Con un libro entre las manos

By on diciembre 5, 2019

José Juan Cervera

La lectura incita a la reflexión, y uno de los objetos de ésta es en ocasiones la lectura misma. Quienes la viven como una práctica cotidiana desarrollan nuevas ideas a partir de ella, y comparten experiencias que brotan al sumergirse en las estimulantes aguas que surcan letras intrépidas y navegantes del intelecto. En Yucatán, así lo dejan ver Óscar Ortega Arango, Óscar Muñoz y Patricia Carrillo Padilla ocupándose de estos temas en investigaciones académicas, artículos de prensa y trabajos ensayísticos. Rosely Quijano León visita el mismo manantial en su libro El lector y sus mundos.

La autenticidad que transmite el entusiasmo del acto lector desborda los márgenes de esta obra, para mostrar la vocación humanista de su autora, volcada en la cátedra y en labores comunitarias, en la gestión cultural y en la animación de espacios fraternos en los que puedan florecer valores que por ser intangibles sólo se cultivan a largo plazo, pero dejan huellas duraderas y satisfacciones seguras. Esto se advierte en la emoción que dicta sus palabras para confiar el sustrato íntimo de vivencias enriquecedoras.

Los variados aspectos que asume la promoción de la lectura y su disfrute pueden seguirse en pasajes que se proponen divulgar nociones inspiradoras, todas ellas orientadas a exponer el sentido vital de la creación literaria y la convivencia significativa que es posible tejer en torno de ella.

Con la premisa urdida en una paráfrasis de Heráclito en la que afirma que “nadie lee dos veces el mismo libro, ni siquiera su propio autor”, Rosely asienta la importancia de leer con la plena conciencia que despierta el vínculo efectivo que cada escritor puede fijar con los destinatarios de su obra, si en ella pone lo más genuino de sí y se sabe parte de una comunidad en cuyo seno cada quien tiene una misión que cumplir, en la que el descubrimiento de la belleza del universo es un reto inagotable y no es ajeno a circunstancias que puedan causar pesadumbre y desconcierto.

Así relucen libros reveladores y autores entrañables, letras que se constituyen en excelentes compañeros de viaje, que salvan vidas más allá del contenido metafórico de este enunciado. Igualmente se hace notable el enfoque centrado en las necesidades afectivas de los niños y de los jóvenes, y en el modo como la lectura puede contribuir a atenderlas. Resalta el papel que cumplen los esfuerzos organizados para llevar a sectores específicos de la sociedad tanto la animación lectora como aquellas prácticas que propicien el desarrollo de hábitos y aficiones sustentados en esta noble actividad.

Una de las secciones de la obra se dirige a imprimirle mayor visibilidad a la labor creativa y pensante de las mujeres en el ámbito de la literatura y del gozo de leer, reivindicando sus empeños en brindar su talento en la diversificación y en el fortalecimiento de la cultura en todos sus órdenes, con abundantes ejemplos de sus figuras distintivas.

Fuera de los estereotipos y de las etiquetas arbitrarias, la autora hace notar que “el peligro de leer no está en ser hombre o mujer sino en utilizar la lectura como una bomba de soberbia y de irracionalidad sobre el que siendo o no lector es, simplemente, humano.

La consideración de estos asuntos conduce a identificar a los aliados y enemigos de los libros y de todo aquello que puede edificarse sobre ellos, las desviaciones de impulsos legítimos en su origen, y los efectos de actitudes inapropiadas para el logro de beneficios colectivos. De este modo, mientras unas personas han destacado en sus acciones de defensa de libros amenazados por una destrucción que se percibía inminente, otras se parapetan en la egolatría y el narcisismo para pretenderse superiores a otros literatos y lectores, por citar algunos casos entre muchos otros que pueden hacerse valer para situar tales problemas.

En suma, el libro comentado se erige en un admirable canal de mediación para enlazar las motivaciones intensas que despierta la palabra escrita con el público que, conociéndola, no dudará en acogerla.

Rosely E. Quijano León. El lector y sus mundos. Mérida, Disyuntivas Ediciones, 2019. 192 pp.

josejuan.cerverafernandez@gmail.com

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