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Poesía

Rocío Prieto Valdivia*
Dime, pequeñito, si a veces no rompes en llanto en la oscuridad y plasmas en la celulosa lo que fuimos y te lamentas por las sombras voraces de la noche que atrapan tu cordura y lo muerden todo. Lo que soy como paraíso impenetrable.
Dime si al probar la vainilla en mis labios la voraz caricia rompió las barreras que construías para que no te hicieras costras nuevas. La danza de la muerte lanza la bocanada de frialdad y puñetazos de caricias por la separación.
Las moscas de la desolación pudren las heridas. Nos duelen las llagas del dulce cántico los lunes por la mañana.
* Del poemario «Lúmina» de la autora





























