Hanal Pixán

By on octubre 27, 2016

Perspectiva

Hanal_portada

Hanal Pixán

En unos días, los yucatecos celebraremos la visita de nuestros finados, los adultos y los niños, en la que es una tradición y costumbre tan nuestra; celebraremos el Hanal Pixán, la comida de las ánimas.

No deja de ser curioso que, a pesar de la persecución religiosa que emprendieron los sacerdotes católicos contra las tradiciones mayas, esta celebración haya sobrevivido a través de los siglos y, además, no tenga visos de desaparecer, o de ser modificada. Cierto, algunos elementos cristianos se han incorporado a la ceremonia, como por ejemplo el rezo que acompaña a la presentación de las viandas que en vida eran del agrado de los finados, o las efigies cristianas; sin embargo, todo altar que se respete debe respetar los tres niveles y la cruz verde, además de las viandas, bebidas y la foto del finado, sin olvidar flores, sahumerio y hasta dulces.

Hanal_1

Hasta cierto punto, cuando consumimos un mucbil pollo estamos simulando una comunión como la católica (¿o acaso es al revés?), es decir, estamos consumiendo el cuerpo de nuestros finados, eso representan el exterior y el contenido de nuestros manjares, que además hemos desenterrado. Los hombres, según el Popol Vuh, provienen del maíz, ¿lo recuerdan? De manera similar, cuando comemos un pan de muerto también estamos continuando una tradición prehispánica, y también estamos consumiendo una representación de un finado, pues son huesos lo que vemos en el exterior del delicioso pan.

Hanal_2

En todos nosotros existen recuerdos particulares asociados a estas fechas.

En mi caso, es imposible disociar el recuerdo de mi Chichí (la mamá de mi papá) de esta época, porque junto a ella pasé momentos inolvidables en su casa, ayudándola – es un decir – en la preparación de la mesa, preparando y encendiendo todas las veladoras que representaban a cada uno de los finados rememorados por la familia, acompañándola en el rezo previo al festín que luego nos dábamos con los alimentos que preparaba junto con mis tías, y platicando – que no me fue suficiente, y cuánto lamento tanto no haber platicado más con ella – mientras bebíamos de su chocolate, preparado con agua caliente y azúcar.

En poblaciones del centro de nuestra república, los deudos irán a los camposantos para “convivir” junto con sus finados, comiendo y bebiendo en sus lápidas; en Pomuch, Campeche, convivirán los vivos con los huesos de sus fallecidos. Para los extranjeros, estos “Días de Muertos” les resultan incomprensibles: festejar, y convivir, con los muertos no es algo común.

Haciendo a un lado todo lo anterior, no se debe perder de vista que en estos días de finados en realidad estamos recordando a aquellos que nos han antecedido en el viaje al más allá, que los traemos a nuestra memoria y a nuestras vidas en estos días, que les hacemos saber que aún viven en nuestros recuerdos y, así, en realidad nunca mueren.

Desde esta perspectiva, esta tradición nuestra viene a diferenciarnos de aquellos “más avanzados” que olvidan pronto, y continúan con sus vidas, sin mirar atrás, cuando todos nos componemos de resabios del pasado, que son forjados en el presente, con miras a un mejor futuro.

Feliz Hanal Pixán a todos, Feliz Día de Muertos.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.