Inicio Reportajes Carlos Canto López

Carlos Canto López

86
0

Visitas: 26

Remembranza

“Un maestro que dejó huella en nuestra vida”

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

La Escuela Preparatoria nos formó como Bachilleres en Ciencias, para después escoger la licenciatura preferida. En esa época de nuestro bachillerato destacó nuestro director de la Escuela Preparatoria, el abogado Carlos Canto López. En ese inicio de los años cincuenta, bajo la Universidad Nacional del Sureste cuyo Rector era el Dr. Carlos Urzaiz Rodríguez, el abogado Canto López era nuestro profesor de la materia Preceptiva Literaria. Nuestro libro de texto también fue escrito por el maestro Canto López. En lo particular, sabía de él y de su hermano Antonio, que era historiador. Mis padres me dijeron: “Tienes suerte, pues Carlos y Antonio son autoridades reconocidas, cada uno en su rama. Procura escuchar y aprender de ellos, pues ambos pueden ser esenciales en tu vida. Son amigos nuestros, así que acércate a ellos y aprende, que sus consejos serán apoyos de vida.”

No se equivocaron.

En estos corredores del segundo nivel, estudiamos el bachillerato en Ciencias. Nuestro director fue el Lic. Carlos Canto López, nuestro maestro de Preceptiva Literaria.

Me parece raro no tener ningún apoyo fotográfico de su persona. Revisando, encontré una síntesis biográfica en “Yucatán en el Tiempo”. La reproduzco sin alterar ni una coma, pues sintetiza su vida laboral como abogado y maestro:

Canto López, Carlos (1906-1990) Abogado, maestro y bibliotecario nacido y fallecido en Mérida. En su juventud fue escribiente del Tribunal Superior de Justicia del Estado y más tarde de los juzgados penales. Se desempeñó como secretario y, posteriormente, titular del Juzgado Primero de Defensa Social. Laboró en la Universidad de Yucatán de 1932 a 1970; atendió, en la Escuela Preparatoria, las cátedras de Literatura Universal, Literatura Española, Literatura Preceptiva, Geografía Física y Geografía Humana; también fue catedrático de Derecho Procesal Penal en la Facultad de Jurisprudencia. Asimismo, fue director de la Escuela Preparatoria de la Universidad de Yucatán (1942-1970) y director de la Biblioteca Manuel Cepeda Peraza (1952-1974). En 1970 fue impuesto su nombre al auditorio de la Escuela Preparatoria núm. 1 de la Universidad de Yucatán”.

Esto da fe de su dedicación y capacidad de comunicación en varias ramas profesionales. A nosotros que lo conocimos al inicio de los años 50, siempre nos tendió la mano. Con su materia Preceptiva Literaria nos enseñó a amar las letras, comenzando con el español antiguo –hasta la fecha puedo recitar los Cantares del “Mio Cid” –, recordar al Marqués de Santillana y su “Vaquera de la Finojosa”. Ese español antiguo nos hizo entender a los clásicos de antaño y a los modernos.

Nos decía: “Hay que leer, muchachos. Los libros dan sabiduría.” En ocasiones se sentaba a tomar un café y nos preguntaba: ¿Cómo va la APEY? Es una buena forma de aplicar la literatura, pero hay que estudiar más. Si necesitan ayuda, no duden en pedirla; sola no llega.

La APEY se formó y de ella solo dos sobrevivimos, ambos profesionistas, seguimos siendo escritores con más de 79 años de demostrarlo: Luis Alvarado Alonzo, y el que escribe, Hiram García.

Nuestra semilla en las letras se la debemos a varios maestros. En la Cisneros Cámara, a la maestra Raquel Dzib Cicero; en la Preparatoria, a Carlos Canto López y al apoyo de dos poetas, uno yucateco, Carlos Duarte Moreno, y otro cubano, Nicolás Guillén. Creo pasamos con buenas notas, porque hoy, tras ocho décadas, seguimos en la brega de las letras. Gracias, Maestros. Abur.

Fuentes

Canto López, Carlos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.