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La noche del sábado 27 de septiembre, los aguerridos de 60 y + (de ambos sexos) asistimos al formidable concierto «Gods Hammer» efectuado en el acogedor teatro «Daniel Ayala», un tributo a Led Zeppelin, icónica banda inglesa de los años 60 con marcada predominancia durante los 70, sin pasar desapercibida en décadas posteriores.
«The Jam Band», grupo de Rock abocado a la difusión de la inolvidable música de esas entrañables épocas, tuvo a su cargo este megaconcierto de tres horas de duración que nos recordó los momentos más entrañables de esa juventud que no queremos abandonar (aunque nuestra apariencia interior muestre otra cosa).
La banda (quinteto más coros) está integrada por Garrison James (guitarrista líder), Jacko Addams (bajo eléctrico), Piv Casula (poderosa batería), Leon Cryman (teclados) e Ito Labrie (voz y frontman).
Este concierto será largamente recordado por su duración y calidad interpretativa: 25 canciones, más intervenciones de invitados, totalizando 30 rolas, en números redondos, todo en favor de los escuchas.
El tributo fue muy grato, considerando la elevada calidad de la ejecución de estos músicos extranjeros que, en verdad, conocen el paño: el hard rock, tocado sin piedad dirigido a la trompa de Eustaquio (en la mejor expresión de Don Gabriel Vargas); sólido sonido (con excelente base rítmica), magnífica lira y una voz de tesitura privilegiada, sin esfuerzos. Muy buen discurso del cuerpo que nos recordó a nuestros héroes setenteros: Jimmy Page, Robert Plant, John Bonham y John Paul Jones.
Cuando la música es buena, el tiempo pasa volando y, justamente eso fue lo que ocurrió anoche: rola tras rola, nuestra mente recordó los elepés de nuestra primera juventud (andamos ya en la tercera, conocida como sexalescencia), así como diversas vivencias asociadas a esa energética música.
El show fue precedido por un dueto de coristas de la banda, que nos deleitó con una selección de piezas de CSN&Y, Janis Joplin, Carol King y Carly Simon: tiernas voces acompañadas con guitarra acústica que nos hicieron derramar algunas lágrimas, por aquello vivido y guardado en un viejo cajón de la memoria.
El concierto en forma incluyó rolas emblemáticas e imprescindibles de la amplia discografía de Led Zeppelin, dirigidas a auténticos conocedores presentes en la gran noche: la gran mayoría cabecitas blancas (honorables) y algunos otros que ya no requieren peine ni cepillo, un público incluyente con la presencia de respetables damas que crecieron y siguen siendo seguidoras del demoledor género musical.

Como era de esperarse, hubo secciones del concierto en las que se enlazaron tres o cuatro rolas (medley) como es el caso de “Gallows pole”, “Hey, Hey” y “Tangerine”.
Tyrone Vaugham, presentado como descendiente del ilustre bluesero texano Stevie Ray Vaughan, deleitó a la banda local con «Voodoo Child».
En la parte final del concierto se echó toda la carne al asador: «Kashmir», «Trampled underfoot», «Moby Dick» (14 minutos, 10 de ellos, solo de batería, excelente), » Since I’ve been loving you» (magistral), «Ramble on», » No quarter»… Como para derretirse en los asientos por el feeling.
Hubo un generoso encore, obsequio para la concurrencia: «Hush» (Deep Purple Mark-I), «C’mon Everybody», y para rematar: la poderosa «Immigrant song», genial rubrica.
Público satisfecho al 100% que recibió -con creces- genuina calidad por cada peso invertido.
Rock on, Babies!!
VICENTE RIVERA CORONADO




























