La Desgracia

By on agosto 22, 2019

LXXXIX

 

LA DESGRACIA

No hay nada más respetable

oh niño, que la desgracia,

el dolor es imponente

la infelicidad, sagrada.

Al huérfano desvalido,

al anciano sin morada,

al que, errante, peregrina

sin luz, familia, ni patria;

a los débiles de cuerpo,

a los enfermos de alma,

a todo el que sufre o llora

o al que inválido se halla;

en vez de la burla necia

que los perversos le causan;

en vez de los sufrimientos

de la cobarde ignorancia;

dale, niño, tu respeto,

tu amor, y tu pan sin tasa…

¡eso dice la conciencia!

¡Es lo que Dios te manda!

Rodolfo Menéndez

Continuará la próxima semana…

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