La gloria de la raza – XXXIV

By on marzo 19, 2021

XXXIV

Un cronista poco convencional

Tanto los registros escritos como la tradición oral pueden dar cuenta de la vida y de las acciones de varios chinos que vinieron a residir en Yucatán en épocas pasadas. Todos ellos pueden constituir ejemplos suficientemente representativos de los ciudadanos orientales que hace muchas décadas convivieron con los moradores de esta región. Sin embargo, tampoco se debe olvidar a quienes han contribuido a mantener vivo el recuerdo de los elementos que permiten situar a la cultura china en la experiencia histórica de la península.

Actualmente recorre las calles de Mérida un personaje que ha logrado desarrollar una estrategia de información alternativa basándose en recursos sencillos, como la distribución de material fotocopiado. Sus escritos resultan un tanto extravagantes por el estilo con que los concibe, aunque tenga muchas semejanzas con el de un torturador de lectores que se mofó de ellos, sin advertir los innumerables dislates que asoman invariablemente en sus propios textos.

Los volantes que cada cierto tiempo hace circular aquel polifacético ciudadano suelen contener algunas expresiones recurrentes que alterna con temas específicos. Uno de ellos es el de los vecinos con apellidos chinos que viven en las colonias del rumbo en que habita. Enumera a las familias May, Wong, Chung, Pow y Chi, así como las colonias Libertad, Sambulá, Nueva Sambulá, Núcleo Mulsay, Nueva Mulsay, Jardines Nueva Mulsay III, Santa María, Los Reyes, Obrera y Melitón Salazar. Asimismo, menciona a otras personas que, sin tener ascendencia asiática, portan el mote de “chinos” en su devenir cotidianos.

El impreso aludido comunica también un cierto desasosiego, la angustia de los espíritus marginales que han padecido persecuciones y malos tratos, cómo muchos chinos en Yucatán y en todo el territorio nacional fueron objeto de agresión y desprecio. Dichas líneas fustigan las imposiciones del ambiente social que aprisionan con rigidez los impulsos más auténticos de la condición humana.

Esas hojas de modesta factura logran transmitir igualmente algunas nociones que aspiran a modificar la situación que al mismo tiempo denuncian. Proponen para ello un camino de concordia en el que los valores humanitarios lleguen a prodigarse generosamente mediante la educación y la justicia.

Alguien podrá aducir que se trata de un estilo de redacción ingenuo, que enmarca su contenido en varias apreciaciones confusas. Sin embargo, revela una gran vitalidad y un afán de sobreponerse a sus caídas más estrepitosas. Es, además, un testimonio que acoge la presencia inmarcesible de los chinos en la conciencia popular.

 

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Volante sin fecha distribuido en las calles de Mérida en el transcurso de 2002.

José Juan Cervera

FIN

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