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Exposición en Amaro
Ayer, jueves 15 de mayo, tuvo lugar la exposición de pintura del decimonoveno taller de pintura infantil Bajo la luz de su alma, dirigido por el artista plástico yucateco Roy Sobrino, en el restaurante y foro cultural Amaro, cuya propietaria es la Sra. Olga Moguel. En ésta, los niños con capacidades especiales que participaron en el taller expusieron sus obras, poniéndolas a la venta.
Desde hace diecinueve años, Roy Sobrino se ha dedicado en su taller de pintura a guiar a niñas y niños con capacidades diferentes en la práctica de la expresión plástica. Los participantes son considerados como artistas de pleno derecho, y el pintor ha hecho hincapié en que tienen un lugar propio en el panorama de la plástica yucateca que se debe de reconocer.
La idea que anima el taller, donde se han producido las obras expuestas, es que la energía creativa que se encuentra en estado latente en todo individuo puede despertarse si se fomentan las condiciones adecuadas para que ello suceda.
Tiene igualmente como premisa que, una vez puesta en movimiento, la creatividad no puede ser sino benéfica para quien la deja brotar. ¿Es esta una actividad terapéutica? En todo caso se trata de un camino de exploración del ser interno y de la sensibilidad, a partir de la expresión espontánea y sin limitantes externas, de quienes participan en el taller. Es esta una modalidad creativa por la que Roy Sobrino siempre ha tenido una especial vocación.
Resulta notable la manera en que los niños exhiben sus obras cuando se les pide que posen con ellas para la foto: es innegable el sentimiento de orgullo y de plenitud que esto parece provocarles, una emoción que sólo una involucración activa en el acto de creación podría suscitar. Esto último justifica de por sí la necesidad de que se expongan sus obras en un espacio público, como aquí sucedió.
Entre los trabajos de los niños hay variedad de voces: desde pinturas constituidas de líneas verticales multicolores y figuras geométricas, hasta paisajes otoñales o elementos simbólicos como los corazones, pasando por todo tipo de expresiones líricas, figurativas o no, en las que aparecen árboles, mariposas, peces y motivos abstractos que traducen su emotividad.

Una característica que resalta al contemplar estas obras es precisamente que se trata del resultado de una actividad genuina en la que no interviene imposición alguna. Cada cuadro es un vibrante testimonio de la individualidad de sus creadores. Se trata de la manifestación misma de la libertad.
Es importante que se organicen exposiciones como la que aquí se reseña, puesto que obtener reconocimiento por su trabajo y actividad es también una necesidad humana, además de ser una ocasión para los niños con capacidades especiales, que se han vuelto artistas, de sentirse aún más especiales de lo que ya son.
En un tiempo en que la creatividad se encuentra amenazada por todo tipo de dependencias a la tecnología y al mercado, es realmente encomiable que se promuevan iniciativas como éstas que ponen en evidencia el valor de la actividad artística por sí misma.
Enhorabuena a los participantes del taller Bajo la luz de su alma, al Mtro. Sobrino, así como a todos lo que, al formar parte de tan encomiable empresa, se han mantenido Construyendo sonrisas a lo largo de todos estos años.
ESTEBAN GARCÍA BROSSEAU





























