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II. Viene la Revolución a Entregar los Henequenales

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II. Viene la Revolución a Entregar los Henequenales

(Discurso presidencial dicho en Mérida el 3 de agosto de 1937. Versión en El Nacional, de su subdirector Raúl Noriega)

“Es altamente significativo ver cómo, en estos momentos decisivos para Yucatán, vienen ustedes a manifestar su solidaridad al programa de transformación económica y educativa que se desarrolla en toda la República, en beneficio de la clase trabajadora.

“Al agradecerles esta manifestación solidaria al esfuerzo que hace la Nación en su tarea de distribuir mejor la riqueza pública, quiero hablar a ustedes de los asuntos que son en estos momentos de palpitante interés para el pueblo yucateco.

“Del problema agrario y del problema político.

“La Revolución Mexicana ha venido cumpliendo su programa en importantes sectores agrícolas de la República, ha logrado hacer sentir al elemento campesino su beneficio inmediato, y ha conseguido también demostrar a extraños y a enemigos la bondad del sistema ejidal.

“El problema agrario de Yucatán ha sido minuciosamente estudiado en sus aspectos complementarios de organización, de crédito, de industrialización, de comunicaciones, de mercado, de educación y de salubridad, y se ha elaborado ya el programa de conjunto que va a llevarse a cabo, desde luego, tanto para satisfacer las necesidades de los pueblos, como para evitar el descenso de la producción henequenera que se viene registrando a partir de 1916.

“Planteada esta resolución irrevocable, salvadora para Yucatán y de estricta justicia, hoy, después de noventa y dos años de iniciada la última tragedia de la raza maya, viene la Revolución a entregar con los henequenales una mínima compensación de la sangre derramada en sus luchas por la tierra, que tantas víctimas ha causado en las comunidades indígenas. Para asegurar el éxito del movimiento agrario de Yucatán, es necesario contar con la cooperación decidida y enérgica de ustedes, las organizaciones obreras, magistrales y la juventud revolucionaria, respaldando el programa de la revolución, de la revolución de hoy, que reconoce como primera obligación la reivindicación integral de nuestras razas indígenas; obligación a la que estoy seguro no permanecerán ustedes indiferentes en esta vez. Por lo tanto, el primer acto de ustedes es ir a los campos de cultivo a decirles a sus hermanos, los peones acasillados, que tengan fe en sí mismos, que no se dejen engañar más; que la revolución viene a cumplir el sagrado deber que tiene con la gente del campo, y que ha llegado la hora de su liberación definitiva que lo hará salir de la ignorancia.

“Y en esta hora de intensa acción agraria que va a desarrollarse en Yucatán, y que viene activándose en todo el territorio nacional desde Quintana Roo y Chiapas a la Baja California, considero también de mi deber dirigirme a los ciudadanos propietarios que han venido poseyendo las haciendas henequeneras y que van a ser afectados, llamándolos a que mediten serenamente sobre este acto trascendental de justicia social, tomando ejemplo en el estoicismo de nuestra raza maya que predominantemente ha resistido largos años de miseria y el abandono en que se les ha tenido y que, antes de sentirse deprimidos, se dediquen a nuevas actividades, seguros de que el gobierno les prestará un más franco apoyo, ya que el mismo Gobierno reconoce de su deber aprovechar capacidades de todo el pueblo para el mejor desarrollo de la economía nacional.

“Y, por último, coincidiendo la resolución al problema agrario con la iniciación de la campaña electoral para la renovación de los Poderes locales en esta Entidad, es indispensable que se mantengan unidos los trabajadores y que se den cuenta de la responsabilidad que pesa en estos momentos sobre ustedes mismos, para que no estorben con nuevas divisiones el desarrollo del programa agrario que va a iniciarse en el Estado.

“Los trabajadores deben discutir en asambleas las precandidaturas y entenderse para apoyar una sola que recaiga en un elemento honesto y que realmente se interese por los problemas de la clase trabajadora, entendidos de que el Gobierno de la Nación no tiene preferencia por ningún ciudadano; lo único que le interesa es que el Gobernante tenga el respaldo de su pueblo, y que ustedes mismos en el caso electoral asuman la responsabilidad del futuro de su propio estado.

“Por su parte, los ciudadanos que sean aspirantes al Gobierno del Estado, que se consideren afines al programa social de la Revolución, deben desarrollar su campaña haciendo suyo el programa agrario de Yucatán.”

José Adonay Cetina Sierra

Continuará la próxima semana…

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