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Crónicas Retrospectivas
(V)
“De algún tiempo a esta parte se viene debatiendo una cuestión de la más alta importancia, conveniencia y utilidad general para el porvenir de este Estado que corresponde a la Confederación Mexicana.”
“Tal es la proyectada traslación de la Aduana de Sisal a el punto denominado “El Progreso”.”
“Este Ayuntamiento, cumpliendo uno de sus más estrictos deberes en promover el bienestar, comodidad y felicidad de sus comitentes, no puede menos que elevar su voz hasta el recinto de vuestra representación nacional para recomendar las grandes ventajas y notorios beneficios que reportaría al Estado con la adopción de tan acertada medida.”
“Establecida la Aduana Marítima en “El Progreso” no hay duda de que se transformará súbitamente la faz de este país, porque el comercio, la industria y la agricultura, fuentes perennes de riqueza pública, verían satisfechas sus más bellas y lisonjeras esperanzas en la consecución de este objeto grandioso.”
“Los documentos y planos que se han formado para demostrar hasta la evidencia la verdadera necesidad y positiva utilidad de la traslación de que se trata, dan a conocer suficientemente que el proyecto está en consonancia con los intereses materiales y con los adelantos del presente siglo.”
“Porque las circunstancias de ser “El Progreso” un puerto mejor y más seguro que el de Sisal y mucho más próximo a Mérida, centro del movimiento mercantil y demás transacciones del Estado, bastan por sí solas para recomendar la aprobación del proyecto.”
“Cree, pues, este grupo, que con tan sólidos fundamentos tendrá a bien vuestra soberanía acoger favorablemente esta petición con cuya sabia resolución abrirá una nueva era de ventura y bienestar a este país que sabrá bendecir a los dignos representantes de la República Mexicana. Valladolid de Yucatán, Sala Capitular, Octubre, 15 de 1869. Pedro Alcocer, José María Osorno, Juan Sabido, Eustaquio Navarrete, Feliciano Mena, Perfecto Alcocer, José Gil Vázquez, Eduardo Mendoza, Cornelio Triay, Secretario.”
“Es Copia del original a que me remito, y para su publicación por la prensa libro la presente en Valladolid a 15 de octubre de 1869. Cornelio Triay, Secretario.”
Los señores José Salazar Ilarregui y Domingo Bureau, que fueron comisarios imperiales de este departamento, se interesaron por este asunto que apasionaba a todo Yucatán, y celebraron con los interesados varias juntas para reconocer sus respectivos alegatos, pero en dichas juntas no se llegó jamás a una conclusión definitiva.
He aquí algunos interesantes fragmentos del “Informe Razonado y comparativo –que rindió el señor don Juan Miguel Castro– sobre las ventajas que hacen preferible el punto litoral llamado El Progreso a la villa de Sisal así para la construcción de una vía férrea que comunique esta capital con el mar, como para puerto habilitado para el comercio de altura y cabotaje.”
“Sisal cuenta de su erección más de doce lustros y en sesenta años largos no ha podido alcanzar a ser más de lo que hasta hoy es, una población corta y reducida.”
“No podrá decirse que esto sea a causa de la época calamitosa que atravesamos, porque antes de esta época, y desde su erección, Sisal alcanzó a participar poco menos de media centuria de años (sic), de aquella paz octaviana ya proverbial, que disfrutó Yucatán.”
“No obstante su habilitación de categoría de puerto, y como único de todo el Estado para sus relaciones con el extranjero y el seno mexicano. No obstante el comercio activo de varias épocas y la inmediata y favorable influencia de la capital, a que se interesó en habilitarla y darle ser, no ha podido explicarse en él mayor adelanto. No podría someterse no esperar otro resultado de las circunstancias desfavorables que le son peculiares. Su situación y condiciones desventajosas son la rémora absoluta para obtener positivos resultados.”
“Sisal es un punto topográfico relativamente aislado. Al Este no se encuentra población alguna hasta más de siete leguas en que se halla el rancho Thul. Al oeste, a las doce leguas, Celestún, y al Sur, hacia la parte de tierra, atravesando la gran ciénega, a las seis leguas, Hunucmá.”
“Por otra parte, de tierra se halla rodeado de esa gran ciénega profunda que tiene de ancho dos leguas, corre al Este seis a ocho leguas y a Oeste más de doce leguas en su extensión de mayor profundidad por el derrame del caño. Esta ciénega profunda de Sisal es como un anillo de fierro que la oprime”:
“La localidad de Sisal, por su ancho de Sur a Norte, sólo mide la corta extensión de trescientas varas o sea dos y media a tres cuadras. Debiéndose advertir que las primeras casas situadas a su entrada han sido construidas sobre la misma Ciénega, practicándose un recubrimiento y que, no obstante, en las crecientes suben sus aguas pestíferas hasta invadir los patios y aún las primeras calles.”
“Su insalubridad a causa de esa ciénega profunda y dilatada, cuyas miasmas infestan su atmósfera, ocasionan un año más que otro la epidemia de fiebres que obliga a sus pocos habitantes a trasladarse al pueblo de Hunucmá o a la capital, para librarse del castigo y salvar su existencia, pues aunque es visitado Sisal por familias de la capital, para disfrutar de los aires y baños de mar, esto es muy temporalmente por cortos días en la estación menos nociva.”
“Esta dilatada ciénega es de tal manera profunda, que parecen fabulosas las cantidades invertidas en la construcción de la calzada y puentes para ponernos en comunicación con aquel punto.”
“Debemos a nuestros antepasados la habilitación de una aduana marítima para el comercio de altura y cabotaje. Esto baste para disimular su falta de pericia en inquirir y examinar un lugar favorecido de la naturaleza y más próximo a la capital.”
“Pero ese lugar privilegiado lo hemos hallado y es el punto El Progreso. Este lugar, preferente en todo sentido, y en contraposición con el de Sisal por sus peculiares cualidades, nos llama desde luego a iniciar su porvenir, que adelantando en mayor escala debe elevarse un día, quizá no muy remoto, en que forme un gran pueblo de vida y acción.”
“Sisal dista de la capital 63,750 varas por el camino actual y, si se rectificara, no distaría menos de 55 a 60,000 varas. El punto “El Progreso” solo dista de la capital 42,460 varas. La extensión de la población proyectada mide en su ancho de Sur a Norte 1,050 varas, y de Este a Oeste 2,000 varas.”
“La ciénega, relativamente a la de Sisal, es aquí muy baja, de poca profundidad, de tal manera que en parte del año se encuentra seca y transitable. No de otra manera pudiera habérsenos facilitado construir en dos temporadas anuales de cuatro meses, la calzada que mide 5,025 varas y el puente que mide cincuenta varas.”
“Aun puede hacerse de mejor condición la ciénega; a su poca agua, la tiene, puede dársele conducto en parte hacia el extenso lago de agua viva canalizando los lados de la calzada. Esto está indicado ya, habiéndose practicado un ensayo de 400 varas de 3 de ancho y 1 de profundidad con buen éxito, hasta la garganta del lago donde van a reunirse las aguas, desapareciendo la Ciénega.”
“A distancia de unas 1,300 varas al oeste de la población proyectada, se encuentra una canal practicada de tiempo inmemorial de la que sólo quedaron por romper 50 varas hacia la mar y 50 varas hacia el lado, por la parte de su mayor profundidad, pudiendo dárseles más amplitud.”
“Este hermoso lago, que besando las riberas de la población se dilata hasta cuatro o cinco leguas, mide en su ancho un cuarto, medio y hasta una legua con magníficos islotes de una arboleda y verdor permanentes.”
“El punto de “El Progreso”, topográfica y relativamente, no es un lugar aislado. Tiene a sus inmediaciones en las cuatro leguas, por cada rumbo del Este y del Oeste, cinco poblaciones, ranchos y salinas, continuando al Este entre pocas leguas otras varias.”
“Al Sur, hacia la parte de tierra, en las ocho y media leguas hasta la capital, sobre el camino, hay 14 poblaciones agrícolas de no poca importancia con cultivo considerable de henequén, con porción de ganado vacuno, caballar, etc.”
“La habilitación de “El Progreso” para el comercio de altura y cabotaje también es interesante, porque las poblaciones de la costa oriental cuyos productos son abundantes por sus terrenos feraces, afluirían allí con sus frutos, multiplicando su comercio con la capital y contribuirían al desarrollo de la nueva población. Lo que no puede suceder con Sisal porque, como muy bien se ha dicho, la diferencia de 10 a 11 leguas más que tiene que navegar y luego 12 ½ que tiene que subir a la capital, los retrae de hacer ese tráfico.”
“Es un hecho que, desde que se concluyó el camino de “El Progreso”, frecuentan ese punto las poblaciones de la costa oriental con sus embarcaciones conduciendo sus frutos, no obstante de que aún no cuenta allí con alijo, bodegas, ni un muelle, teniendo que descargar a hombros sus mercancías.”
“El proyecto de formación y habilitación de “El Progreso” en 1844 fue obra de vecinos y del comercio de Mérida, propietarios de Sisal. Otros en iguales circunstancias, dueños de principales fincas de Sisal, se adhirieron a este proyecto y ahora, para llevar a cabo la vía férrea a este punto, representan acciones en número considerable.”
“Recordemos que no exceden de ocho las casas de habitación de mampostería de Sisal y que varias de las otras de ripio, pertenecen a aquellos accionistas. Ahora bien, ¿prescindirían éstos de sus propiedades, con tal abnegación a no ser por el pleno convencimiento de la conveniencia positiva del punto “El Progreso”?”
“Es notorio que el comercio de la capital posee más de una vez embarcaciones de mayor parte en propiedad, y también en sociedad con el extranjero. ¿Y el comercio prescindiría de consultar lo conveniente en los riesgos de uno u otro punto de la costa al decidirse por “El Progreso”, siendo como son de mayor cuantía sus intereses que los intereses de los vecinos de Sisal por sus canoas de costeras y de alijo?”
“Se proyecta construir un ferrocarril dirigiéndolo a uno u otro punto de la costa de Sisal o “El Progreso”. Sabido es en todos los países donde se ha iniciado la primera vía férrea se ha procurado que sea de tal a cuál punto dado, por la vía recta, procurando la menor distancia, aun teniendo que vencer dificultades, perforando alturas, atravesando ríos, etc., de manera que relativamente corresponde con más favorables resultados.”
“De dirigirse de Sisal la vía férrea sería o por el camino actual que mide 63,570 varas, o por el nuevo rectificado que no bajará de 55,000 a 60,000 varas. Por el uno o por el otro sería igual el costo o con poca diferencia, porque lo que dejará de invertirse en legua y media menos de ferrocarril, se invertiría en abrir y preparar el nuevo camino rompiendo monte.”
“Dirigiéndose la vía a “El Progreso”, que únicamente mide 42,460 varas, camino ya preparado, se deja comprender que costaría menos que el de Sisal.”
“Yo estaría también, y esto será acaso una opinión aislada porque no comprende un deber, yo estaría digo, porque se indemnizase a los propietarios de Sisal el valor de sus fincas, por las que tienen manifestadas. Se gravarían únicamente por el tercio de su valor que consideraron deducir al hacer sus manifestaciones, pero esto será a trueque de mejorar de situación. No debe suponerse que el monto sea de gran valor, pues solo asciende el total valoramiento de Sisal, por sus manifestaciones, incluso el muelle, a 25,361.00 comprendidas las propiedades de los vecinos de la capital. Es más por su equidad, será por una consideración sin ejemplar y contribuirá en mi concepto a facilitar la traslación de aquellos vecinos al punto de “El Progreso”.”
“La costa de Sisal es una rada cualquiera y las embarcaciones están expuestas a empeñarse en Punta de Piedra al levar anclas para correr los nortes. La rada de “El Progreso” sin encontrarse empeñada en Punta de Piedra, si no es igual en su fondeadero, es mejor, de más calado o profundidad, en fin con menos riesgos, según conocimiento científico de la facultad náutica. Sisal no tiene ni puede prometerse un puerto de abrigo para embarcaciones de ningún calado. “El Progreso” cuenta con un lago de vasta extensión que corre paralelo al mar que, uniendo sus aguas, puede formarse con él un punto de abrigo, al menos para embarcaciones de tráfico de menos calado.”
“Para la conducción de nuestros frutos a Sisal por carros, necesitan éstos hacer dos jornadas de un día y dos noches. Para conducirlos a “El Progreso”, lo verifican los mismos carros, en solo una jornada de una noche”.
[Continuará la semana próxima…]
Esteban Durán Rosado





























