Cuando tenga 64 años…

By on junio 25, 2020

edgar rodríguez cimé

WHEN I´M SIXTY FOUR / THE BEATLES

“Cuando envejezca y se me caiga el pelo,

dentro de algunos años,

seguirás regalándome un corazón de San Valentín,

una tarjeta de cumpleaños, una botella de vino.

Si estuviera fuera hasta cuarto para las tres,

cerrarías la puerta.

Aún me seguirías necesitando, todavía me seguirías alimentando

cuando tenga sesenta y cuatro años…”

 

Cuando era un niño, las personas con 64 años eran consideradas como viejos. Hoy, que acabo de cumplir esa edad y todavía me siento con fuerzas, la Organización Mundial de la Salud reclasificó su categoría de “joven”, ahora hasta los 65 años, por lo cual todavía me falta para llegar a “viejo”, considerados ahora a partir de los 80.

 

“Tú también serás vieja.

Y, si me lo pides,

podría quedarme contigo.

Podría ser útil reparando un fusible,

cuando las luces se hayan ido.

Podrías tejer un suéter junto a la chimenea.

El domingo por la mañana ir a dar un paseo,

arreglar el jardín, cortar las hierbas.

Quién podría pedir más.

Aún me seguirías necesitando, todavía me seguirías alimentando…

cuando tenga sesenta y cuatro años…”

 

Hoy, ya pensionado, divido el tiempo entre cuidar a la nieta -hasta ahora, porque pronto me juntaré de nuevo con Violeta para reiniciar nuestra vida matrimonial- y escribir literatura o periodismo cultural para dos revistas: arteyculturaenrebeldia y diariodelsureste. Aprovecho lo que queda de Cronos para impartir charlas de contenido maya o urbano. Finalmente, disfruto impartir un taller infantil de lectura con pequeñines de colonias populares.

 

“Podríamos alquilar una casita en la isla de Wight,

si no es demasiado caro.

Escatimaríamos y ahorraríamos.

Nietos en tu regazo:

Vera, Chuck y Dave.

Mándame una postal, escríbeme unas líneas,

dándome tu punto de vista.

Indica con precisión

qué es lo que quieres decir.

Atentamente suyo, consumiéndome.

Dame una respuesta, rellena un formulario,

Por siempre jamás.

Aún me seguirás necesitando, todavía me seguirás alimentando

Cuando tenga sesenta y cuatro años.»

 

Lo recién sucedido, parece de película: por problemas con un familiar de Violeta, rompió conmigo. Al verme solo, me fui con mi ex mujer porque allí pude disfrutar durante cinco meses a mi nieta Alexa, retoño de mi hija la Monona, al tiempo de “hacerles el paro” en un momento muy difícil, cuando su mami no tiene empleo por la contingencia del coronavirus. Una vez pasado lo peor, estoy preparando maletas para regresar a casa de la Violeta, mi segunda esposa y musa (causante de mi inspiración).

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.