Dolores del Río a 32 años de su fallecimiento, ¡mito que no muere!

By on marzo 13, 2015

Dolores

“He pagado el precio de la gloria cinematográfica y he conocido el premio, no puedo quejarme. Ahora sigo viviendo como quiero vivir, con mi esposo Lou, con quien comparto la pasión por el teatro, por el mar, los viajes, la vida. Puedo mirar hacia atrás con alegría, hacia adelante con esperanza. Todavía hay mucho por hacer, vamos a hacerlo con esa misma pasión que he puesto en todo, por encima de penas y alegrías que la vida ha podido depararme. Pienso que lo esencial para mí fue haber sabido encontrar un sentido a mi propia existencia y haberme entregado a él con plenitud, sin reservas, apasionadamente, porque solo apasionadamente puedo enfrentarme al cotidiano y excepcional arte de vivir…”
Lo anterior fue declarado por la estrella mexicana Dolores del Río unos años antes de su fallecimiento y el próximo mes de abril, al cumplirse 32 años de su desaparición física, recordémosla transcribiendo algunas de sus palabras.
Comencemos recordando que ella falleció el 11 de abril de 1983 en su residencia en La Joya, en California. La transmisión del Oscar que se hacia ese día fue interrumpida para dar la noticia de su fallecimiento.
Dolores Asúnsolo López y Negrete dijo alguna vez que, en lo que fue el PRIMER ACTO de su vida, nació en Durango y, habiendo vivido muy intensamente, los recuerdos la aprisionaban.
“Mi padre, Jesús Asúnsolo , era director de un banco y, al llegar la Revolución, escapa al extranjero. Mi madre y yo nos vamos a la Capital en busca de ayuda. Siendo pequeña no podía entender por qué la ropa era llevada a escondidas; la Revolución dividió a mi familia como a tantas familias mexicanas”.
Ya en la capital, Dolores fue inscrita en el Convento de San José donde se le enseñó a hablar francés.
A los quince años se casó con Jaime Martínez del Río, educado en Inglaterra, mismo que le llevaba 15 años. Durante dos años viajan por Londres, París y Madrid. Ahí baila por primera vez ante los Reyes de España, según narró.
Una de sus recordadas frases célebres dice: “Nunca pensé en el cine, el cine pensó en mí” y así, en 1924 – contaba – su marido pierde su fortuna como una de las víctimas del algodón. Entonces un amigo pintor lleva a su casa a un director cinematográfico, Edwin Carewe, quien le hizo la pregunta que transformó su vida. Ser estrella de cine en los años veinte significaba el escándalo, pero ella era una jovencita que soñaba con las estrellas.
Llega a Hollywood en agosto de 1925 y su primer filme es “JOANNA” en el que interpretó a una condesa española. Después haría “EL PRECIO DE LA GLORIA”, que es considerada una joya del cine mudo. Por este rol le llueven contratos y es buscada por los periodistas. Como consecuencia inmediata, firma un contrato de exclusividad con la United Artists para filmar “RESURRECCIÓN”.
“Cuando se es joven nos atrevemos a todo, por lo que grabé un disco para mi película RAMONA”, melodía que sirvió de fondo cuando, en la década de los 70’s en San Francisco, California, se le rinde un homenaje en el cual se proyecta un documental de más de dos horas con las secuencias más importantes de sus películas. Ahí el público, de pie y con el fondo musical ya mencionado, le tributa larga y emocionada ovación ante la presencia del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Dolores recordaba “Todo el mundo cantaba “RAMONA”, YO era “Ramona” y cuando la escuché me asombró”.
Fue la consagración definitiva. En ese entonces en Hollywood se le construye un camerino junto al de Chaplin y otras figuras.
Como su ambición era triunfar, se divorcia y, en marzo de 1930, se casa con Cedric Gibbons (un director artístico de la MGM, el diseñador del OSCAR de la Academia de Hollywood). Cuando llega el Cine Sonoro, tiene problemas pero logra superarlos.
Al hablar de sus películas recuerda una en la que no participó pero formó parte de su historia ya que se le ligó sentimentalmente con quien tanto tuvo que ver con esta cinta: Orson Wells. La película era “El Ciudadano Kane”. Él le confió que haría una película sobre el millonario William Randolph Hearst. “Siempre me he felicitado a mí misma por haber estado cerca de Orson cuando concibió su obra fílmica más importante y una de las películas más revolucionarias en la historia del cine contemporáneo…”
Fue la primera actriz latina que triunfó en Hollywood.

Lolita

GONZALO ALBERTO MANZANILLA E.

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