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La Pregunta

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La Pregunta

La inquietud del niño demanda explicaciones. Sentado sobre el brazo del sillón en el que papá hojea una revista, inquiere el significado de las ilustraciones: Desde la portada en que el genio de Coronel pintó al insigne loco –embrazado escudo y lanza en ristre sobre un Rocinante ennoblecido– con fiebre de hidalga ira arremetiendo contra los facedores del mal, hasta las turgencias de Simone Claris deslumbrando gazmoñerías que dieron lugar, paradójicamente, a una de las páginas más viriles en la historia moderna del periodismo mexicano.

La mente infantil observa e indaga. Todo le llama la atención.

El plástico grupo que Rosenthal inmortalizara, el puñado de soldados norteamericanos fijando en Iwo Jima la bandera de las barras y las estrellas. Eran los días en que se creía aún en las guerras necesarias para salvar la Democracia.

El miliciano que cae, herido de muerte, por las balas que nazis y fascistas proporcionaron a sus socios –terratenientes, clero y ejército– que, en infame connubio, asesinaron la República Española.

Las pilas de cadáveres –pergamino y marfil– que la sevicia hitleriana dejó como marca de fábrica en Dachau, averno indescriptible que no imaginó Dante.

El hongo fatídico que se levantó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, ocasionando a la humanidad heridas y cicatrices que trata en vano de borrar. O de olvidar. A los culpables de este gigantesco crimen se esperó inútilmente en Nüremberg.

El dedito señala incansable. Papá suda buscando respuestas.

La diáspora de Pyongyang, allá en Corea, donde el poderoso alegó provocaciones que lo obligaron a intervenir, conformando la era de los países divididos. Luego se aclaró que las provocaciones fueron prefabricadas. Pero Maquiavelo refrendó la vigencia de su recomendación: Divide y vencerás.

Los barbudos que en 1959 bajaron de Sierra Maestra. Una ola de esperanza recorrió este Continente “que reza a Jesucristo y aún habla en español.” Todas las miradas, del Bravo a la Patagonia, se dirigieron a la Gran Antilla. Después: bloqueo, expulsión de la OEA, Bahía de Cochinos. Y una esperanza todavía latente.

¿Y luego?

¡Ay, Gabriela Mistral, como te recuerdo! “Piececitos de niño, ateridos de frío / como os ven y no os cubren. Dios mío”. Tú que tanto quisiste a los niños. Si los vieras, quemados por el napalm en Viet Nam y diezmados por el hambre en Biafra.

Rápidamente habla ahora el padre. Acaricia la cabeza de su hijo y por ratos lo estrecha, como si quisiera protegerlo en gesto de cariño que, repetido en otras latitudes, resulta inútil e impotente.

Cuenta de la victoria de un pueblo Dien Bien Fu. Triunfo escamoteado. Para llenar el vacío, un imperio reemplaza a otro. La voluntad que no se doblega. Bombardeos, saña y proyectiles implementados con rayos laser, bombas, bombas, bombas. El país es convertido en la región más lunar de la tierra. Hombres y mujeres. Adultos, ancianos y niños combaten sin desmayo ni tregua. Ho Chi Minh, símbolo y realidad, pensamiento y acción, define las nuevas estructuras mentales: “Los hombres de otro tiempo escribían de la Naturaleza, / ríos, montañas, niebla, nieve, / Flores, luna, viento. / Nosotros tenemos que armar la poesía de nuestros días con acero, / y nuestros poetas tendrán que luchar en las batallas.” Sangre de un pueblo indomeñable convertida en ficha de transacción electoral.

El niño se azora. Papá sigue hablando con rapidez.

Revuelta en Venezuela. Un sacerdote, impávido, ejerce su ministerio entre ráfagas de metralla. Berlín en llamas. Sobre el Reichstag, soldados rusos plantan la roja insignia de la hoz y el martillo. Sudario de un sueño demente. Más adelante, los restos calcinados del pintor que llenó de luto al mundo. Faltó la imagen de su comanditario italiano, colgando de un gancho de carne al lado de su amante. Hirohito, el tercer genocida, salvó la vida. Y el poder.

Un joven fanático de derecha, prototipo de cuantos ultra en el mundo hay, asesina al líder socialista Inejiro Asanuma.

Un bonzo, flor de fuego, se inmola en una calle de Saigón. Protesta contra un régimen corrupto. Pero bien apoyado.

El niño se horroriza. ¿Puede el hombre descender tanto en la escala zoológica?

Una bestia con figura de hombre –con galones de jefe de policía sudvietnamita– dispara contra un guerrillero maniatado. Este asesino, después de su acción sin exculpantes, ¿podrá abrazar a una mujer o besar a un niño?

Sigue el desfile. Las hojas vuelan.

La juventud toma conciencia del papel que le toca desempeñar en los conflictos bélicos. Y protesta. La policía contesta con balas y troncha la vida de cuatro estudiantes de la Universidad de Kent. Nada diferente a lo que sucede en otras Universidades.

En 1963, John Kennedy es asesinado. Después, su hermano engrosaría la macabra lista y, seguidamente, Luther King, George Wallace, furibundo racista, no muere, pero queda inválido.

Soldados especialmente adiestrados en las luchas liberticidas yugulan los movimientos populares. Bolivia contempla el nacimiento de un mito cuando muere el Che Guevara. En Argentina, los militares, uno tras otro, se suceden en el gobierno; el militarismo queda. En Brasil, las torturas que se infligen a los presos políticos levantan un mundial clamor de indignación. En Guatemala, Foster Dulles y la Bananera alcanzan una “gloriosa victoria” sobre el pueblo.

Asesinatos en Paquistán convertidos en espectáculo gratuito. En estadios a tribuna llena. Con público ávido, fotografías y reporteros. Miles de muertos. Reminiscencias del Circo Romano. “Una fiera bebiendo sangre humana y una plebe frenética aplaudiendo.”

Vuelos espaciales y ¡por fin!, el Hombre llega a la Luna. Fantasía hecha realidad. Al mismo tiempo, sobre la faz de la tierra, ondulan nuevamente tres flagelos ya casi olvidados: la viruela, la peste y el cólera.

Papá deja a un lado la revista, cierra los ojos y habla, como si leyera por dentro, sin orden ni concierto.

Invasiones a Santo Domingo, Hungría y Checoslovaquia.

El conflicto árabe-israelí. El ejército Secreto de Argelia. El martirio de Lumumba. El triunfo popular en Chile y, a medias, en Perú. La teratología creada por la codicia de los fabricantes de talidomida. En México, la expropiación petrolera; pero también el 2 de octubre y el 10 de junio.

Habla de un Pontífice, verdadero hacedor de puentes, inspirador del Concilio Ecuménico, de cuyas intenciones de acercamiento universal surge la Iglesia Progresista, con su secuela de sacerdotes que cambiaron la sotana por el uniforme guerrillero. Réquiem por Camilo Torres. El sentimiento popular que concibe a Cristo Redentor con un fusil en la espalda. Las figuras antitéticas de Méndez Arceo y Márquez y Toriz.

Terrorismo a escala mundial. A escala mundial, también, los tenebrosos manejos de la CIA. Sangre en Irlanda. La corrupta camarilla de Formosa es arrojada de las Naciones Unidas para dar cabida a la China Continental. El desequilibrio ecológico ocasionado por detritus y desperdicios industriales. Náuseas por las dinastías Somoza y Duvalier. Maleantes que amasan millones a cambio de envenenar a la juventud con drogas de todas clases. La ITT y demás corporaciones de explotación resistiéndose al paso de los nuevos tiempos.

Sigue hablando, hasta ser interrumpido por la voz infantil:

–“Papá, ¿alguna vez aprenderá la Humanidad?”

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Luis H. Hoyos Villanueva

Continuará la próxima semana…

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