Inicio Recomendaciones Dos siglos de dramaturgia regional en Yucatán – III

Dos siglos de dramaturgia regional en Yucatán – III

8
0

Visitas: 0

III

Ermilo Abreu Gómez

El Chivo Brujo

 

Personajes:          EL COMISARIO

EL GENDARME

EL CHIVO BRUJO

UN NIÑO

 

Decoración: Interior de una delegación de policía.

 

ESCENA PRIMERA

El COMISARIO, después el GENDARME.

 

COMISARIO: ¡Qué poco movimiento ha habido hoy! Vaya, un día de aburrimiento.

(Entra corriendo el GENDARME.)

 

ESCENA SEGUNDA

El COMISARIO y el GENDARME

 GENDARME: Jefe, jefe… ¡jefe!

COMISARIO: ¡Qué pasa! ¿Qué modo de entrar a la oficina es ése?

GENDARME: ¡Ay, jefe!…

COMISARIO: ¡Primero cuádrese! y ¡silencio!

GENDARME: Sí, jefe… a sus órdenes. (Se cuadra.)

COMISARIO: Hable.

GENDARME: Hablo.

COMISARIO: Pronto.

GENDARME: No puedo.

COMISARIO: ¿Por qué?

GENDARME: ¡Tengo miedo!… ¡Ahí está!

COMISARIO: ¿Quién?

GENDARME: ¡Ahí! ¡Es terrible!

COMISARIO: ¿Dónde?

GENDARME: ¡Abráceme, jefe! ¡Me muero!

COMISARIO: Repórtese.

GENDARME: Presente.

COMISARIO: ¡Firmes!

GENDARME: No sé firmar, jefe.

COMISARIO: ¡Tieso, entonces!

GENDARME: Se me doblan las rodillas, no puedo ponerme tieso.

COMISARIO: ¿Qué falta de disciplina es ésta?

GENDARME: Jefe, no es falta… ¡es sobra!

COMISARIO: ¿Cómo sobra?

GENDARME: Sobra de miedo.

COMISARIO: ¿Pero miedo a qué, con mil demonios?

GENDARME: Miedo a eso…

COMISARIO: ¿A qué, condenado?

GENDARME: Al… al… ¡al Chivo Brujo!

COMISARIO: ¡El Chivo Brujo!

GENDARME: Si, jefe, el mismo.

COMISARIO: Pero ¿cómo no me lo habías dicho antes, zoquete?

GENDARME: Pues cómo, el miedo no me dejaba hablar…

COMISARIO: ¡Qué horror!

GENDARME: ¡Qué miedo!

COMISARIO: Hay qué hacer algo…

GENDARME: Sí, jefe, hay que hacer algo… Yo ya me hice.

COMISARIO: ¡Cochino! ¡Cállese!

GENDARME: Me vuelve a callar… (Entra corriendo un CHAMACO.)

CHAMACO: ¡Ahí está ya!… ¡Ya llegó!

COMISARIO: ¿Quién está? ¿Quién llegó? ¿A dónde?

CHAMACO: Aquí, al pueblo… ¡Ya llegó el Chivo Brujo!

COMISARIO Y GENDARME: (A un mismo tiempo.) ¡El Chivo Brujo!… ¡Ya está en el pueblo!

(Vuelve a salir el CHAMACO.)

 

ESCENA TERCERA

COMISARIO Y GENDARME

 COMISARIO: El Chivo Brujo en la ciudad, en el pueblo, en los caminos, en los patios, en las casas, en las vecindades, en los barrios… ¡Aquí!

GENDARME: (Saltando espantado.) ¡Aaaaaquí! ¡Aaaay, jefe, jefecito!… COMISARIO: ¡Qué jefecito, ni qué calabazas!… ¡Muévase! ¡Ándele! ¡Pronto! ¿No ve que hay que organizar el ataque?

GENDARME: Sí… síííí… ¡Hay que organizar el ataque… pero yo…!

COMISARIO: ¡Tú qué!

GENDARME: Yo… yo… no, nada jefe… que yo estoy dispuesto.

COMISARIO: Pues a alinearse. ¡Firmes! ¡A numerarse por la derecha!

GENDARME: ¡Uno!…

COMISARIO: ¿Ya están todos?

GENDARME Todos, jefe…

COMISARIO: Pues deeefrenteeete! Marchen!… (Entra rápidamente el CHAMACO)

CHAMACO: Ya el Chivo Brujo mató a cinco y se comió a ocho… (El GENDARME Comienza a correr de un lado para otro, el COMISARIO hace otro tanto y el CHAMACO los sigue a los dos gritando.) Sí, sí… ocho gentes… dos viejas, cuatro chamacos como yo, tres hombres, un manco, un sordo y un burro… (Vuelve a salir corriendo.)

COMISARIO: ¡Un burro! ¿Qué vamos a hacer?… (Al GENDARME) Y usted qué hace… ¡Por qué no organiza el ataque!… ¡Qué espera! ¿Qué miedo es ése?… ¿No le da vergüenza?

GENDARME: No, jefe, y ¿a usted?…

COMISARIO: Tampoco… ¡digo! ¡Firmes! ¿No ha oído que firmes?

GENDARME: Bueno, ¡firmes! (El COMISARIO pasea nerviosísimo.) Oiga. jefe…

COMISARIO: No oigo… (Pausa.) Bueno, sí voy a oír. ¿Qué?

GENDARME: Este es un negocio grave, ¿no le parece, jefe?

COMISARIO: Ya lo creo, ¡gravísimo!

GENDARME: Y usted dijo que se ganaba cien pesos el que aprehendiera al Chivo Brujo.

COMISARIO: ¡Si señor, al contado!

GENDARME: Oiga, jefe, quiero decirle una cosa…

COMISARIO: ¿Cuál?

GENDARME: No se la puedo decir fuerte.

COMISARIO: A ver dímela al oído. (Después que el GENDARME le ha hablado al oído) ¡Eso es cohecharme!

GENDARME: ¡Cincuenta Trompuditos por cabeza!

COMISARIO: Eso tiene pena en el código. El código dice en su artículo 393 que el delito de cohecho se castiga con cárcel. ¡Estás arrestado!

GENDARME: Gracias, jefe.

COMISARIO: ¡Cómo gracias!

GENDARME: Si, ya no tengo que salir a cazar al Chivo Brujo. No puedo… ¡Estoy arrestado!

COMISARIO: Entonces, te levanto el arresto. Estás libre provisionalmente. GENDARME: Pero así falta usted a su deber, jefe… y el artículo 642 del código, dice que el funcionario que faltase a su deber tendrá pena pecuniaria… que es la que más duele.

COMISARIO: ¡Insolente! Lo que haces es insubordinárteme.

GENDARME: Pues bueno… sí, me insubordino…

COMISARIO: ¡Ah, sí!

GENDARME: Renuncio a mi cargo. Aquí está mi pistola.

COMISARIO: Yo también renuncio…

GENDARME: Nomás que usted sí que no puede renunciar, jefe…

COMISARIO: Cómo, no puedo, ¡me canso!

GENDARME: ¿Ante quién renuncia, vamos a ver?

COMISARIO: Ante ti… Te habilito de categoría. ¡No faltaba más!

GENDARME: Bueno, así, sí…

COMISARIO: Te presento mi renuncia con carácter de irrevocable…

GENDARME: ¿De qué dice?

COMISARIO: De i-rre-vo-ca-ble.

GENDARME: ¡Ah… si… si… ya sé! (Entra nuevamente el CHAMACO corriendo.)

CHAMACO: ¡Ya… ya… llegó el Chivo Brujo a la manzana… y se anda metiendo en las casas! (Vuelve a salir como entro)

GENDARME: ¿Ya lo ve, jefe…? ¿Cómo no puede el pueblo quedarse sin representante de autoridad? Ahora que ya no es usted jefe, le nombro gendarme para que no se quede sin hueso.

COMISARIO: Buena idea. Te acepto tu renuncia y te nombro comisario… y ahora tú eres quien tiene toda la responsabilidad… Yo me lavo las manos…

GENDARME: Usted no se lava nada… que yo no estoy aquí pintado… ¡No faltaba más! Ahora yo puedo mandarte. A ver. ¡Firmes!

COMISARIO: ¡No sé firmar!…

GENDARME: ¡Quieto entonces!

COMISARIO: Ahora que tú eres el jefe, te diré que este asunto es de tu competencia. Los asuntos delicados los arreglan los jefes…

GENDARME: Es verdad. Pero para que veas que quiero distinguirte, delego en ti toda mi autoridad, ve pues en busca del Chivo Brujo.

COMISARIO: Por mi experiencia de antiguo jefe, te digo que vale más obrar mancomunadamente.

GENDARME: Es cierto, por eso, ve tú adelante, yo iré detrás.

COMISARIO: No. Tú por ahí y yo por aquí…

GENDARME: Y el que atrape al Chivo Brujo, se lleva los cien pesos.

COMISARIO: Pero recuerda lo que me dijiste.

GENDARME: Es un delito el cohecho.

COMISARIO: El artículo 935 dice que es delito cuando se hace con dolo y aquí se ve que lo propones con espíritu de justicia por mi abnegada cooperación, vamos… GENDARME: Vamos… (Sale cada quien por su lado y a poco vuelven a entrar disfrazados los dos de Chivo Brujo, Chocan, se voltean y se pegan los dos persiguiéndose. Aparece en primer término una bolsa con los cien pesos. Los dos se abalanzan y caen sobre ella.)

COMISARIO: Caíste en mi poder chivo maldito. ¡Gané mis cien pesos! Con esta estratagema, caíste.

GENDARME: Tú sí que has caído en mi poder, pillo… sinvergüenza.

COMISARIO: (Reconociendo al GENDARME.) ¿Eres tú?

GENDARME: Sí, yo; tu mero jefe. Deja ese dinero.

COMISARIO: El jefe soy yo.

GENDARME: No. Los dos somos jefes…

COMISARIO: Pues los dos vamos a repartirnos el dinero… (Entra el auténtico CHIVO BRUJO como una exhalación)

CHIVO BRUJO: Brrr… Brrr… Brrr… Brrr…

GENDARME: ¡El Chivo Brujo!… ¡Ayy, perdón!

CHIVO BRUJO: Brrr… Brrr… Brrr… Brrr…

COMISARIO: ¡Ay, ay, ay, ay!

GENDARME: ¡Ay, ay, ay!

CHIVO BRUJO: Suelten el dinero.

COMISARIO: El Chivo habla.

CHIVO BRUJO: El Chivo habla… si… porque soy el alcalde. (Se descubre.) ¡A la Cárcel por bandidos! ¡Usted como jefe dos años…, usted como gendarme, un año!

COMISARIO: El jefe ahora es éste.

GENDARME: No. El jefe sigues siendo tú.

ALCALDE: Entonces, dos años a cada uno como jefes…

COMISARIO Y GENDARME: ¿Y el dinero?

ALCALDE: El dinero, para los niños. (Arroja dulces a los niños.)

 

TELÓN

 

Continuará la próxima semana…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.