La muerte repentina en perros

By on marzo 31, 2022

Mascotas

La muerte repentina es aquella que sobreviene de manera aguda, violenta, en ausencia de enfermedad evidente y, en la mayoría de las ocasiones, sin posibilidad de resucitación posible.

La muerte repentina y sin sintomatología previa en animales es un evento muy doloroso para la familia, sobre todo si hay niños. Las causas de muerte repentina en perros son variadas y pueden sobrevenir a cualquier edad y en cualquier circunstancia.

Son muchas las enfermedades que causan la muerte del animal. Algunas lo hacen de un modo más lento y paulatino, como por ejemplo un proceso cancerígeno o síndromes degenerativos. Otras producen la defunción de forma rápida, en cuestión de días, como ciertas enfermedades infecciosas o intoxicaciones.

La raza de nuestro perro nos da ciertas pistas sobre las causas más frecuentes que pueden acabar por provocar el fallecimiento de nuestra mascota. Las enfermedades del corazón, por ejemplo, son frecuentes en ciertos perros de tamaño pequeño, como el Chihuahua. Cerca de dos de cada diez animales pertenecientes a esta raza morirán por alguna dolencia relacionada con un mal funcionamiento cardiaco. Las causas más habituales son las consecuencias de otra enfermedad, un parásito o problemas de coagulación. Por eso tenemos que estar siempre muy pendientes de su estado de salud general para evitar un infarto.

La muerte súbita en los cachorros es debida en la mayoría de los casos a inmadurez en su sistema inmunológico, ya que se encuentra en plena formación. Sin contar todavía con las defensas orgánicas necesarias, los recién nacidos se tornan vulnerables a un debilitamiento general y acelerado de su organismo y fallecen horas o días después del parto.

La causa más frecuente en perros ya más grandes son las enfermedades cardíacas, siendo las más reconocidas la cardiomiopatía dilatada y la cardiomiopatía hipertrófica. El infarto puede ser tan fulminante en perros como en humanos. La muerte de un perro por infarto, aunque no sea una causa común de fallecimiento (salvo en razas propensas a ello, como el bulldog inglés), es difícil de evitar ya que dispondrás de muy poco tiempo para socorrer a tu mascota. El corazón es un órgano cuyo fallo conlleva una muerte casi segura, de ahí la implicación de un final rápido y trágico. Por desgracia, muchas de estas muertes repentinas son imprevisibles, pero otras pueden ser evitadas diagnosticando la enfermedad cardíaca subyacente de forma precoz e instaurando el tratamiento adecuado. Por este motivo, las revisiones veterinarias, especialmente en perros geriátricos, son muy importantes.

La segunda causa son las intoxicaciones, seguidas de las enfermedades gastrointestinales (la mitad de ellos por una dilatación-torsión de estómago). El síndrome de dilatación/torsión gástrica se produce por una acumulación de gas en el estómago (denominada timpanismo) que origina una torsión en el mismo. Este desplazamiento de la porción gástrica produce una serie de alteraciones fisiológicas que desencadenan la muerte del animal en cuestión de horas. Ocurre con mayor frecuencia en perros grandes, como el pastor alemán, mastín español, dogo de Burdeos o gran danés. En la mayoría de las ocasiones, cuando el animal llega a la consulta las posibilidades de supervivencia son muy limitadas.

Traumatismos (sobre todo accidentes de coches). Otra causa frecuente de muerte repentina es la mediada por accidentes, ya sean atropellos por algún tipo de vehículo, golpes fuertes o caídas desde cierta altura. Todo tutor sabe que una mala caída o un golpe mal dado puede ser fatal para los humanos; en los perros pasa exactamente lo mismo. En ocasiones, estos accidentes pasan desapercibidos para los propietarios, y cuando se requiere la asistencia veterinaria ya es demasiado tarde. Esto sucede especialmente en perros que vivan en pueblos o zonas rurales. Entre las consecuencias orgánicas derivadas de estos accidentes y las responsables de provocar la muerte del animal podemos citar las siguientes:

  • Traumatismos craneoencefálicos.
  • Hemorragias masivas derivadas de roturas de vasos u órganos, con el consiguiente fallo cardíaco.
  • Hemorragias no asociadas a traumas (como por ejemplo los hemangiosarcomas).

Sorprendentemente también se registran muertes “inesperadas” por malnutrición o deshidratación. Otras causas de muerte repentina son algunos procesos respiratorios (neumonía o asfixia por obstrucción traqueal de cuerpos extraños) o afecciones urogenitales (piómetra u obstrucción urinaria) entre otras y ya con menor incidencia.

Una vida sedentaria o una mala alimentación también favorece la aparición de los infartos en perros. Lo principal es prevenir y estar muy pendiente de los síntomas de un infarto en perros para poder actuar a tiempo y prevenir una consecuencia fatal. Debido a que los perros no pueden hablar, los síntomas de infartos al corazón en perros pueden confundirse con frío, mareos o envenenamiento. Lo más habitual es que de repente parezcan confusos, como si tuvieran un golpe de calor. Esa pérdida de equilibrio cursará con temblores y una acusada falta de coordinación. Andará raro y, de repente, su postura no reaccionará y tendrá que apoyar la cabeza en el suelo. Finalmente, llega la muerte.

Lo principal siempre es reaccionar a tiempo. Ante síntomas de infarto como mareos, falta de equilibrio, descoordinación, o necesitar apoyarse en el suelo, hay que subirlo a toda velocidad al coche y llevarlo al veterinario.

  • Recuerde que la raza del perro da pistas sobre las causas más frecuentes que podrían provocar su fallecimiento.
  • No olvide que los perros pequeños, como el Chihuahua, suelen padecer enfermedades de corazón con más frecuencia que los canes grandes.
  • La alta actividad metabólica de estas razas menudas les predispone a la diabetes.
  • Considere que los canes grandes, como el bóxer o el boyero de Flandes, están más predispuestos a sufrir cáncer.
  • La envergadura de nuestra mascota influye a la hora de padecer dolencias en los músculos o en los huesos, que son más comunes en el perro de gran tamaño.
  • Las enfermedades hepáticas están entre las causas no accidentales más habituales de fallecimiento de los perros.

De todas las posibles formas de perder a una mascota, quizás la muerte repentina en perros sea la más indeseable y dolorosa, pues no regala tiempo para despedidas, dejando solo impotencia y coraje por no haber acompañado al ser querido en los últimos instantes de su vida.

Lo más importante siempre es y será la prevención.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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