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III
A HOLDA ENFERMA
CUANDO esperaba que el Abril florido
que tu cama doró con sus fulgores
enguirnaldase con sus lindas flores
tu guedeja imperial de oro fundido;
y la linfa, el vergel, la fronda, el nido,
te brindasen sus músicas mejores,
un cierzo cruel desata sus furores
y te hiere con su hábito aterido.
¡Oh, Abril! ¿Será que rivalices, fiero,
con Saturno implacable que devora
despiadadamente cuanto cría?…
Vuelve a animar con tinte placentero
de rosicler, su faz encantadora…
¡Y verás que a tus flores desafía!
José Inés Novelo
Continuará la próxima semana…





























