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2020, Una Navidad como ninguna otra

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Perspectiva – Desde Canadá

XXVIII

Todos coincidiremos en que este 2020 ha sido un año completamente atípico y, esperemos, irrepetible. Aquellos que hemos escuchado esa frase que reza “Si quieres que Dios sonría, cuéntale tus planes” sabemos perfectamente que así son las cosas: nuestras grandes expectativas y castillos en el aire para este año se vinieron al suelo porque, al parecer, alguien pidió una sopita de murciélago en un mercado popular en Wuhan. El resto es Historia…

Paul McCartney en su canción Mrs. Vanderbilt, en el disco Band On The Run, canta: “Si ya partió tu camión de la estación, mejor deshazte de tu prisa, ¿qué caso tiene que te apresures?” Esto es equivalente a esa otra expresión que dice: “Si la vida te da limones, haz limonada.”

Ambas invitan a aceptar lo que nos pase, y sobreponernos, mirando de frente al futuro, pues no tiene sentido refunfuñar por lo que ya pasó, porque ya no tiene remedio.

Así que me prepararé mi cena navideña, brindaré a larga distancia con mi familia, asistiré a misa en línea, aprovechando el Nacimiento de Jesús para agradecer todo lo que he recibido, que es mucho, y festejaré una Navidad más en mi corazón con todos los míos.

Acaso algunos piensen que, en este aislamiento geográfico, rodeado de distanciamiento social por la pandemia, con temperaturas bajo cero, me abatirá la melancolía y la depresión. No será el caso.

Nunca estoy solo porque, aunque suene a cliché, siempre me siento acompañado y apapachado por el Amor de los míos, los vivos y los que ya están en un mejor lugar.

Cuando estoy solo, me agrada viajar por mis recuerdos, revivir esos gratos momentos, y sonreír agradecido por la travesía y el placer de la convivencia con todos ellos hasta este momento.

Al final de cuentas, ojalá lo entendiéramos todos, la actitud que adoptemos ante la Vida regirá nuestros días: una actitud gris teñirá la Vida de ese color, una actitud positiva llenará nuestra Vida de momentos agradables. Todo es aprendizaje, todo es temporal, todo es una oportunidad.

Los nativos de estos lares debatieron a lo largo de la semana anterior si la de este año sería una “verde” Navidad o una “blanca” Navidad, lo de verde no porque fuera legal el consumo y venta de cannabis en este país, que lo es. Verde si se puede apreciar aún el pasto en las calles, aceras y jardines; blanca si la nieve los cubriría, como normalmente sucede en estos días.

Pues bien, en totalmente concordancia con la rareza de este 2020, la Nochebuena estará pasada por agua: gracias a una masa de aire sureña que elevará la temperatura a casi 10 grados Celsius, se espera caigan de 40 a 50 mm de agua, el equivalente a cuatro o cinco litros de agua por metro cuadrado. Hay un problema con lo anterior: el suelo está saturado y congelado por lo que la absorción será mínima, y esto es posible que se refleje en inundaciones.

Entonces el día de Navidad la temperatura bajará a niveles bajo cero, se espera que nieve por la noche, aunque ligeramente.

¿La consecuencia? Navidad será al mismo tiempo verde y blanca, en salomónica decisión tan solo unos días después del arribo oficial del invierno.

Desde esta perspectiva, que Jesús nazca nuevamente en nuestros corazones y nos llene de aprecio y Amor por los demás, por nosotros mismos; que Su Luz acabe con la oscuridad, con tanta división balbuceada, escupida y fomentada mañana tras mañana, y que nos permita pronto abrazarnos y regocijarnos en la presencia de los demás.

A todos ustedes, y a sus familias, Feliz Navidad.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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