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XXXIV
EL MAESTRO
Hay un pólipo social
que en sus labores pacientes
fabrica los continentes
del universo moral.
Lo anima del bien el estro;
por la tierna infancia vela
y allá en su templo, la escuela,
¡es sacerdote el Maestro!
Niño, yo que me intereso
por un estado mejor
y que sé que el profesor
es la base del progreso;
que mientras la desgracia
lo haga llorar y sufrir
no puede haber porvenir,
no puede haber democracia;
yo te ruego que no seas
con él ingrato, inhumano;
que cuando triste lo veas
le des tu pan y tu mano.
Aún la América española
al que fabrica la idea
realmente lo apedrea
le da un inri por aureola.
Ocupa lugar primario
el saltimbanqui social;
¡y el que enseña el silabario
sólo tiene un hospital!
Rodolfo Menéndez
Continuará la próxima semana…





























