinas del suelo cuando mucho. Si yo fuera pájaro, nada más volaría de tarde. También volaría en la noche: de estrella en estrella. Si son bajísimas. ¿Nunca has visto fijamente una estrella? Ella te ve también y se acerca y casi la tocas. ¡Son bonitas! ¡Oye, ya, vamos, vente a ver los zopilotes blancos!
¡Yo hace tiempo que quiero verlos! ¿Por qué todas las iglesias son frías? ¡De veras que me da miedo! De esa puerta dicen que sale el cura sin cabeza. ¡Yo no sé por qué le gusta a la gente venir aquí! ¿Dónde vivirán los zopilotes? ¡Yuri, quita de ahí no te asomes tanto, déjame ver! Dichoso tú que no tienes que acostarte en el suelo para espiar debajo de ese portón viejo ¡Uuuuy, qué viento más frío sale de esta rendija! Huele a piedra vieja… Que detrás de esta puerta encierran a los malvados para que se los coman los zopilotes. ¿Dónde están? No veo ninguno. Que son blancos porque se alimentan de carne de gente; parecen palomas grandotas. Si me viera el cura, de castigo me echaría detrás de la puerta… ¿Por qué tendrá una sola torre esta iglesia? ¿Dirá bien don Camilo, que cuando llegaron los revolucionarios se suspendieron los trabajos? La gente que guerrea no se baña, es muy puerca. Si llegara a haber guerra aquí, ¡no sé cómo lo haría la gente! Yo me bañaría de todos modos. El baño es útil para la salud, dice la maestra. Los revolucionarios deben estar enfermos entonces.
Yo los vi, quedaban como morados. Le dijo uno al otro: date las tres primero, luego yo. Se tragaban el humo. Apagaban el cabito con los dedos y lo volvían a guardar en la caja de fósforos. Luego se ponían a hacer ruidos con la boca y con las manos como si fueran músicos. Así se pasaban toda la noche.
– “Oye, tierno, ¿quieres?”
– “Volteo… Estoy chico.”
– “Anda, fuma, pendejo. Hazte hombre.”
– “Vamos, gallo, no sigas. Deja al chavo. Si te descubre la chota, te meten a la chirola.”
¡Cómo me gustaría llegar a tener mil años como estos almendros! El tío de Mary murió a los 500 años y él le dijo que su papá los sembró. Y éste que está marcado con una cruz es un mal árbol; dejó caer al suelo a un niño que subió a ver dónde se guarda el sol.
Los niños que tienen madre,
tienen luz, vida, y calor…
Muy bonita canción. Siempre que la cantamos en la escuela llora la profesora Rita. Debió habérsele muerto algún hijo.
No hay besos como sus besos,
No hay amor como su amor…
¿Vendrá mamá hoy? Es domingo, los domingos nadie trabaja. Hasta a los presos se les visita. No se me olvidará nunca el domingo que fuimos a visitar al hermano de Carlos. Que estaba preso el pobre por vender medicina para inyectar. Un día de éstos también van a meter preso a don Luis, el boticario. Salí temblando de la Penitenciaría. No miré hacia atrás para nada. Dicen que el que voltea los ojos vuelve algún día.
Yo no quiero volver.
“Querido Papá:
“Tú no me conoces, yo tampoco…”
¿Costarán más de dos pesos los patines? Con dos pesos compraría chocolates olorosos y un refresco de guanábana.
Ya se está yendo el sol. Dónde estará Yuri?… ¡Ah! Ahí está, buscando esposa. ¡Cuándo que no! Ven, vamos, ¡hoy me vuelven a pegar…!
¡Yuuuuuriiiiiiiii!
Vamos a ver, ¿habrá 20 pasos de aquí al poste? 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9… ¡Ay! ¡Un centavo! ¡Qué suerte!
Chinito, qué vendes tú,
que yo te quiero comprar…
Ya me duelen los pies, son las malditas piedras. Si no me compra zapatos don Justo para la fiesta de la escuela, me escaparé de la casa y buscaré trabajo. En los barcos se han ido muchos pelando papas. ¡Eso es: seré marinero y viajaré mucho, hasta el fin del mundo! Cuando vuelva ya seré grande y me llevaré a mamá. ¡No dejaré que trabaje nunca más!
La Santa María.
La Pinta y La Niña.
¡Capitán! Si usted quiere, vigilaré el barco mientras duerme. Cuando lleguemos a China le despierto. ¡Gracias, Capitán…!
5 x 1: 5
5 x 2: 10
5 x 3: 15
5 x 4: …
Dame 10 pares de zapatos de todos los colores y una caja de chocolates. ¡Quédese con el cambio! ¿Que Dios me ayude? ¡Qué va! ¡Que Dios nos ayude, señor!
¡Mamá, ésta es mi mujer! No… no entiende lo que dices, es japonesa. Nos casamos hace un mes. Dice que le gustas. Así como la ves, es hija de un príncipe. Es muy rica: tiene su gran palacio; es dueña de más de 1,000 barcos, de una fábrica de zapatos y de dos de chocolates. Mañana nos vamos a España… Es que ella quiere ver una corrida de toros, mamá. Vente con nosotros, ella te invita. Luego nos iremos a Nueva York.
¿Sí?
Cristóbal Colón.
El 12 de octubre de 1492.
¡Tierra…! ¡Tierra…! ¡Tierra…!
¿Dónde puse el centavo que me encontré? Aquí está. Águila: vino. Sol: no vino.
¡Entra, Yuri…! ¡Anda…! ¡Entra…!
…Mamá, mamacita, ¡qué bueno que viniste! Estás más linda que nunca. ¿No me besas, mamá? Hoy si te vas a quedar ¿no es cierto? Ya sé lo que le voy a escribir a mi papá: quiero que vengas a la escuela, voy a recitar aquello de:
A un panal de rica miel
diez mil moscas acudieron
y por golosas murieron
presas de patas en él
¿No conoces mi pensamiento del 10 de mayo, mamá? ¡Óyelo…!
A mi madre más bonita:
gota de miel, dulce niña.
Cae la lluvia del cielo
para mi madre bendita…
…¿Te gustó mamá? La maestra nos ayudó a hacerlos. Ella me puso “para mi madre bendita”. ¿Sabes, mamá? Por un poco pican a Yuri en el hocico por una abeja. Aquellos mis caracoles que te dije, ya son muchos, los tengo en el tronco… Mamá ¿verdad que no se puede hacer nada con 5 centavos? ¡Cuesta más un lápiz!… Don Justo dice que me estoy portando bien. Su mujer me quiere mucho y a Yuri también. Hoy le voy a decir que lo deje dormir dentro, conmigo. Él va a querer, estoy seguro… Mamá, ¿qué tienes? Estás pálida, nerviosa. ¿A ti te espera el hombre de la esquina? Sí, mamá; como tú quieras. ¡Vuelve mañana, mamá! ¿No me besas? ¡Bueno… está bien… cómo tú quieras…
A mi madre más bonita…
¡Tengo una rosa para ti, mamá…! …Te la guardaré…
Gota de miel, dulce niña…
¡Te espero! ¡No…! ¡No lloraré…!
Cae la lluvia del cielo…
[Continuará la próxima semana…]
RAÚL RENÁN





























