Visitas: 0

XCVIII
COMO A DIOS Y A LA VIRGEN
No dejes que te toque porque puedo quebrarte…
¡Eres tan fina, tan frágil, tan sutil, tan leve…!
No dejes que te bese porque puedo quemarte…
¡Hay tanto fuego en mi alma y es ciego y tan rebelde…!
No dejes que te mire porque puedo mancharte…
¡Eres tan pura, tan limpia, tan blanca cual la nieve…!
No dejes que en ti piense porque puedo injuriarte…
¡Eres tan sana, tan buena, tan angelical eres…!
Mas deja que te adore, porque para adorarte
una lámpara mi alma cada minuto enciende;
Y, sin verte, ni oírte, ni pensar, ni tocarte,
como a Dios y a la virgen, de hinojos te venere.
México D.F., 1931
Alfredo Aguilar Alfaro
Continuará la próxima semana…





























