Dos siglos de dramaturgia regional en Yucatán – XXX

By on marzo 31, 2022

Teatro Yucateco

XXI

Sara Molina

 

 

Dignidad maya

(1933)

Drama lírico (Ópera)

Letra de Sara Molina y música de Halfdan Jebe

 

Personajes: ZACNITÉ

ZUZUL

EL PADRE DE ZUZUL. Cacique de la tribu

HAIL

Campesinos indios, sacerdotes, vestales, mujeres, guerreros,

el capitán español, soldados.

 

ACTO 1º CUADRO 1º

 

Milpa en la selva; a la izquierda casa maya. Un indio HAIL. Trabaja la tierra. Pasa un vecino que al poblado cercano donde se van a celebrar las bodas del PRINCIPE ZUZUL con la princesa ZACNITÉ

 

INDIO VECINO: ¿Y tú no vas a la fiesta?

HAIL: Si voy contigo. Aquí cerca los veremos pasar. Ya llegan. Después iremos al templo.

INDIO: Dicen que la novia es la mujer más bella del país.

HAIL: Serena y dulce como nuestras lunas del mes de Moan. Reúne el encanto de una espléndida belleza arrobadora. Virtudes, por eso los partidos de los pueblos próximos y lejanos la asediaban. Pero ella se enamoró de nuestro príncipe heredero Zuzul, rehusando cuanta ambición de poderío pudiera tentarla, para unirse a él.

INDIO: Es que no lleva a la zaga nuestro Príncipe Zuzul. Noble, valiente y bello como el sol. ¿Cómo podría Zacnité verlo sin prendarse de él? Ninguna mujer ha podido resistirle. ¡Es tan seductor!

HAIL: Y en esta ocasión todo lo han previsto los dioses. Hasta la amistad de los padres. Por eso la casa Real no ha escatimado medios para hacer las fiestas suntuosas. Han de durar varios días. La única nube que podría empañar el cielo de nuestro pueblo y el ensueño feliz de los esponsales, sería la aproximación de los blancos.

INDIO: ¡Por los Dioses! ¡Ni los nombres! ¿Algo sabes de ellos?

HAIL: No tal, pero aquí entre nosotros me parece que nuestro Príncipe Zuzul ha andado remiso en los preparativos de la defensa del pueblo.

INDIO: No lo creas que hay puestos de vigilancia en todas las alturas y emisarios hasta en los pueblos lejanos.

HAIL: Es que con el poderío que ellos traen, débil será nuestra defensa. No ha habido tribu que a la larga haya podido resistirles.

INDIO: Es verdad, eso dicen. ¿Presientes algo? ¿Podrían llegar hasta aquí?

HAIL: No; con certeza nada sé. Hace tiempo que no llegan enviados al pueblo. Los que ya hace un tiempo mandó la Corte, trajeron muy buenas noticias, los blancos han tomado otros rumbos, los últimos no regresan todavía.

INDIO: Y las profecías de los templos ¿qué dicen?

HAIL: Tampoco aseguran nada.

INDIO: Eso si es de mal gusto.

HAIL: ¡Terrible!

INDIO: Por eso tiemblo y reprocho el que el Príncipe Zuzul no haya tomado medidas más enérgicas.

HAIL: Creo haber oído decir que por ellos se han acelerado las bodas.

INDIO: Estaban fijadas hasta el año próximo, por la juventud de la Princesa. Seguramente trata de calmar la ansiedad de su amor, casándose, para cobrar serenidad y empuje en sus empresas. ¡Dicen que tiene planes magníficos!

HAIL: ¡Ojalá los hubiera implantado ya! Es demasiado joven, pero tiene talento y brío; no podemos desconfiar de él. Aúna al buen ejemplo de su padre, mayor bizarría y capacidad mental… ¡Escucha!… Creo oír los ritmos lejanos de la comitiva Nupcial y el canto de las Vestales en el Templo. ¡Ya llegan! ¡Alegrémonos de todo corazón y hagamos votos por la felicidad de ellos que será también la de nuestros pueblos! Desde ahí, más cerca los veremos bien si te parece.

 

Los dos indios se van. La música prosigue. Acércase el Cortejo.

 

Telón rápido

Fernando Muñoz Castillo

Continuará la próxima semana…

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