Dos siglos de dramaturgia regional en Yucatán – XVII

By on diciembre 24, 2021

XVII

 

José García Montero

 

La caridad cristiana

Drama en cuatro actos sin monólogos ni apartes

 

 

ACTO CUARTO

 

Interior de un hospital – A un lado el CAPITAN VELÁSQUEZ moribundo. – Cerca de la cama el DOCTOR y el CURA

ESCENA ÚNICA

ADOLFO, ANDRÉS, CRISTINA, IRENE, el DOCTOR, el CURA, el CAPITÁN.

ADOLFO: Dices bien, Cristina, es tan dulce la vida cuando toda ella se dedica a hacer bien a nuestros semejantes.

CRISTINA: Hace mucho tiempo que así lo habías comprendido y sin embargo…… ADOLFO: Ahora te aseguro que no viviré más para ese mundo falaz y corrompido y que toda mi existencia la pasaré haciendo caridad a los pobres.

CRISTINA: Y así seremos muy felices.

ADOLFO: ¡Ah! me has dado una lección terrible, cuando te creía culpable, cuando mis sospechas recaían en ese hombre y dudaba de tus virtudes, tú me has hecho comprender mejor la misión del hombre de la tierra: pero aquella carta…….. ANDRÉS: ¿No te aseguré que era una impostura, una calumnia?

ADOLFO: Pero el hombre que es siempre más inclinado al mal que al bien, lo mira de muy distinta manera.

CRISTINA: Más lo pasado se olvida: veamos a los enfermos. Cada vez que los veo me acuerdo de mi madre. ¡Pobre madre mía!

ANDRÉS: Hay alguna esperanza de hallarla…

CRISTINA: ¿Cómo?

ANDRÉS: Deveras. ¿No has leído el último Boletín?

CRISTINA: No, ¿Qué dice?

ANDRÉS: Aquí lo tengo.

ADOLFO: Siempre con los Boletines ¡pobre Andrés!, siempre adquiriendo noticias.

ANDRÉS: Mira, leeré el parte.

IRENE: Lee.

ANDRÉS: Dice así: «Comandancia en jefe de las fuerzas que operan sobre Tihosuco.- El comandante de la 2ª división de operaciones me dice desde Ichmul, con fecha siete del corriente lo que copio. Una de las guerrillas que diariamente salen de este cuartel con objeto de explorar los ranchos y los demás puntos inmediatos para batir al enemigo y extraer víveres, llegó a Kulinché tres leguas de aquí y encontró en las inmediaciones 29 personas de ambos sexos vecinos que se refugiaron allí para salvarse de los bárbaros. Se extrajeron de dicho punto 110 cargas de maíz y 6 de frijol que…

ADOLFO: Etc., etc., etc.

ANDRÉS Se me han presentado 7 individuos de Tijolop y uno de Tinum. Lo que tengo el honor de participar a V.S. para su conocimiento.- Dios y Libertad.- Peto 9 de Enero de 1849.- José Eulogio Rosado. Sr. Comandante Gral. del Estado.

Ya ven Uds. entre esas familias puede hallarse.

CRISTINA: Sí, sí, es necesario averiguar cuanto antes quiénes son esas familias. ¡Dios mío! No has oído……. un quejido!…… ¡esa voz!…..

ADOLFO: ¡Ah! (acercándose) es él, sí, el miserable, que me persigue tuvo la osadía de ir a mi casa.

CRISTINA: (Reconoce.) ¡El Capitán! ¡Doctor!, ¡señor Cura!

VELÁSQUEZ: Es ella. ¡Oh Dios mío! ¡Dios mío!

ADOLFO: Huyamos de aquí no quiero verle.

CRISTINA: No, no, Dios nos manda perdonar a los que nos han ofendido. ¿Qué me prometiste?

ADOLFO: Es verdad.

DOCTOR: Ese hombre se muere dentro de poco, la herida que recibió en la campaña, aunque no es grave, con el viaje se ha empeorado de tal manera que está desahuciado completamente.

VELÁSQUEZ: Adolfo, Cristina, Sres… el cielo os ha traído en mi postrera hora. Voy a morir, he descargado mi conciencia y he dispuesto de todo lo que poseo. Pero esto no me basta, es necesario que oigan de mi boca los males que te he causado. ¡Ay! No puedo…. haceros toda la relación de mi vida porque cada vez me siento más fatigado. Adolfo, perdóname, yo fui la ruina de tu familia, aun no contento con eso, quise arrebatarte la dicha de poseer esa mujer y por último deshonrarla ante los ojos de todos por este anillo que compré a cierto platero y con una carta anónima que escribí la noche que se casó Irene.

ADOLFO: ¡Infame! (Levanta la mano)

CRISTINA: ¡Adolfo! ¿Qué vas a hacer? ¿Y tú promesa… y la caridad cristiana?

ADOLFO: (Con calma.) Es verdad.

VELÁSQUEZ: Perdónenme todos Uds., a cuyas familias hayan perjudicado o asesinado durante los abusos de esta maldita guerra de castas……

ADOLFO: Dios te perdone como nosotros te perdonamos……

VELÁSQUEZ: Dejo en mi testamento de herederos a dos hijos que no conozco ni sería fácil reconocer en tan largo tiempo que ha transcurrido y después del cual no he hallado a sus familias y si las he visto me han desconocido. Respecto de la primera la he recomendado al Sr. Cura quien la bautizó el año de veinte y nueve cuando fue nombrado ministro de su pueblo.

EL CURA: Y que no he perdido nunca de vista. Aquí la tiene Ud. Irene reconozca Ud., a su padre.

TODOS: ¡Su padre!

IRENE: Ud. mi padre ¡ah! ¡padre mío!

VELÁSQUEZ: ¡Gracias Dios mío que conozco al menos a una de ellas! La otra deberá tener la mitad de una declaración mía dentro de un relicario a cuya madre le recomendé un año después de su nacimiento y a la que aún no he vuelto a ver.

CRISTINA: ¡Has oído Adolfo, y el relicario que siempre llevo y que me ha recomendado mi madre no dé a nadie!

ADOLFO: A ver ¿qué contiene? Veamos.

CRISTINA: Un papel roto con renglones cortados.

VELÁSQUEZ: ¡Dios mío! ¡Será ella también hija mía! ¿qué dice? A ver.

CRISTINA: Declaro que es mi úni………. una niña que na………. del presente año según………. y a cuya madre de………. pasado en el pueblo………. deberá llevar la mi………. que la enfermedad que………. la existencia, hágolo………. otra mitad entre mis………. Mérida, 10 de Agosto de……….

VELÁSQUEZ: Es ella. La otra mitad debe hallarse entre mi cartera… Búsquenla… yo no puedo… esa es… lea Ud….

ADOLFO: (Leyendo.)……….ca heredera………. ció el 24 de Julio…………me han informado………. je en cita el año……….Ichmul y que………. tad de esta y temiendo………. me agobia me quite……….saber al que hallare………. Papeles……….1827.

Eso es, eso es, léalo Ud. todo junto Sr. Cura.

EL CURA: «Declaro que es mi única heredera una niña que nació el 24 de Julio según me han informado y a cuya madre dejé encinta el año pasado en el pueblo de Ichmul y que deberá llevar la mitad de esta y temiendo que la enfermedad que me agobia me quite la existencia, hágolo saber al que hallare la otra mitad entre sus papeles. Mérida 10 de Agosto de 1827». Exactamente.

CRISTINA: ¡Ah, padre mío!…………

VELÁSQUEZ: Cristina, ¡perdóname! ¡tu padre quería infamarte!

ADOLFO: Sólo porque está en los últimos momentos no creo que también es una impostura.

VELÁSQUEZ: ¡Dios mío! qué horrible es estar entre la vida y la muerte: padezco dolores terribles, Doctor.

CRISTINA: Sálvelo Ud. Doctor. Ahora me intereso más por él.

DOCTOR: No hay remedio, es la gangrena. (Se oye un órgano.)

CRISTINA: ¡Ah!

VELÁSQUEZ: ¿No escuchan? es una música celestial… es la…..

CURA: Es el órgano de la iglesia próxima, son las oraciones del pueblo que llegan hasta el trono del Altísimo.

VELÁSQUEZ: Rogad por mí… Quiero vivir… Quiero vivir para reparar mis faltas, quiero vivir para no abandonar a mis hijas. ¡Ay sufro mucho!

EL CURA: Sufra por Dios, recuerde su misericordia, llore y recuerde que el mismo Dios ha dicho que el que llora será consolado.

VELÁSQUEZ: ¡Hijas mías! ¡oh! ¡es horrible la expiación! ¡Con que a mis hijas he estado persiguiendo! Con que a mi propia sangre he estado… ¡oh esto es horrible!… perdón… padre……bendígame, perdóneme…… me muero… Adiós…… sean felices…… me muero… ah……….

TODOS: ¡Ha muerto! ¡Ah! (Todos se arrodillan)

EI DOCTOR: Ha muerto, sí, en vano ha luchado la ciencia para salvarle, sólo la religión les queda. Obedezcan su mandato. ¿Saben cuál es? la resignación.

EL CURA: Han venido sólo para auxiliar a los pobres enfermos buscando modo de practicar la caridad cristiana y han hallado a su padre que deseaba abrazar por última vez a sus hijas. Cristina, cuando los pobres se agolpen a las puertas de tu casa, cuando algún mendigo o alguna limosnera con los ojos arrasados en lágrimas, te pida una limosna, no se la niegues nunca, alza los ojos que quizás te encontrarás delante de algún hermano y vivirás feliz sobre la tierra, como todo aquel que quiere a su prójimo como a sí mismo conforme a los preceptos de Jesucristo que manda practicar siempre La Caridad Cristiana.

TOMA DE ICHMUL

Comandante en jefe de las fuerzas reunidas en Peto.- El Sr. Coronel D. Juan José Méndez, Comandante de la 4* división de operaciones, me dice desde el pueblo de Ichmul lo que sigue: «A las once del día de hoy ocupé este pueblo con las fuerzas de que hablé a V.S. en mi oficio de ayer. Los indios sublevados que se hallaban parapetados en el camino principal hicieron una leve resistencia a la guerrilla de vanguardia que avanzando sobre ellos, los hizo huir hasta alejarlos de la población, sin sufrir por nuestra parte desgracia alguna.- Una india que fue hecha prisionera, declara que en la mañana de ayer, abandonaron este pueblo las familias retirándose a los pueblos y haciendas comarcanas. Con el objeto de ver si se consigue que dichas familias se presenten, he dispuesto que en esta misma tarde marche una sección a situarse en el inmediato pueblo de Sabán.»

Lo que tengo el honor de insertar a V.S. para su conocimiento y satisfacción, manifestándole que esta tarde marchó con la 2ª división a situarme en el pueblo de Saban ó de Ichmul para proteger las fuerzas que deben obrar sobre Tihosuco, llamar la atención de los indios, operar sobre otras poblaciones y perseguir a los que se dispersen de dicho Tihosuco, quedando en este cuartel la 3a y la 6ª división a las órdenes del Sr. Coronel D. José D. Pasos, a quien por ordenanza corresponde el mando de las fuerzas indicadas.- Dios y Libertad. Peto. Dbre. 10 de 1848.- José Eulogio Rosado.- Sr. General en Jefe.

Fernando Muñoz Castillo

Continuará la próxima semana…

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