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LA NATURALEZA
No solo el mundo del alma
es grande, bello y magnifico;
inmenso, hermoso, sublime
es también el mundo físico.
La Naturaleza tiene
vastos panoramas ricos
y por leyes admirables
todo en ella está regido.
Conocerla y estudiarla
en sus grandiosos prodigios,
en sus formas y armonías
en sus reinos fecundísimos.
Admirar sus maravillas,
sus fenómenos e instintos;
amarlas, en fin, como madre
de todos los organismos,
es un deber imperioso
de todo el que a Dios ha visto
de la gran naturaleza
en el regazo infinito.
El espíritu y la forma
armónicamente unidos,
mutuamente se completan
y ambos a dos son precisos.
Estudia, observa analiza
el mundo, querido niño;
consagra a Naturaleza
tus pensamientos más íntimos.
Y en los mares, en los cielos,
en los bosques, en los ríos,
del volcán en el penacho
y del insecto en el brillo;
por todas partes descubre,
de la ciencia con auxilio,
¡a Dios, del mundo en la cima
dirigiendo sus destinos!
Rodolfo Menéndez
Continuará la próxima semana…





























