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¡Déjame Saborearte Lentamente!

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Déjame saborearte lentamente

¡Déjame Saborearte Lentamente!

“La satisfacción es la única señal de la sinceridad del placer”

André Gide

Por fin te tengo así, lejos de la sociedad, lejos de los prejuicios y la falsa estima de la gente a nuestro alrededor.

Hoy estamos juntos, sin aquel candado de la amargura, sin miedos.

Hoy por fin llegó el momento de tenerte solo para mí, de disfrutar tu imagen, tu presencia, tu figura, y tus ansias por vivir, esas que parecían extinguirse en las lágrimas de amargura  que tanto has derramado.

Déjame ser la almadía que te cruce de esos ríos de tristeza; que, sobre mí, puedas pasar. Tu crecimiento se ha visto turbado por la soledad, esa que no proviene de no estar con alguien; esa que se refleja cuando tú misma no estás contigo, es esa la que te aparta de tus sueños, de ti misma, de tus anhelos de superarte y ser feliz.

Déjame saborearte lentamente, déjame entrar en tu alma. Permíteme buscar en tu interior esa gran mujer que quieres ocultar, esa gran mujer que pensaste no volver a encontrar. Dame una oportunidad de saborearte lentamente, sin prisas, sin miedo, con toda la vida por delante. Voy a cortar de tajo tus miedos, tus temores, y te disfrutaré. Porque eres una mujer que merece eso: que necesita ser disfrutada.

Hoy me ofrezco a ser esa persona que intente devolverte lo que te han arrancado, entregarte todo lo que pensaste que no volverías a tener.

Estas letras sollozan el deseo de irrumpir en tu alma, de saborear lentamente todo tu ser, acariciar tus sentimientos y hacerme uno mismo con tu sentir.

Apagaré la luz y te pegaré a mi pecho; quiero que sientas mi corazón palpitar, ese que te susurra al oído que puedes confiar en mí. Has logrado devolverle ese latir a un corazón vacío, roto y frío, pero que en este momento se entrega por completo a ti, que se quiere volver uno mismo con tu amor, con tu desamor, con ese ímpetu que demuestras al vivir, ese espíritu que ha contagiado a mi ser, que lo hace suspirar, llorar y nuevamente soñar con un futuro que se tornaba incierto.

Quizás no sea lo mejor, pero soy alguien que tan solo te quiere ver volver a soñar.

Hoy, déjame saborearte lentamente, como lo hace un niño con lo que más quiere.

Déjate la ropa puesta, te haré el amor así, con todas las ganas de amarte. Te tomaré en mis brazos y no te soltaré. Lo verdaderamente rico es el placer de saber que tu pensamiento está junto a mí, nada más.

Te voy a saborear lentamente. Tengo toda mi vida para hacerlo.

Prometo permanecer así, hasta el amanecer de todos los días de tu existir.

¡Déjame saborearte lentamente!

Isaías Solís

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