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La esquizofrenia es una enfermedad cerebral grave. Las personas que la padecen pueden escuchar voces que no están allí, pueden pensar que otras personas quieren hacerles daño, a veces no tiene sentido lo que dicen. Este trastorno hace que sea difícil para ellos mantener un trabajo o cuidar de sí mismos.
Los síntomas de la esquizofrenia suelen comenzar entre los 16 y 30 años. Los hombres a menudo desarrollan síntomas a una edad más temprana que las mujeres. Por lo general, no se desarrolla después de los 45 años.
En México, un millón 100 mil personas padecen esquizofrenia, trastorno que ocupa el quinto lugar en la lista de padecimientos de mayor discapacidad, según estadísticas del Hospital Psiquiátrico Morelos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Existen tres tipos de síntomas:
- Síntomas psicóticos – distorsionan el pensamiento de una persona. Estos incluyen alucinaciones (ver o escuchar cosas que no existen), delirios (creencias que no son ciertas), dificultad para organizar pensamientos, y movimientos extraños
- Síntomas «negativos» – hacen que sea difícil mostrar las emociones y tener una conducta normal. Una persona puede parecer deprimida y retraída.
- Síntomas cognitivos – afectan el proceso de pensamiento. Estos incluyen problemas para usar información, la toma de decisiones, y prestar atención.
Causas

Las investigaciones, en general, apoyan que la esquizofrenia tiene una causalidad genética clara, aunque no exclusiva. Los estudios familiares han demostrado que el riesgo de desarrollar la enfermedad es 10 veces mayor en los familiares en primer grado de un paciente con esquizofrenia que en los familiares de una persona sin la enfermedad. Sin embargo, en estos estudios el inconveniente es su dificultad para diferenciar entre el riesgo genético o el riesgo resultante de un ambiente compartido.
La esquizofrenia es una enfermedad común, severa y discapacitante. El riesgo de padecer la enfermedad durante la vida de una persona es de aproximadamente un 1% a nivel mundial (Gottesman, 1991). Los estudios epidemiológicos han identificado una serie de factores de riesgo en el desarrollo de esta enfermedad. Entre ellos se pueden mencionar complicaciones obstétricas y perinatales, atrasos en el desarrollo psicomotor, exposición a virus, nacimiento durante el invierno, bajo coeficiente intelectual, ciertas características de la personalidad y el uso de drogas ilícitas (Owen, 2003). La heredabilidad de la enfermedad se ha calculado en aproximadamente el 80% (Owen, 2003).
Actualmente, se acepta que la esquizofrenia es el resultado de una combinación entre varios genes, posiblemente cada uno de ellos con un efecto menor, que actúan junto a procesos epigenéticos y factores ambientales durante el desarrollo del sistema nervioso (Harrison y Owen, 2003). Aunque los elementos no actúan en forma aislada, la investigación en esquizofrenia los enfoca en forma independiente, sin que por ello se asuma que uno es más importante que otro, o que sean independientes unos de otros.
Fumar y su relación con la psicosis

Científicos del King’s College de Londres han descubierto que un 57% de la gente que fue diagnosticada con estos trastornos mentales fumaba regularmente. Los expertos han llegado a tal conclusión tras haber analizado más de 61 estudios distintos acerca del tema, que englobaron a casi 15.000 fumadores, y 273.000 personas que no fumaban.
De acuerdo con su estudio publicado en el sitio web de la universidad, los fumadores diarios tenían el doble de probabilidades de desarrollar psicosis o esquizofrenia, y fueron diagnosticados con dichas enfermedades en promedio un año antes que los que no fumaban.
“El exceso de dopamina (neurohormona responsable del estado psíquico y emocional de las personas) es la mejor explicación de los trastornos mentales, como la esquizofrenia. Es posible que el incremento del nivel de dopamina, provocado por la nicotina del tabaco, cause el desarrollo de las enfermedades mentales,” sostiene Robin Murray, uno de los investigadores del King’s College.

En el pasado, la visión sobre la esquizofrenia era muy limitada y se consideraba que las personas estaban incapacitadas cuando padecían la enfermedad.
La perspectiva ha cambiado, porque se sabe que la mayoría de los pacientes hoy en día pueden llevar una vida relativamente normal, siempre que cumplan bien la medicación y lleven hábitos de vida saludables.
La ciencia ha ido evolucionando a lo largo de los años, y actualmente ofrece opciones terapéuticas eficaces que pueden controlar bien los síntomas, producir menos efectos secundarios, y además presentar una administración espaciada en el tiempo, interfiriendo lo mínimo posible con la vida de la persona que padece la enfermedad.
Es necesario cumplir con una serie de cuidados que van a garantizar la estabilidad y buen pronóstico de la esquizofrenia.
Realizar un buen cumplimiento de la medicación, seguir las terapias rehabilitadoras, cumplir unos hábitos saludables evitando el consumo de tóxicos y realizar una actividad social y familiar diaria son las bases para poder convivir con la enfermedad sin que repercuta en el día a día.
Estigma social
Las personas diagnosticadas de una enfermedad mental grave muchas veces sufren el estigma y discriminación por parte de la sociedad lo que, unido a las características intrínsecas de su propia enfermedad, puede dificultar su desarrollo personal. Sin embargo, existen motivos para ser optimistas.
Uno de los factores que ayuda a moderar el estigma, y a mejorar la tolerancia social, parte del conocimiento de la enfermedad. La población joven y con nivel educativo alto hoy en día parece ser más tolerante. El contacto previo con un paciente que sufre la enfermedad también disminuye el estigma y el miedo, además de aumentar el conocimiento de la situación que vive la persona.
Los pacientes que cuentan con el apoyo y tolerancia de familiares, amigos y las personas que le rodean, consiguen reinsertarse mejor a la vida familiar y laboral.
Recibir el diagnóstico adecuado realizado por psiquiatras es necesario, ya que se deben descartar desde algún tipo de autismo, cuadros psicóticos, hasta trastornos del estado de ánimo y de personalidad. Recibir la medicación y administrarla con constancia, llevando en conjunto un apoyo psicológico familiar, es la clave para la inclusión completa y plena de las personas con esquizofrenia.

“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.”
Mahatma Gandhi
Facebook de Contacto: Psicóloga Jimena Báez
Psicología Clínica.





























