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Letras del Rock

Algunos veteranos roqueros recordarán aquel programa de videos musicales de Imevisión llamado “Viernes”, con Marcos Davison como conductor. Su hermanito Edsel, como yo, jugó fútbol americano en los albores de esta disciplina con el equipo fundador en el estado de Yucatán: los Búfalos.
Pues bien, ‘Viernes’ fue el aparador por medio del cual conocí la música de muchas bandas de Rock que hasta ahora me acompañan.
Recuerdo el video de una presentación en vivo en el Gran Hotel de México del otrora Distrito Federal en el que se veía a un grupo conformado por tres tipos con pelo blondo, desordenado, sudando a mares.
En particular, recuerdo al cantante y, sobre todo, su voz: muy aguda para ser un roquero, con un tono muy peculiar que parecía falsete. Era The Police, y yo no tenía la menor idea de quiénes eran.
Gracias a mis gurúes musicales, los Quintal-Avilés, escuché por primera vez a los británicos. El disco era Ghost in the Machine (1981) y me enamoré de “Every Little Thing She Does (is Magic)”. Comencé entonces a seguirlos, y a informarme de su carrera.

Cuando The Police lanzó Synchronicity (1983), ya era ferviente seguidor de Andy Summers, Stewart Copeland y de Sting; ya sabía que Sting actuaría en Dune (adaptación de la fabulosa novela de Frank Herbert en la versión de David Lynch), y ya había adquirido el resto de la discografía hasta ese momento de la banda.
Synchronicity, de la mano de MTV y de programas similares a ‘Viernes’, que nos permitieron disfrutar videos como el de Wrapped around your finger, que hasta el día de hoy es una oda a la creatividad, posicionó a los músicos británicos en los cuernos de la luna.
De ese disco, esta canción cuenta una historia muy común: la de un ser humano que llega a su punto de quiebre. Dice la leyenda que el solo a mitad de la canción –que parece un quejido continuo de la guitarra de Andy Summers– es algo que los ingenieros de sonido lograron acomodar en la canción y que grabaron cuando Andy se daba vuelo, alucinando con su cítara, sin que lo supiera.
Disfruten.
S. Alvarado D.
sergio.alvarado.diaz@hotmail.com
Synchronicity II
Letra: Sting
Otra mañana familiar suburbana
Abuela regañando a la pared
Tenemos que gritar sobre el escándalo de nuestros rice crispies
No escuchamos nada en absoluto
Madre canta su litanía de aburrimiento y frustración
Pero todos sabemos que sus suicidios son falsos
Papá únicamente fija la mirada en la distancia
Está por llegar a su límite
A muchas millas de distancia algo se arrastra del lodo
En el fondo de un oscuro lago escocés
Otra fea mañana industrial
La fábrica eructa suciedad al cielo
Él camina imperturbable a través de los huelguistas hoy,
No piensa en preguntarse por qué
Las secretarias muestran los labios y se acicalan como mujeres baratas en una calle de luces rojas,
Pero él siempre piensa en solo observar,
Y cada una de las reuniones con su mal llamado superior
Es una humillante patada en la ingle
A muchas millas de distancia algo se arrastra a la superficie
De un oscuro lago escocés
Otro día laboral ha finalizado
Solo falta enfrentar el endemoniado tráfico
Empacados como roedores en brillantes cajas metálicas
Concursantes en una carrera suicida
Papá aprieta el volante y contempla a solas la distancia
Sabe que en algún lugar algo tiene que romperse
Ve el hogar familiar, acechándolo en las luces del auto
El dolor de cabeza que hace que los ojos le duelan
A muchas millas de distancia hay una sombra a la puerta
De una casa en la orilla
De un oscuro lago escocés
A muchas millas de distancia
A muchas millas de distancia
A muchas millas de distancia
A muchas millas de distancia
A muchas millas de distancia
A muchas millas de distancia
Traducción de Sergio Alvarado Díaz
Synchronicity II
Another suburban family morning
Grandmother screaming at the wall
We have to shout above the din of our rice crispies
We can’t hear anything at all
Mother chants her litany of boredom and frustration
But we know all her suicides are fake
Daddy only stares into the distance
There’s only so much more that he can take
Many miles away something crawls from the slime
At the bottom of a dark Scottish lake
Another industrial ugly morning
The factory belches filth into the sky
He walks unhindered through the picket lines today,
He doesn’t think to wonder why
The secretaries pout and preen like cheap tarts in a red light street,
But all he ever thinks to do is watch,
And every single meeting with his so-called superior
Is a humiliating kick in the crotch
Many miles away something crawls to the surface
Of a dark Scottish loch
Another working day has ended
Only the rush hour hell to face
Packed like lemmings into shiny metal boxes
Contestants in a suicidal race
Daddy grips the wheel and stares alone into the distance
He knows that something somewhere has to break
He sees the family home now, looming in his headlights
The pain upstairs that makes his eyeballs ache
Many miles away there’s a shadow on the door
Of a cottage on the shore
Of a dark Scottish lake
Many miles away
Many miles away
Many miles away
Many miles away
Many miles away
Many miles away





























