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LXXXVII
LA RIÑA
Han nacido para amigos
todos los seres humanos;
no para odiarse enemigos,
sino para amarse hermanos.
La ley de amor es la ley
del universo y preciso
es acatarla sumiso
desde el mendigo hasta el rey.
Y quien a esa ley se ciña
o respete su mandato,
no puede entrar insensato
contra su prójimo en riña.
Hay un medio muy seguro
para no reñir jamás
y es ser para los demás
noble, respetuoso y puro.
No andar mal acompañado,
tener de luz gran acopio,
no hacer gala de amor propio,
ser virtuoso y honrado.
Ser paciente y tolerante
en todas las ocasiones
cumplir tus obligaciones
y ser de todos amante.
Rodolfo Menéndez
Continuará la próxima semana…





























