Ann Radcliffe, Madre del Terror Gótico

By on marzo 11, 2022

Libros

Era 1983, en la Ciudad de México. Caminaba junto a mi amigo Juan Ferráez cerca de la famosa Torre Latino cuando descubrí una pequeña librería donde también vendían vinilos. Me atrajo un letrero que señalaba ejemplares en remate, por lo que me escabullí para comprar varios libros, los suficientes para satisfacer mi constante y voraz apetito por nueva lectura. Recuerdo dos de ellos: ‘Días de combate’ (1976), la primera aventura del detective urbano Héctor Belascoarán Shayne, de Paco Ignacio Taibo II, y ‘Los misterios de Udolfo’ (1794), de Ann Radcliffe.

Ambas novelas calaron hondo en mí, a tal grado que las siguientes aventuras de Belascoarán pasaron a formar parte de mi biblioteca, pero no fue fácil con las obras escritas por Ann Radcliffe, ya que la escritora inglesa nació en 1764 y murió en 1823, en pleno siglo XIX, siendo una autora poco conocida por el público en general e incluso para los amantes del género de terror, al menos en aquella época sin internet.

EnLos misterios de Udolfo’, la protagonista Emily padece terrores sobrenaturales en un remoto castillo; es una trama llena de enfrentamientos sombríos, un villano detestable (el desgraciado de Montoni), voces de ultratumba, estremecedores acontecimientos que la hacen espeluznante. Años después supe que esta obra es considerada la primera novela gótica de la historia.

¿Quién es Ann Radcliffe? Ann nació hace 258 años, una autora fabulosa dentro de la literatura gótica de la cual es considerada una auténtica pionera. Nació en Londres, en el barrio de Holbornue, en el seno de una familia adinerada que además manifestaba un gran amor por las artes, creciendo en un ambiente de constante intercambio de ideas y de pasión intelectual, de donde surgió su amor por la lectura.

Sus padres consideraron que con que tuviera pequeñas nociones de música, arte y protocolo era suficiente para ser digna de aquellos tiempos. Pero fue con la lectura que logró liberar su espíritu creativo, siendo una devoradora de libros, leyendo de todo: novela, teatro, ensayo filosófico, escritos teológicos, aunque lo que verdaderamente disfrutaba eran las historias tenebrosas.

‘Macbeth’, de William Shakespeare y ‘Los bandidos’ de Schiller, ambas obras maestras de la literatura, eran sus novelas preferidas, ambas con un marcado carácter tenebroso. Es muy probable que participara en la escuela femenina de las hermanas SophiaHarriet Lee, ya que ‘The Recess’, escrita por Sophia, fue la obra que acabó influyendo en su estilo personal.

Tras la publicación de su quinta novela, ‘El Italiano o el confesionario de los penitentes negros’ en 1796, Ann Radcliffe abandonó la escritura, invadida por la melancolía, pues tanto la muerte de sus padres y la enfermedad de su marido pesaron más que sus ganas de seguir creando historias.

Ya estaba casada en 1787 con William Radcliffe cuando comenzó a escribir. Sus primeras publicaciones fueron en el popular English Chronicle, periódico del que su marido era dueño. William apoyó con todo a su esposa, animándola a seguir escribiendo, e impulsándola a publicar en 1789 su primera novela, ‘The Castles of Athlin and Dunbayne’, que nos adentra en un lugar tenebroso (esta vez un castillo escocés), con otro personaje femenino aquejado por terribles circunstancias a las que debe hacer frente, con personajes tétricos que ponen los pelos de punta.

Hasta entonces solamente con Lovecraft llegaba a sentir cierto temor al leer novelas, así que pasé años tratando de conseguir nuevos libros de Anita. Con el paso del tiempo perdí aquellos dos libros que llegaron de diferentes maneras a mí.

Dénse la oportunidad de disfrutar del trabajo de Ann Radcliffe, quien también publicó las novelas ‘A Sicilian Romance’ (1790), ‘A Romance of the Forest’ (1791), y ‘El Italiano o el confesionario de los penitentes negros’ (1796) su quinta y última novela.

Fue una mujer que impactó e influyó a otros destacados autores como Jane Austen, Walter Scott, Mary Wollstonecraft, Charles Dickens, Henry James, Edgar Allan Poe y Victor Hugo, entre otros.

Murió de neumonía en 1823, en la capital británica, a la edad de cincuenta y ocho años. Hoy, en plena era digital, de manera muy justa su popularidad traspasa fronteras.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.